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Dolor (PDQ®)

  • Actualizado: 8 de mayo de 2013

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Intervenciones físicas, integradoras, conductuales y psicosociales

Intervenciones físicas
Intervenciones integradoras
Intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y los aspectos psicosociales

Se pueden utilizar métodos físicos, de integración, de pensamiento y conducta y psicológicos no invasivos junto con medicamentos y otros tratamientos para manejar el dolor durante todas las fases del tratamiento del cáncer. Estas intervenciones pueden ayudar con el control del dolor de forma directa o indirecta haciendo que los pacientes sientan que tienen más control de la situación. La eficacia de las intervenciones contra el dolor dependerá de la participación del paciente en el tratamiento y de su capacidad de indicar los métodos que le alivian mejor el dolor a su proveedor de atención de la salud.

Intervenciones físicas

La debilidad, la atrofia muscular y el dolor muscular u óseo se pueden tratar con calor (compresas calientes o almohadillas que dan calor); frío (bolsas de hielo flexibles); ejercicio (para fortalecer los músculos, aflojar las articulaciones rígidas, recuperar la coordinación y el equilibrio, y fortalecer el corazón); cambios de posición; restricción del movimiento de áreas doloridas o huesos quebrados; o estimulación eléctrica controlada de bajo voltaje.

Intervenciones integradoras

Las intervenciones integradoras incluyen la terapia de masaje, acupuntura y música.

Terapia de masaje

La terapia de masaje se ha estudiado como parte de los cuidados médicos de apoyo para manejar el dolor relacionado con el cáncer. El masaje puede ayudar a mejorar la relajación y beneficiar el estado de ánimo. Los estudios preclínicos y los ensayos clínicos muestran que la terapia de masaje puede lograr los siguientes efectos:

Los métodos de contacto físico que se usan para aliviar el dolor tienen efectos directos en los tejidos del cuerpo y se deben usar con cuidado en los pacientes de cáncer. En los estudios se indica que la terapia de masaje puede ser segura para los pacientes de cáncer si se toman las siguientes precauciones:

(Para mayor información sobre el masaje, consultar el ejercicio 2 en la sección siguiente.)

Acupuntura

La acupuntura es una intervención integradora para la que se aplican agujas, calor, presión y otros tratamientos en uno o más lugares de la piel que se llaman puntos de acupuntura. La acupuntura se puede usar para manejar el dolor, incluso el dolor relacionado con el cáncer. Para mayor información en inglés, consultar el sumario del PDQ sobre Acupuntura.

Intervenciones con música

Las intervenciones con música pueden ayudar a aliviar el dolor y disminuir la ansiedad en algunos pacientes. La música se usa para aliviar el dolor que causa el cáncer, y para los procedimientos y tratamientos relacionados con el cáncer. En los estudios se informó que la música puede ser eficaz en las áreas del cerebro que aumentan los pensamientos placenteros y disminuyen las respuestas desagradables. La música favorita de la colección del mismo paciente mostró que es la que más ayuda. La música que empieza antes de un procedimiento es más eficaz que la música que empieza durante el procedimiento o después de este. La música se puede usar junto con los medicamentos contra el dolor.

Hay dos tipos principales de intervenciones con música, la terapia musical y la medicina musical:

  • La terapia musical la administra un especialista entrenado. La música que se usa puede ser en vivo o grabada. La terapia con música incluye improvisaciones musicales (inventar música), escritura de canciones y cantar, y música relajante. El terapeuta musical basa el tratamiento sobre las necesidades del paciente; por ejemplo, controlar el dolor, disminuir la ansiedad o aprender nuevas habilidades para hacer frente a los inconvenientes.
  • La medicina musical consiste en escuchar música (habitualmente, grabada) que aleje la atención del dolor. La música medicinal es guiada por un profesional médico que no tiene entrenamiento especializado en terapia musical.

Está en estudio el uso de la música para el dolor relacionado con el cáncer.

La música también se usa en ejercicios de relajación. Ver la próxima sección sobre Intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y los aspectos psicosociales.

Intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y los aspectos psicosociales

Las intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y el aspecto psicosocial también son importantes para tratar el dolor porque ayudan a los pacientes a sentir que controlan su situación y a aprender habilidades para hacer frente a su enfermedad y sus síntomas. Es útil comenzar con estas intervenciones en los estadios tempranos de la enfermedad; de ese modo, los pacientes pueden aprender y practicar habilidades cuando todavía tienen suficientes fuerzas y energía. Se deben probar diversos métodos y se debe utilizar uno o varios regularmente.

  • Relajación e imaginería. Se pueden utilizar técnicas de relajación simples para los episodios cortos de dolor (por ejemplo, durante los procedimientos para el tratamiento de cáncer). Las técnicas breves y simples son apropiadas para los períodos en que la capacidad de concentración del paciente se ve limitada por dolores fuertes, ansiedad intensa o fatiga. (Vea los ejercicios de relajación que aparecen más abajo).

  • Hipnosis. Se pueden usar técnicas de hipnosis para promover la relajación y estas se pueden combinar con otros métodos relacionados con el pensamiento y la conducta. La hipnosis surte un efecto calmante del dolor en las personas capaces de concentrarse y usar la imaginería, y que estén dispuestas a practicar la técnica.

  • Pensamiento dirigido. Para concentrar la atención en factores distintos a los que desencadenan el dolor o en las emociones negativas que surgen con él, se pueden utilizar distracciones internas (por ejemplo, contar, rezar o decirse a sí mismo "Puedo aguantar") o externas (por ejemplo, música, televisión, conversación, escuchar a alguien que lee o mirar algo específico). Los pacientes también pueden aprender a controlar y evaluar los pensamientos negativos y reemplazarlos con pensamientos e imágenes más positivos.

  • Educación del paciente. Los proveedores de atención de la salud pueden entregar información e instrucciones sobre el dolor y su control a los pacientes y sus familias, y asegurarles que es posible controlar eficazmente la mayoría de los dolores. Los proveedores de atención de la salud también deben hablar sobre los obstáculos más importantes que interfieren con el control eficaz del dolor.

  • Apoyo psicológico. La terapia psicológica de corto plazo ayuda a algunos pacientes. Los pacientes que presentan una depresión clínica o un trastorno de la adaptación pueden acudir a un psiquiatra para obtener un diagnóstico.

  • Grupos de apoyo y orientación religiosa. Los grupos de apoyo ayudan a muchos pacientes. La orientación religiosa puede también ayudarlos al proporcionarles cuidados espirituales y apoyo social.

Los siguientes ejercicios de relajación pueden ser útiles para aliviar el dolor.

Ejercicio 1. Respiración lenta y rítmica para la relajación*

  1. Tome aire lenta y profundamente, mantenga el estómago y los hombros relajados.
  2. A medida que expulsa despacio el aire y nota cómo se empieza a relajar, sienta que la tensión abandona su cuerpo.
  3. Respire lentamente y de forma regular a un ritmo cómodo. Permita que el aire llegue hasta su estómago a medida de que se relaja.
  4. Para ayudarlo a concentrarse en su respiración y respirar de forma lenta y rítmica, cuente hasta tres para sí mismo al tomar aire o diga para sus adentros una palabra como "paz" o "relajación" cuando suelta el aire.
  5. Realice los pasos 1 a 4 una sola vez o repita los pasos 3 y 4 durante 20 minutos como máximo.
  6. Termine con una respiración profunda. Al expulsar el aire, dígase a sí mismo "me siento alerta y relajado".

Ejercicio 2. Contacto simple, masaje o calor para relajarse*

  • El contacto físico y el masaje son métodos tradicionales para ayudar a que otros se relajen. Los siguientes son algunos ejemplos:
    • Realizar contacto o masajes breves, como tomar a alguien de la mano, colocarle la mano en el hombro un instante o darle un pequeño masaje en los hombros por un momento.
    • Remojar los pies en agua tibia o envolverlos en una toalla tibia y húmeda.
    • Masajear el cuerpo entero o solo la espalda, los pies o las manos (entre 3 y 10 minutos). Si el paciente es recatado o no se puede mover o dar vuelta con facilidad en la cama, se puede considerar el masaje de las manos y los pies.
    • Usar un lubricante tibio. Se puede entibiar un poco de loción para las manos en el horno de microondas o sumergirlo en una pileta con agua caliente durante aproximadamente 10 minutos.
    • Los masajes para relajar se suelen dar en forma de toques suaves, largos y lentos. Se pueden probar diferentes grados de presión y usar distintos tipos de masaje, tales como amasar la piel y darle golpecitos suaves de arriba hacia abajo, para determinar cuál prefiere el paciente.

Sobre todo para las personas de edad avanzada, un masaje en la espalda que surta efecto relajando al paciente puede consistir en 3 minutos o menos de toques lentos y rítmicos (unos 60 toques por minuto) a ambos lados de la espina vertebral, desde lo alto de la cabeza hasta la parte baja de la espalda. Para mantener el contacto continuo de la mano, se empieza a bajar una mano por la espalda mientras la otra mano se detiene en la parte baja de la espalda y vuelve a subir. Se debe establecer un horario regular para el masaje. Esto le da al paciente algo agradable que esperar con anticipación.

Ejercicio 3. Experiencias anteriores tranquilas*

  • Algo le habrá pasado un tiempo atrás que le trajo paz y bienestar. Quizás pueda aprender de esa experiencia para que ahora consiga paz y bienestar. Reflexione sobre las siguientes preguntas:
    • ¿Puede recordar alguna situación, incluso de cuando era niño, en que se sintiera tranquilo, sosegado, seguro, esperanzado o cómodo?
    • ¿Alguna vez soñó despierto sobre algo que lo ha hecho sentirse sereno? ¿En qué estaba pensando?
    • ¿La música le brinda un sentimiento de ensoñación? ¿Tiene alguna música favorita?
    • ¿Tienen algún poema favorito que le levante el espíritu y lo haga sentirse seguro?
    • ¿Alguna vez practicó una religión? ¿Tiene lecturas, himnos u oraciones favoritas? Aunque no las haya oído ni haya pensado en ellas durante mucho tiempo, las experiencias religiosas infantiles todavía pueden servir para sosegarlo.

Puntos adicionales. Algunas de las cosas que lo pueden reconfortar, como su música favorita o una oración, se pueden grabar y entonces usted puede escucharlos siempre que lo desee o, si tiene buena memoria, puede simplemente cerrar los ojos y recordar las experiencias o las palabras.

Ejercicio 4. Escuchar música en forma activa*

  1. Obtenga los siguientes objetos:
    • Un reproductor o una grabadora de casete (conviene que sea uno de los más pequeños que funcionan con pilas).
    • Auriculares (con ellos se consigue más estímulo que oyendo música de un amplificador y, además, se evita molestar a otras personas).
    • Un casete de música que le guste (casi todo el mundo prefiere música rápida y viva, pero algunos eligen música relajante). También se pueden escuchar grabaciones de comedias, acontecimientos deportivos, programas de radio antiguos o cuentos).
  2. Marque el ritmo de la música; por ejemplo, marque el ritmo con su dedo o moviendo su cabeza. Eso le ayudará a concentrarse en la música y no en sus molestias.
  3. Mantenga los ojos abiertos y fije su mirada en un punto o un objeto inmóvil. Si desea cerrar los ojos, imagínese algo relacionado con la música.
  4. Escuche la música con un volumen agradable. Si aumenta la molestia, pruebe aumentar el volumen y luego bajarlo cuando la molestia disminuya.
  5. Si este ejercicio no le da suficientes resultados, pruebe una de las siguientes ideas: hágase un masaje al ritmo de la música, pruebe otro tipo de música o marque el ritmo de más de una forma; por ejemplo, con su mano y su pie al mismo tiempo.

Puntos adicionales. Muchos pacientes sienten que esta técnica los ayuda. Tiende a ser muy popular, probablemente porque el equipo necesario es fácil de obtener y forma parte de nuestra vida diaria. Otras de sus ventajas es que es fácil de aprender y no agota física ni mentalmente. Si está muy cansado, puede dedicarse a escuchar la música solamente, sin marcar el ritmo ni fijar su mirada en un punto.

* [Nota: adaptado y reproducido con permiso de McCaffery M, Beebe A: Pain: Clinical Manual for Nursing Practice. St. Louis, Mo: CV Mosby: 1989.]