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Dolor (PDQ®)

  • Actualizado: 20 de diciembre de 2013

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Uso de medicamentos para controlar el dolor



El médico prescribirá medicamentos según el dolor sea leve, moderado o intenso.

Su médico le prescribirá medicamentos para ayudarle a aliviar el dolor. Estos medicamentos se deben tomar a las horas programadas para mantener una cantidad constante en el cuerpo e impedir que vuelva el dolor. Los medicamentos se pueden tomar por vía oral o de otras maneras, como por infusión o inyección.

Su médico le puede recetar dosis adicionales de un medicamento que se puede tomar cuando sea necesario para el dolor que se presenta entre las dosis programadas. El médico ajustará la dosis de medicamentos a sus necesidades.

Para aliviar el dolor leve se pueden usar acetaminofén y medicamentos antinflamatorios no esteroides.

Los medicamentos antinflamatorios no esteroides (AINE) ayudan a aliviar el dolor leve. Se pueden administrar con opioides para el dolor moderado a intenso. El acetaminofén también alivia el dolor, aunque no tiene el efecto antinflamatorio de la Aspirina y de otros AINE.

Los pacientes, especialmente aquellos de edad avanzada, que toman acetaminofén o AINE necesitan una vigilancia cuidadosa de los efectos secundarios. Para mayor información, consultar la sección sobre Tratamiento del dolor en pacientes de edad avanzada. La mayoría de los AINE afectan las plaquetas de la sangre, de modo que se necesita más tiempo para que esta se coagule e impida cualquier sangrado. No se debe administrar Aspirina para tratar el dolor en los niños.

Los opioides se pueden usar para aliviar el dolor moderado a intenso,

Los opioides son muy eficaces para aliviar el dolor moderado a intenso. Algunos pacientes con dolor del cáncer dejan de recibir el alivio que proporcionan los opioides durante un tratamiento a largo plazo. Esto se llama tolerancia. Si su cuerpo deja de responder a la misma dosis, es posible que se necesiten dosis más altas o un opioide diferente. La tolerancia a un opioide es una dependencia física a este. Este no es el mismo que una adicción (dependencia psicológica). Su médico puede aumentar las dosis de opioides con seguridad, según sea necesario para el dolor, sin causar adicción.

Hay varios tipos de opioides:

El médico le prescribirá medicamentos y los horarios en que se deben tomar para controlar mejor el dolor.

La mayoría de los pacientes con dolor de cáncer necesitarán recibir opioides en un horario regular.

Los opioides recibidos en forma regular ayudan a controlar el dolor y evitan que empeore. El tiempo entre las dosis depende del opioide que se utilice. La dosis correcta es la cantidad de opioide que controla el dolor con menos efectos secundarios. La dosis se ajustará lentamente hasta que haya un buen equilibrio entre el alivio del dolor y los efectos secundarios. Si se presenta tolerancia al opioide, se puede superar mediante el aumento de la dosis o el cambio a otro opioide.

A veces, es necesario disminuir la dosis del opioide o interrumpirlo. Esto se puede hacer cuando usted ya no sienta dolor por tratamientos como los bloqueos nerviosos o la radioterapia. El médico también puede disminuir la dosis si le produce mucho sueño o disminuye su función renal.

Los opioides se pueden administrar de diferentes maneras.

Los opioides se pueden administrar de diferentes maneras, como las siguientes:

  • Vía oral: si su estómago e intestinos funcionan normalmente, por lo general, las medicinas se administran por vía oral. Los opioides administrados por vía oral son fáciles de usar y, generalmente, de bajo costo. Los opioides orales a veces se colocan bajo la lengua o en el interior de la mejilla para que se absorban.

  • Vía rectal: si usted no puede tomar los opioides por vía oral, se pueden administrar en forma de supositorios rectales.

  • Parches en la piel: los parches de opioides se colocan sobre la piel.

  • Aerosol nasal: los opioides se pueden administrar en forma de aerosol nasal.

  • Vía intravenosa (IV): los opioides se administran en una vena solo cuando no se pueden usar métodos más simples y menos costosos, cuando estos no funcionan o cuando el paciente no los desea. Las bombas de analgesia controlada por el paciente (ACP) son una forma de controlar el dolor a través de su vía IV. Una bomba de ACP permite que el paciente controle la cantidad de medicamento que se utiliza. Con una bomba de ACP, usted puede recibir una dosis prestablecida de opioide pulsando un botón de una bomba computarizada conectada a un tubo pequeño. Una vez que se controla el dolor, el médico puede recetar dosis regulares de opioides, de acuerdo con la cantidad que usted utilizó con la bomba de ACP.

  • Inyección subcutánea: los opioides se administran mediante una inyección en la capa grasa de tejido inmediatamente debajo de la piel. La pequeña aguja utilizada para la inyección se puede dejar en el lugar durante un máximo de una semana.

  • Inyección intraespinal: los opioides intraespinales se inyectan en el líquido que rodea la médula espinal. Se pueden combinar con un anestésico local para ayudar a algunos pacientes con un dolor muy difícil de controlar.

Los efectos secundarios comunes son náuseas, somnolencia y estreñimiento.

Su médico le explicará los efectos secundarios antes de comenzar el tratamiento con opioides y los vigilará. Los efectos secundarios más comunes son los siguientes:

La somnolencia y las náuseas se presentan con más frecuencia cuando recién comienza el tratamiento con opioides y, habitualmente, mejoran a los pocos días.

Los opioides hacen más lentas las contracciones y los movimientos musculares del estómago y los intestinos, lo que puede producir materia fecal dura. Para mantener blanda la materia fecal y prevenir el estreñimiento, es importante tomar muchos líquidos. A menos que haya problemas, como una obstrucción intestinal o diarrea, usted recibirá un plan de tratamiento para prevenir el estreñimiento e información sobre cómo evitar problemas intestinales mientras toma opioides.

Otros efectos secundarios del tratamiento con opioides son los siguientes:

  • Vómitos.
  • Dificultad para pensar con claridad.
  • Problemas para respirar.
  • Problemas con el funcionamiento sexual.

Hable con su médico sobre los efectos secundarios que le molestan o se vuelven graves. El médico puede reducir la dosis del opioide, cambiarlo por otro opioide o cambiar la forma en que se administra para ayudar a disminuir los efectos secundarios. Para mayor información sobre cómo hacer frente a los efectos secundarios, consultar los siguientes sumarios del PDQ:

Se pueden agregar otros medicamentos para ayudar a tratar el dolor.

Se pueden administrar otros medicamentos mientras toma opioides para aliviar el dolor. Estos son medicamentos que ayudan a los opioides a ser más eficaces, a tratar los síntomas y a aliviar ciertos tipos de dolor. Se pueden utilizar los siguientes tipos de medicamentos:

Hay grandes diferencias en el modo en que los pacientes responden a estos medicamentos. Los efectos secundarios son comunes y se deben comunicar a su médico.

Los bisfosfonatos son medicamentos que se utilizan a veces, cuando el cáncer se diseminó a los huesos. Se utilizan para disminuir el dolor y reducir el riesgo de fracturas en los huesos. Sin embargo, los bisfosfonatos pueden causar a veces efectos secundarios graves. Hable con su médico si tiene un dolor intenso en los músculos o los huesos. Puede ser necesario interrumpir el tratamiento con bisfosfonatos.

El uso de bisfosfonatos también se relaciona con el riesgo de osteonecrosis relacionada con el bisfosfonato (ORB). Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y el cuello.

Está en estudio el uso de los canabinoides administrados con medicamentos para el dolor relacionado con el cáncer.