In English | En español
¿Prequntas sobre el cáncer?

Cáncer de vejiga: Tratamiento (PDQ®)

Versión Paciente
Actualizado: 7 de noviembre de 2014

Aspectos generales de las opciones de tratamiento



Hay diferentes tipos de tratamiento para los pacientes de cáncer de vejiga.

Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los pacientes de cáncer de vejiga. Algunos tratamientos son estándar (el tratamiento actualmente usado) y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de tratamiento es estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que un tratamiento nuevo es mejor que el tratamiento estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en el tratamiento estándar. Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico. Algunos ensayos clínicos están abiertos solo para pacientes que no han comenzado un tratamiento.

Se utilizan cuatro tipos de tratamiento estándar:

Cirugía

Es posible realizar uno de los siguientes tipos de cirugía:

  • Resección transuretral (RTU) con fulguración: cirugía para la que se introduce un cistoscopio (un tubo delgado con luz) en la vejiga a través de la uretra. Se utiliza un instrumento con un pequeño bucle de alambre en uno de los extremos para extirpar el cáncer o quemar el tumor con electricidad de alta energía. Este procedimiento se llama fulguración.
  • Cistectomía radical: cirugía para extirpar la vejiga y cualquiera de los ganglios linfáticos y órganos cercanos que tienen cáncer. Esta operación se puede realizar cuando el cáncer de vejiga invade la pared muscular, o cuando un cáncer superficial afecta una parte grande de la vejiga. En los hombres, los órganos cercanos que se extraen son la próstata y las vesículas seminales; en las mujeres, se extrae el útero, los ovarios y parte de la vagina. En algunas ocasiones, cuando el cáncer se diseminó fuera de la vejiga y no se puede extraer por completo, se realiza una cirugía para extirpar solo la vejiga a fin de disminuir los síntomas urinarios producidos por el cáncer. Cuando es necesario extraer la vejiga, el cirujano crea otra vía para que la orina salga del cuerpo.
  • Cistectomía parcial: cirugía para extraer parte de la vejiga. Esta operación se emplea en el caso de pacientes con un tumor de grado bajo que invade la pared de la vejiga, pero que se limita a un área de esta. Dado que se extrae solo una parte de la vejiga, los pacientes pueden orinar normalmente después de recuperarse de esta cirugía. Este procedimiento también se llama cistectomía segmentaria.
  • Derivación de la orina: operación en la que se construye una nueva vía para que el cuerpo almacene y elimine la orina.

Incluso si el médico elimina todo el cáncer visible durante la operación, es posible que se administre quimioterapia a algunos pacientes después de la cirugía para eliminar toda célula cancerosa que pudiera quedar. El tratamiento administrado después de la cirugía, para disminuir el riesgo de que el cáncer vuelva se llama terapia adyuvante.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que utiliza rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas o impedir que crezcan. Hay dos tipos de radioterapia: la radioterapia externa utiliza una máquina fuera del cuerpo que envía rayos al cáncer; la radioterapia interna utiliza una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente en el cáncer o cerca de este. La forma en que se administre la radioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que está siendo tratado.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento del cáncer para el que se utilizan medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, mediante su destrucción o al evitar su multiplicación. Cuando la quimioterapia se administra por boca o se inyecta en una vena o músculo, los medicamentos ingresan en el torrente sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas en todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se coloca directamente en el líquido cefalorraquídeo, un órgano o una cavidad corporal como el abdomen los medicamentos afectan principalmente las células cancerosas de esas áreas (quimioterapia regional). Para el cáncer de vejiga, la quimioterapia regional puede ser intravesical (administrada en la vejiga a través de un tubo que se introduce en la uretra). La forma de administración de la quimioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que está siendo tratado. La quimioterapia combinada es un tratamiento en el que se utilizan uno o más medicamentos contra el cáncer.

Para obtener más información en inglés, consultar el enlace Medicamentos aprobados para el cáncer de vejiga.

Terapia biológica

La terapia biológica es un tratamiento que usa el sistema inmunitario del paciente para combatir el cáncer. Se usan sustancias elaboradas por el cuerpo o producidas en un laboratorio para reforzar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer. Este tipo de tratamiento también se llama bioterapia o inmunoterapia.

El cáncer de vejiga se puede tratar con una terapia biológica intravesical que se llama BCG (bacilo de Calmette-Guérin). El BCG se administra en una solución que se coloca directamente en la vejiga mediante un catéter (tubo delgado).

Se están probando nuevos tipos de tratamiento en ensayos clínicos.

Para mayor información sobre ensayos clínicos, consultar el portal de Internet del NCI.

Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico.

Para algunos pacientes, la mejor elección de tratamiento puede ser participar en un ensayo clínico. Los ensayos clínicos forman parte del proceso de investigación del cáncer. Los ensayos clínicos se llevan a cabo para determinar si los tratamientos nuevos para el cáncer son seguros y eficaces, o mejores que el tratamiento estándar.

Muchos de los tratamientos estándar actuales se basan en ensayos clínicos anteriores. Los pacientes que participan en un ensayo clínico pueden recibir el tratamiento estándar o estar entre los primeros en recibir el tratamiento nuevo.

Los pacientes que participan en los ensayos clínicos también ayudan a mejorar la forma en que se tratará el cáncer en el futuro. Aunque los ensayos clínicos no conduzcan a tratamientos nuevos eficaces, a menudo responden a preguntas importantes y ayudan a avanzar en la investigación.

Los pacientes pueden entrar a formar parte de los ensayos clínicos antes, durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer.

Algunos ensayos clínicos sólo incluyen a pacientes que todavía no recibieron tratamiento. Otros ensayos prueban los tratamientos para los pacientes cuyo cáncer no mejoró. También hay ensayos clínicos que prueban nuevas maneras de impedir que el cáncer recidive (vuelva) o de reducir los efectos secundarios del tratamiento de cáncer.

Los ensayos clínicos se realizan en muchas partes del país. Consultar la sección sobre Opciones de Tratamiento para encontrar enlaces en inglés a los ensayos clínicos que se realizan actualmente. Estos se han recuperado de la lista de ensayos clínicos del NCI.

Se pueden necesitar pruebas de seguimiento.

Algunas de las pruebas que se usaron para diagnosticar el cáncer o para determinar el estadio del cáncer se pueden repetir. Algunas pruebas se repiten para asegurarse que el tratamiento es eficaz. Las decisiones acerca de seguir, cambiar o suspender el tratamiento se pueden basar en los resultados de estas pruebas. Esto a veces se llama reestadificación.

Algunas de las pruebas se seguirán repitiendo esporádicamente después de terminar el tratamiento. Los resultados de estas pruebas pueden mostrar si la afección cambió o si el cáncer recidivó (volvió). Estas pruebas a veces se llaman pruebas de seguimiento o exámenes médicos.

El cáncer de vejiga recidiva (vuelve) a menudo, incluso cuando el cáncer es superficial. La vigilancia de las vías urinarias para determinar si hay una recidiva se realiza de modo estándar después del diagnóstico de un cáncer de vejiga. La vigilancia es el sin administrar ningún tratamiento, a menos que haya cambios en los resultados de las pruebas que muestren que la afección está empeorando. Durante la vigilancia activa, se realizan ciertos exámenes y pruebas con regularidad. La vigilancia puede incluir ureteroscopias y pruebas con imágenes. Ver las pruebas de estadificación más arriba