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¿Prequntas sobre el cáncer?

Trastornos del sueño (PDQ®)

Versión Paciente
Actualizado: 20 de diciembre de 2013

Tratamiento de los trastornos del sueño



El tratamiento de los trastornos del sueño puede incluir cuidados médicos de apoyo para los efectos secundarios del cáncer o su tratamiento.

Se puede ayudar a resolver los trastornos del sueño causados por los efectos secundarios del cáncer o su tratamiento al aliviar sus síntomas. Es importante que el paciente hable sobre sus trastornos de sueño con su familia y el equipo de atención de la salud para recibir educación y apoyo. Los cuidados médicos de apoyo pueden mejorar la calidad de vida del paciente y su capacidad de dormir.

La terapia cognitivo-conductual puede reducir la ansiedad del paciente y ayudar a relajarlo.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a reducir la ansiedad por tener que dormir lo suficiente. El paciente aprende a cambiar sus creencias y pensamientos negativos sobre el dormir a fin de tener pensamientos e imágenes positivas para poder conciliar el sueño más fácilmente. La TCC ayuda a remplazar la ansiedad que produce la "necesidad de dormir" con la idea de "solo relajarse". El paciente aprende a cambiar hábitos de sueño que le impiden dormir bien. La TCC puede incluir los siguientes elementos:

Control de estímulos

Cuando el paciente tiene problemas para dormir durante un tiempo largo, solo preparase para ir a la cama puede hacer que se empiece a preocupar porque va a pasar otra noche en vela. Esta preocupación hace que le resulte más difícil quedar dormido. El control de estímulos puede ayudar a aprender a relacionar prepararse para ir a la cama y estar en la cama solo cuando se tiene sueño. Al usar la cama y el dormitorio solo cuando se está adormecido, la cama y el sueño se conectan en la mente. El control de estímulos puede incluir los siguientes cambios en los hábitos de dormir:

  • Ir a la cama solo cuando se tiene sueño y levantarse si no se queda dormido después de un tiempo corto. Volver a la cama solo cuando se tiene sueño.
  • Usar la cama y el dormitorio solo para dormir, no para realizar otras actividades.
Restricción del sueño

La restricción del sueño disminuye el tiempo en que el paciente permanece durmiendo en la cama. Esto hace que sea más probable que se tenga más sueño la noche siguiente. El tiempo que el paciente destina para dormir se aumenta cuando mejora el sueño.

Terapia de relajación

La terapia de relajación se usa para aliviar la tensión y el estrés musculares, disminuir la presión arterial y controlar el dolor. Puede incluir poner tensos y relajar todos los músculos del cuerpo. A menudo se usa con imágenes guiadas (enfocar la mente en imágenes positivas) y meditación (enfocar los pensamientos). La auto hipnosis en el momento de acostarse puede ayudar a que el paciente se sienta relajado y con sueño. Los ejercicios de terapia de relajación pueden hacer que el paciente controle con más facilidad los estímulos y la restricción del sueño.

Es importante aprender buenos hábitos para dormir.

Los buenos hábitos para dormir ayudan a dormir y permanecer dormido con más facilidad. Los hábitos y las rutinas que pueden ayudar a mejorar el sueño son los siguientes:

Cama y dormitorio confortables

Tener una cama y un dormitorio confortables puede ayudar a dormir. Algunas maneras de aumentar la comodidad en el dormitorio son las siguientes:

  • Mantener la habitación en silencio.
  • Disminuir o apagar las luces.
  • Mantener una temperatura confortable en el dormitorio.
  • Mantener la piel limpia y seca.
  • Usar ropa floja y suave.
  • Mantener las cobijas y almohadas limpias, secas, suaves y sin arrugas.
  • Usar mantas para estar abrigado.
  • Usar almohadas para tener una posición cómoda.

Hábitos intestinales y de vejiga regulares.

Los hábitos intestinales y de vejiga regulares reducen el número de veces que hay que levantarse por la noche. Se puede reducir la necesidad de ir al baño durante la noche haciendo lo siguiente:

  • Beber más líquidos durante el día.
  • Comer más alimentos ricos en fibra durante el día.
  • Evitar beber mucho antes de ir a la cama.
  • Vaciar el intestino y la vejiga antes de acostarse.

Alimentación y ejercicio

Los siguientes hábitos de alimentación y ejercicio pueden mejorar el sueño:

  • Permanecer activo durante el día.
  • Hacer ejercicios en forma regular, pero no durante las tres horas antes de acostarse.
  • Comer un bocadillo rico en proteínas (como leche o pavo) dos horas antes de ir a la cama.
  • Evitar comer alimentos pesados, picantes o azucarados antes de la hora de acostarse.
  • Evitar tomar alcohol o fumar antes de ir a la cama.
  • Evitar alimentos o bebidas que contienen cafeína, incluso suplementos alimentarios para controlar el apetito.

Otros hábitos que pueden mejorar el sueño son los siguientes:

  • Evitar las siestas.
  • Evitar mirar televisión o trabajar en el dormitorio.
  • Relajarse antes de ir a la cama.
  • Ir a dormir y despertar a la misma hora todos los días, sin importar lo poco que se duerma.

Rutinas hospitalarias

Lograr dormir bien de noche en un hospital u otro establecimiento de atención puede ser difícil. Los buenos hábitos para dormir recién enumerados pueden ayudar. Como paciente en un hospital, también se puede:

  • Pedir a las personas a cargo del cuidado del paciente que planifiquen la atención de modo que se despierte al paciente el menor número de veces durante la noche.
  • Pedir un masaje en la espalda o un masaje que alivie el dolor o ayude a relajarse.

Si el tratamiento sin medicamentos no ayuda, las medicinas para dormir se pueden usar durante un tiempo breve.

El tratamiento sin medicamentos no siempre ayuda. A veces, no se dispone de terapias cognitivo-conductuales o estas no ayudan. Además, algunos trastornos del sueño obedecen a afecciones que es necesario tratar con medicamentos, como los sofocos, el dolor, la ansiedad, la depresión o los trastornos del estado de ánimo. El medicamento que se use depende del tipo de problema para dormir (como dificultad para quedarse dormido o para permanecer dormido) y de las otras medicinas que el paciente toma. Todas las otras medicinas y afecciones de salud afectarán la elección de medicinas para dormir que sean seguras y eficaces.

Algunos medicamentos que ayudan a dormir no se pueden interrumpir súbitamente. Si se interrumpen de pronto, pueden causar nerviosismo, crisis epilépticas y un cambio en la fase del sueño MOR que aumenta los sueños, incluso las pesadillas. Este cambio en el sueño MOR puede ser peligroso para los pacientes con úlceras pépticas o afecciones cardíacas.