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Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal infantil (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

Incidencia

Los tumores de corteza suprarrenal abarcan un grupo de enfermedades que a menudo presentan una transición continua desde un comportamiento benigno (adenomas) a un comportamiento maligno (carcinomas).

La incidencia de los tumores de corteza suprarrenal en los niños es muy baja (solo 0,2 % de los cánceres infantiles).[1] Los tumores de corteza suprarrenal exhiben una distribución bimodal, con puntos máximos de incidencia durante la primera y cuarta década.[2,3] Los tumores de corteza suprarrenal en los niños por lo general se presentan durante los primeros 5 años de vida (mediana de edad, 3–4 años), aunque hay un segundo punto máximo de incidencia más bajo durante la adolescencia.[4-6]

En niños, se prevé que se presenten 25 casos nuevos por año en los Estados Unidos, con un cálculo de incidencia anual de 0,2 a 0,3 casos por millón de personas.[7] Sin embargo, en el ámbito internacional, la incidencia de los tumores de corteza suprarrenal varía mucho. Es muy elevada en el sur de Brasil, donde es cerca de 10 a 15 veces más alta que la incidencia en los Estados Unidos.[8-11]

En la mayoría de los estudios, se encontró que este tumor predomina en el sexo femenino en una proporción de mujer a hombre de 1,6:1,0.[3,5,6]

Bibliografía
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  3. Michalkiewicz E, Sandrini R, Figueiredo B, et al.: Clinical and outcome characteristics of children with adrenocortical tumors: a report from the International Pediatric Adrenocortical Tumor Registry. J Clin Oncol 22 (5): 838-45, 2004. [PUBMED Abstract]
  4. Wieneke JA, Thompson LD, Heffess CS: Adrenal cortical neoplasms in the pediatric population: a clinicopathologic and immunophenotypic analysis of 83 patients. Am J Surg Pathol 27 (7): 867-81, 2003. [PUBMED Abstract]
  5. Redlich A, Boxberger N, Strugala D, et al.: Systemic treatment of adrenocortical carcinoma in children: data from the German GPOH-MET 97 trial. Klin Padiatr 224 (6): 366-71, 2012. [PUBMED Abstract]
  6. Gulack BC, Rialon KL, Englum BR, et al.: Factors associated with survival in pediatric adrenocortical carcinoma: An analysis of the National Cancer Data Base (NCDB). J Pediatr Surg 51 (1): 172-7, 2016. [PUBMED Abstract]
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  9. Pianovski MA, Maluf EM, de Carvalho DS, et al.: Mortality rate of adrenocortical tumors in children under 15 years of age in Curitiba, Brazil. Pediatr Blood Cancer 47 (1): 56-60, 2006. [PUBMED Abstract]
  10. Rodriguez-Galindo C, Figueiredo BC, Zambetti GP, et al.: Biology, clinical characteristics, and management of adrenocortical tumors in children. Pediatr Blood Cancer 45 (3): 265-73, 2005. [PUBMED Abstract]
  11. Rodriguez-Galindo C: Adrenocortical tumors in children. In: Schneider DT, Brecht IB, Olson TA: Rare Tumors in Children and Adolescents. Springer-Verlag, 2012, pp 436-44.

Factores de riesgo

Las mutaciones de la línea germinal en TP53 son casi siempre el factor predisponente. La probabilidad de una mutación de la línea germinal en TP53 es mayor en los primeros años de vida y disminuye con la edad. Los factores genéticos que predisponen a este tipo de cáncer se encontraron en más de 50 % de los casos en América del Norte y Europa, y en 95 % de los casos en Brasil.[1]

  • En los casos fuera de Brasil, los familiares de los niños con tumores de corteza suprarrenal con frecuencia, aunque no siempre, presentan una incidencia alta de otros cánceres no adrenales (síndrome de Li-Fraumeni). Las mutaciones de la línea germinal a menudo se presentan en la región que codifica el dominio de unión al ADN en el gen TP53 (exones 5 a 8, principalmente en residuos de aminoácidos muy conservados).[1,2]
  • En los casos de Brasil, las familias de los pacientes no exhiben una incidencia alta de cáncer y se observó en todos los casos una sola mutación distintiva en el codón 337 del exón 10 del gen TP53.[3,4] En un estudio realizado en Brasil, los exámenes de detección neonatal de la mutación TP53 R337H, que es prevalente en la región, permitieron identificar a 461 (0,27 %) portadores entre 171 649 recién nacidos sometidos a estos exámenes.[5] Se ofreció estos exámenes clínicos de detección a los portadores y familiares menores de 15 años. Los tumores de corteza suprarrenal identificados en las personas sometidas a detección fueron más pequeños y con más probabilidad de cura que los tumores de los portadores que no quisieron participar en la detección.

Los pacientes con los síndromes de Beckwith-Wiedemann y de hemihipertrofia tienen predisposición al cáncer y hasta 16 % de sus neoplasias son tumores de corteza suprarrenal.[6] La hipometilación del gen KCNQ1OT1 también se ha relacionado con la formación de tumores de corteza suprarrenal en pacientes sin características fenotípicas del síndrome de Beckwith-Wiedemann.[7] Sin embargo, menos de 1 % de los niños con tumores de corteza suprarrenal tiene estos síndromes.[8]

Ya se han revisado las características genéticas distintivas del carcinoma de corteza suprarrenal infantil.[9]

Bibliografía
  1. Wasserman JD, Novokmet A, Eichler-Jonsson C, et al.: Prevalence and functional consequence of TP53 mutations in pediatric adrenocortical carcinoma: a children's oncology group study. J Clin Oncol 33 (6): 602-9, 2015. [PUBMED Abstract]
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Características histológicas

A diferencia de los tumores de corteza suprarrenal en los adultos, la diferenciación histológica de los adenomas y carcinomas en los niños es dificultosa. Sin embargo, entre 10 a 20 % de los casos infantiles son adenomas.[1,2] La distinción entre tumores benignos (adenomas) y malignos (carcinomas) a veces es problemática. De hecho, los adenomas y los carcinomas comparten múltiples anomalías genéticas y quizá representen puntos de una continuidad en la transformación celular.[3]

Desde el punto de vista macroscópico, los adenomas en general están bien definidos y son esféricos; nunca invaden las estructuras circundantes. A menudo son pequeños (por lo general <200 cm3); en algunos estudios se incluyó el tamaño como criterio de adenoma. En contraste, los carcinomas tienen características macroscópicas indicadoras de neoplasia maligna; son más grandes y exhiben marcada lobulación con áreas extensas de hemorragia y necrosis. Desde el punto de vista microscópico, los carcinomas se componen de células más grandes con citoplasma eosinofílico, distribuidas en racimos alveolares. Varios autores propusieron criterios histológicos que ayudan a distinguir los dos tipos de neoplasias.[4-6]

Los criterios morfológicos quizá no permitan una distinción fiable de los tumores de corteza suprarrenal benignos y malignos. La tasa mitótica es el determinante más importante de comportamiento maligno que se notifica de modo más uniforme.[7] Si bien la expresión de IGF2 también permite discriminar entre los carcinomas y los adenomas en los adultos, no lo hace en los niños.[8,9] Otras variables histopatológicas también son importantes y los grupos de riesgo se identifican a partir de un puntaje derivado de las características del tumor, como necrosis tumoral, tasa mitótica, presencia de mitosis atípicas, e invasión venosa, capsular o de un órgano adyacente.[6,7,10,11]

Bibliografía
  1. Wooten MD, King DK: Adrenal cortical carcinoma. Epidemiology and treatment with mitotane and a review of the literature. Cancer 72 (11): 3145-55, 1993. [PUBMED Abstract]
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  9. West AN, Neale GA, Pounds S, et al.: Gene expression profiling of childhood adrenocortical tumors. Cancer Res 67 (2): 600-8, 2007. [PUBMED Abstract]
  10. Rodriguez-Galindo C: Adrenocortical tumors in children. In: Schneider DT, Brecht IB, Olson TA: Rare Tumors in Children and Adolescents. Springer-Verlag, 2012, pp 436-44.
  11. Gupta N, Rivera M, Novotny P, et al.: Adrenocortical Carcinoma in Children: A Clinicopathological Analysis of 41 Patients at the Mayo Clinic from 1950 to 2017. Horm Res Paediatr 90 (1): 8-18, 2018. [PUBMED Abstract]

Características moleculares

En un estudio de 71 tumores de corteza suprarrenal en niños (37 en una cohorte de descubrimiento y 34 en una cohorte independiente) se proporcionó una descripción del panorama genómico del carcinoma de corteza suprarrenal infantil.[1]

  • Sobreexpresión de IGF2. La alteración genómica más común, presente en casi 90 % de los casos, fue pérdida de heterocigosis del número de copias de 11p15 con retención del alelo paterno que produce la sobreexpresión de IGF2.
  • Mutaciones en TP53. Las mutaciones en TP53 fueron comunes. De los 71 casos, 12 tenían la mutación de la línea germinal con efecto fundador R337H TP53 encontrada en Brasil. Con exclusión de los casos con mutaciones fundadoras de Brasil, las mutaciones de la línea germinal en TP53 se observaron en casi un tercio de los casos, además se encontraron mutaciones somáticas en TP53 en casi 10 % de los casos restantes; de este modo, cerca de 40 % de los casos fuera de Brasil exhibían mutaciones en TP53. Entre los casos con mutaciones en TP53, se encontró pérdida de heterocigosis del cromosoma 17 con selección contra el tipo natural de TP53 en casi todos los casos.
  • Mutaciones en ATRX. Las alteraciones genómicas en ATRX (sobre todo las variantes estructurales) estuvieron presentes en cerca de 20 % de los casos. Todas las alteraciones de ATRX se presentaron junto con alteraciones de TP53. La presencia simultánea de mutaciones en TP53 y ATRX se correlacionó con una enfermedad en estadio avanzado, tamaño grande del tumor, aumento de la longitud del telómero y pronóstico precario.
  • Mutaciones en CTNNB1. Se encontraron mutaciones activadoras en CTNNB1 en cerca de 20 % de los casos; estas fueron mutuamente excluyentes con las alteraciones de la línea germinal en TP53.
Bibliografía
  1. Pinto EM, Chen X, Easton J, et al.: Genomic landscape of paediatric adrenocortical tumours. Nat Commun 6: 6302, 2015. [PUBMED Abstract]

Cuadro clínico inicial

Los tumores de corteza suprarrenal infantiles casi siempre son funcionantes y por eso causan alteraciones endocrinas; el diagnóstico por lo general se hace entre 5 y 8 meses después de que surgen los primeros signos y síntomas.[1,2]

  • Virilización. La virilización (vello púbico, crecimiento acelerado, pene agrandado, clitoromegalia, hirsutismo y acné) debida al exceso de secreción de andrógeno se observa sola o en combinación con hipercortisolismo en más de 80 % de los pacientes.[3,4]
  • Hiperestrogenismo. También se puede presentar hiperestrogenismo.[5]
  • Síndrome de Cushing. El síndrome de Cushing aislado es muy infrecuente (5 % de los pacientes) y se presenta con más frecuencia en niños más grandes.[1-3,6,7]

Debido a la hipersecreción hormonal, es posible establecer un perfil endocrino para cada tumor determinado; ello puede facilitar la evaluación de la respuesta al tratamiento y la vigilancia de la recidiva tumoral.[3]

Los tumores no funcionantes son infrecuentes (<10 %) y tienden a presentarse en niños de más edad.[1]

Bibliografía
  1. Michalkiewicz E, Sandrini R, Figueiredo B, et al.: Clinical and outcome characteristics of children with adrenocortical tumors: a report from the International Pediatric Adrenocortical Tumor Registry. J Clin Oncol 22 (5): 838-45, 2004. [PUBMED Abstract]
  2. Wieneke JA, Thompson LD, Heffess CS: Adrenal cortical neoplasms in the pediatric population: a clinicopathologic and immunophenotypic analysis of 83 patients. Am J Surg Pathol 27 (7): 867-81, 2003. [PUBMED Abstract]
  3. Rodriguez-Galindo C: Adrenocortical tumors in children. In: Schneider DT, Brecht IB, Olson TA: Rare Tumors in Children and Adolescents. Springer-Verlag, 2012, pp 436-44.
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  7. Redlich A, Boxberger N, Strugala D, et al.: Systemic treatment of adrenocortical carcinoma in children: data from the German GPOH-MET 97 trial. Klin Padiatr 224 (6): 366-71, 2012. [PUBMED Abstract]

Factores pronósticos

Por lo general, los factores pronósticos adversos del carcinoma de corteza suprarrenal son los siguientes:

  • Tamaño grande del tumor. Los tumores que pesan más que 200 g o con un volumen mayor a 200 cm3 se han relacionado con un desenlace más precario.[1,2] Los pacientes con tumores pequeños, sin importar las características histológicas, tienen un desenlace excelente cuando se tratan con cirugía sola.[3-5]
  • Enfermedad metastásica. [1,2,4-6]
  • Edad. Más de 4 o 5 años de edad.[1,2,4,5,7]
  • Necrosis tumoral microscópica.[5]
  • Compromiso de ganglio linfático paraórtico.[5]
  • Resección incompleta o derrame durante la cirugía.[1,2,4]
  • Expresión baja de antígenos HLA de clase II. La expresión baja de antígenos HLA de clase II, HLA-DRA, HLA-DPA1 y HLA-DPB1, se relacionó con edad más avanzada, tumor más grande, presencia de enfermedad metastásica y desenlace clínico más precario.[8] En los pacientes pediátricos, el aumento de la expresión de los genes de las MHC de clase II, en especial de HLA-DPA1, se relaciona con un pronóstico más favorable.[9]

Según parece, el estadio I de la enfermedad se relaciona con un mejor pronóstico.[5]

La probabilidad general de supervivencia a 5 años para los niños con tumores de corteza suprarrenal depende del estadio y oscila entre más de 80 % para los pacientes con enfermedad resecable y menos de 20 % para los pacientes con metástasis.[1-3,6,7,10-13]

Algunos pacientes con carcinoma de corteza suprarrenal no tienen una mutación de la línea germinal en TP53. En una revisión retrospectiva de niños con carcinoma de corteza suprarrenal, se identificaron 60 pacientes sin mutaciones de la línea germinal en TP53.[14] Hubo un predominio femenino marcado (proporción de mujer a hombre de 42:18) en este grupo de pacientes. La tasa de supervivencia sin progresión (SSP) a 3 años fue de 71,4 % y la tasa de supervivencia general (SG) fue de 80,5 %. Los factores pronósticos en este grupo fueron los mismos que los factores identificados en análisis previos en los que no hubo diferenciación según el estado de la mutación de la línea germinal en TP53. Las características pronósticas desfavorables incluyeron una edad mayor, estadio más avanzado de la enfermedad, peso tumoral mayor, presencia de mutaciones somáticas en TP53 y un índice de marcación de Ki-67 más alto. El índice de marcación de Ki-67 y la edad continuaron presentando una relación significativa con la SSP después del ajuste por estadio y peso tumoral.

Bibliografía
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  4. Gulack BC, Rialon KL, Englum BR, et al.: Factors associated with survival in pediatric adrenocortical carcinoma: An analysis of the National Cancer Data Base (NCDB). J Pediatr Surg 51 (1): 172-7, 2016. [PUBMED Abstract]
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  6. Gupta N, Rivera M, Novotny P, et al.: Adrenocortical Carcinoma in Children: A Clinicopathological Analysis of 41 Patients at the Mayo Clinic from 1950 to 2017. Horm Res Paediatr 90 (1): 8-18, 2018. [PUBMED Abstract]
  7. Michalkiewicz E, Sandrini R, Figueiredo B, et al.: Clinical and outcome characteristics of children with adrenocortical tumors: a report from the International Pediatric Adrenocortical Tumor Registry. J Clin Oncol 22 (5): 838-45, 2004. [PUBMED Abstract]
  8. Leite FA, Lira RC, Fedatto PF, et al.: Low expression of HLA-DRA, HLA-DPA1, and HLA-DPB1 is associated with poor prognosis in pediatric adrenocortical tumors (ACT). Pediatr Blood Cancer 61 (11): 1940-8, 2014. [PUBMED Abstract]
  9. Pinto EM, Rodriguez-Galindo C, Choi JK, et al.: Prognostic Significance of Major Histocompatibility Complex Class II Expression in Pediatric Adrenocortical Tumors: A St. Jude and Children's Oncology Group Study. Clin Cancer Res 22 (24): 6247-6255, 2016. [PUBMED Abstract]
  10. Wieneke JA, Thompson LD, Heffess CS: Adrenal cortical neoplasms in the pediatric population: a clinicopathologic and immunophenotypic analysis of 83 patients. Am J Surg Pathol 27 (7): 867-81, 2003. [PUBMED Abstract]
  11. Sandrini R, Ribeiro RC, DeLacerda L: Childhood adrenocortical tumors. J Clin Endocrinol Metab 82 (7): 2027-31, 1997. [PUBMED Abstract]
  12. Hanna AM, Pham TH, Askegard-Giesmann JR, et al.: Outcome of adrenocortical tumors in children. J Pediatr Surg 43 (5): 843-9, 2008. [PUBMED Abstract]
  13. Redlich A, Boxberger N, Strugala D, et al.: Systemic treatment of adrenocortical carcinoma in children: data from the German GPOH-MET 97 trial. Klin Padiatr 224 (6): 366-71, 2012. [PUBMED Abstract]
  14. Pinto EM, Rodriguez-Galindo C, Pounds SB, et al.: Identification of Clinical and Biologic Correlates Associated With Outcome in Children With Adrenocortical Tumors Without Germline TP53 Mutations: A St Jude Adrenocortical Tumor Registry and Children's Oncology Group Study. J Clin Oncol 35 (35): 3956-3963, 2017. [PUBMED Abstract]

Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal infantil

En el momento del diagnóstico, dos tercios de los pacientes pediátricos tienen una enfermedad limitada (tumores que se pueden resecar por completo); el resto de los pacientes tienen una enfermedad irresecable o metastásica.[1]

El tratamiento de los niños con tumores de corteza suprarrenal evolucionó a partir de los datos derivados de los estudios de adultos y se utilizan las mismas directrices. La cirugía es el método más importante de tratamiento; además, se recomiendan los regímenes a base de mitotano y cisplatino, que por lo general incluyen doxorrubicina y etopósido para los pacientes con una enfermedad avanzada.[2-5]; [6][Grado de comprobación: 3iiiA]

Las opciones de tratamiento de los tumores de corteza suprarrenal infantiles son las siguientes:

  1. Cirugía: se recomienda un abordaje quirúrgico radical para el tumor primario y todos los sitios metastásicos cuando sea factible.[7,8] Debido a la friabilidad del tumor, es frecuente la ruptura de la cápsula con el derrame tumoral resultante (casi 20 % de las resecciones iniciales y 43 % de las resecciones después de recidiva).[1] Cuando se sospeche el diagnóstico de tumor de corteza suprarrenal, se recomienda laparotomía y un procedimiento curativo en lugar de una aspiración con aguja fina para evitar el riesgo de ruptura del tumor.[8,9] La resección laparoscópica se relaciona con un riesgo alto de ruptura y carcinomatosis peritoneal; en consecuencia, la adrenalectomía abierta permanece como el procedimiento estándar de atención.[10]
  2. Regímenes a base de mitotano y cisplatino: En los adultos, el mitotano por lo general se usa como monoterapia en el entorno adyuvante después de una resección completa.[3] Se dispone de poca información sobre el uso de mitotano en niños, aunque las tasas de respuesta son similares a las que se observan en los adultos.[3,11]
    • En un análisis retrospectivo realizado en Italia y Alemania, se identificaron 177 pacientes adultos con carcinoma de corteza suprarrenal completamente resecado. La supervivencia sin recidiva se prolongó de manera significativa con el uso de mitotano adyuvante. El beneficio se presentó con la administración de 1 a 3 g de mitotano por día y se relacionó con menos efectos secundarios tóxicos que las dosis de 3 a 5 g por día.[12] (Para obtener más información, consultar el sumario del PDQ Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal en adultos).
    • En una revisión de 11 niños con tumores de corteza suprarrenal en estadio avanzado tratados con mitotano y un régimen quimioterapéutico a base de cisplatino, se observaron respuestas medibles en 7 pacientes. La dosis diaria de mitotano necesaria para alcanzar concentraciones terapéuticas fue de alrededor de 4 g/m2; las concentraciones terapéuticas se alcanzaron después de 4 a 6 meses de tratamiento.[3]
    • En el ensayo GPOH-MET 97, las concentraciones de mitotano superiores a 14 mg/l se correlacionaron con una mejor supervivencia.[5,6]
  3. Inhibidores de punto de control: en un ensayo de fase I/II de pacientes pediátricos con tumores sólidos en estadio avanzado o en recaída tratados con pembrolizumab, 2 de 4 pacientes de carcinoma de corteza suprarrenal alcanzaron respuestas parciales.[13]

No se ha investigado de manera uniforme el uso de la radioterapia para pacientes pediátricos con tumores de corteza suprarrenal. Por lo general, se considera que los tumores de corteza suprarrenal son resistentes a la radiación. Más aún, debido a que muchos niños con tumores de corteza suprarrenal son portadores de mutaciones de la línea germinal en TP53 que predisponen al cáncer, la radiación quizá aumente la incidencia de tumores secundarios. En un estudio, se notificó que 3 de 5 sobrevivientes a largo plazo de tumores de corteza suprarrenal infantil murieron por un sarcoma secundario que surgió en el campo de radiación.[5,14]

(Para obtener más información, consultar el sumario del PDQ Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal en adultos).

Bibliografía
  1. Michalkiewicz E, Sandrini R, Figueiredo B, et al.: Clinical and outcome characteristics of children with adrenocortical tumors: a report from the International Pediatric Adrenocortical Tumor Registry. J Clin Oncol 22 (5): 838-45, 2004. [PUBMED Abstract]
  2. Rodriguez-Galindo C, Figueiredo BC, Zambetti GP, et al.: Biology, clinical characteristics, and management of adrenocortical tumors in children. Pediatr Blood Cancer 45 (3): 265-73, 2005. [PUBMED Abstract]
  3. Zancanella P, Pianovski MA, Oliveira BH, et al.: Mitotane associated with cisplatin, etoposide, and doxorubicin in advanced childhood adrenocortical carcinoma: mitotane monitoring and tumor regression. J Pediatr Hematol Oncol 28 (8): 513-24, 2006. [PUBMED Abstract]
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  5. Rodriguez-Galindo C: Adrenocortical tumors in children. In: Schneider DT, Brecht IB, Olson TA: Rare Tumors in Children and Adolescents. Springer-Verlag, 2012, pp 436-44.
  6. Redlich A, Boxberger N, Strugala D, et al.: Systemic treatment of adrenocortical carcinoma in children: data from the German GPOH-MET 97 trial. Klin Padiatr 224 (6): 366-71, 2012. [PUBMED Abstract]
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  8. Hubertus J, Boxberger N, Redlich A, et al.: Surgical aspects in the treatment of adrenocortical carcinomas in children: data of the GPOH-MET 97 trial. Klin Padiatr 224 (3): 143-7, 2012. [PUBMED Abstract]
  9. Kardar AH: Rupture of adrenal carcinoma after biopsy. J Urol 166 (3): 984, 2001. [PUBMED Abstract]
  10. Gonzalez RJ, Shapiro S, Sarlis N, et al.: Laparoscopic resection of adrenal cortical carcinoma: a cautionary note. Surgery 138 (6): 1078-85; discussion 1085-6, 2005. [PUBMED Abstract]
  11. Ribeiro RC, Figueiredo B: Childhood adrenocortical tumours. Eur J Cancer 40 (8): 1117-26, 2004. [PUBMED Abstract]
  12. Terzolo M, Angeli A, Fassnacht M, et al.: Adjuvant mitotane treatment for adrenocortical carcinoma. N Engl J Med 356 (23): 2372-80, 2007. [PUBMED Abstract]
  13. Geoerger B, Kang HJ, Yalon-Oren M, et al.: Pembrolizumab in paediatric patients with advanced melanoma or a PD-L1-positive, advanced, relapsed, or refractory solid tumour or lymphoma (KEYNOTE-051): interim analysis of an open-label, single-arm, phase 1-2 trial. Lancet Oncol 21 (1): 121-133, 2020. [PUBMED Abstract]
  14. Driver CP, Birch J, Gough DC, et al.: Adrenal cortical tumors in childhood. Pediatr Hematol Oncol 15 (6): 527-32, 1998 Nov-Dec. [PUBMED Abstract]

Opciones de tratamiento en evaluación clínica para el carcinoma de corteza suprarrenal infantil

La información en inglés sobre los ensayos clínicos patrocinados por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) se encuentra en el portal de Internet del NCI. Para obtener información en inglés sobre ensayos clínicos patrocinados por otras organizaciones, consultar el portal de Internet ClinicalTrials.gov.

A continuación, se presenta un ejemplo de ensayo clínico nacional o institucional en curso:

  • APEC1621 (NCT03155620) (Pediatric MATCH: Targeted Therapy Directed by Genetic Testing in Treating Pediatric Patients with Relapsed or Refractory Advanced Solid Tumors, Non-Hodgkin Lymphomas, or Histiocytic Disorders): en el NCI-COG Pediatric Molecular Analysis for Therapeutic Choice (MATCH), que se conoce como Pediatric MATCH, se emparejarán fármacos de terapia dirigida con cambios moleculares específicos identificados mediante ensayo de secuenciación dirigida de última generación para más de 4000 mutaciones en más de 160 genes presentes en tumores sólidos resistentes al tratamiento y recidivantes. Los niños y adolescentes de 1 a 21 años son aptos para participar en este ensayo.

    El tejido tumoral de la enfermedad progresiva o recidivante debe estar disponible para la caracterización molecular. Se ofrecerá tratamiento del Pediatric MATCH a los pacientes con tumores de variantes moleculares comprendidas en los grupos de tratamiento del ensayo. Para obtener más información, consultar el portal de Internet del NCI y el portal de Internet ClinicalTrials (en inglés).

Consideraciones especiales para el tratamiento de niños con cáncer

El cáncer es poco frecuente en niños y adolescentes, aunque desde 1975, se ha observado un aumento gradual de la incidencia general del cáncer infantil.[1] Para los niños y adolescentes con cáncer, se debe considerar la derivación a centros médicos que cuenten con un equipo multidisciplinario de especialistas en oncología con experiencia en el tratamiento de los cánceres que se presentan en la niñez y la adolescencia. Este equipo multidisciplinario incorpora la pericia de los siguientes profesionales de atención de la salud y otros para asegurar que los niños reciban el tratamiento, los cuidados médicos de apoyo y la rehabilitación que les permitan lograr una supervivencia y calidad de vida óptimas:

  • Médicos de atención primaria.
  • Cirujanos pediatras.
  • Radioncólogos.
  • Oncólogos o hematólogos pediatras.
  • Especialistas en rehabilitación.
  • Enfermeros especializados en pediatría.
  • Trabajadores sociales.
  • Profesionales de la vida infantil.
  • Psicólogos.

(Para obtener información específica sobre los cuidados médicos de apoyo para niños y adolescentes con cáncer, consultar los sumarios del PDQ sobre Cuidados médicos de apoyo).

La American Academy of Pediatrics estableció pautas para los centros de oncología pediátrica y su función en el tratamiento de los pacientes con cáncer infantil.[2] En estos centros de oncología pediátrica, se dispone de ensayos clínicos para la mayoría de los tipos de cáncer que se presentan en niños y adolescentes, y se ofrece la oportunidad de participar a la mayoría de los pacientes y sus familiares. Por lo general, los ensayos clínicos para los niños y adolescentes con cáncer se diseñan a fin de comparar un tratamiento que parece mejor con el tratamiento actual aceptado como estándar. La mayoría de los avances en la identificación de tratamientos curativos para los cánceres infantiles se lograron mediante ensayos clínicos. Para obtener información sobre los ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.

Se han logrado mejoras notables en la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Entre 1975 y 2010, la mortalidad por cáncer infantil disminuyó en más de 50 %.[3] Los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer necesitan un seguimiento minucioso, ya que los efectos secundarios del tratamiento del cáncer pueden persistir o presentarse meses o años después de este. (Para obtener información específica sobre la incidencia, el tipo y la vigilancia de los efectos tardíos en los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez).

El cáncer infantil es una enfermedad poco común con cerca de 15 000 casos anuales diagnosticados antes de los 20 años de edad en los Estados Unidos.[4] En la Rare Diseases Act of 2002, se define una enfermedad rara como la que afecta a poblaciones de menos de 200 000 personas. Por lo tanto, todos los cánceres infantiles se consideran enfermedades raras.

La designación de tumor poco común es diferente entre los grupos pediátricos y de adultos. En el caso de los adultos, se considera que un cáncer es poco común cuando su incidencia anual es inferior a 6 casos por 100 000 personas; se calcula que llegan a representar hasta 24 % de los cánceres diagnosticados en la Unión Europea y alrededor de 20 % de los cánceres diagnosticados en los Estados Unidos.[5,6] Además, tal como se indica a continuación, la designación de un tumor infantil raro o poco común no es uniforme entre los grupos internacionales:

  • En el proyecto cooperativo italiano sobre tumores pediátricos poco comunes (Tumori Rari in Età Pediatrica [TREP]), se define un tumor infantil poco común o raro como el que tiene una incidencia de menos de 2 casos por millón de personas por año y que no se incluye en otros ensayos clínicos.[7]
  • El Children's Oncology Group optó por definir los cánceres infantiles poco comunes o raros según la lista del subgrupo XI de la International Classification of Childhood Cancer, en la que se incluyen el cáncer de tiroides, los cánceres de piel melanoma y no melanoma, además de múltiples tipos de carcinomas (por ejemplo, el carcinoma de corteza suprarrenal, el carcinoma de nasofaringe y la mayoría de los carcinomas de tipo adulto, como el cáncer de mama, el cáncer colorrectal, etc.).[8] Estos cánceres representan casi 4 % de los cánceres diagnosticados en niños de 0 a 14 años, en comparación con casi 20 % de los cánceres diagnosticados en adolescentes de 15 a 19 años.[9]

    La mayoría de los cánceres del subgrupo XI son melanomas o cáncer de tiroides; mientras que los otros tipos de cáncer del subgrupo XI solo representan 1,3 % de los cánceres en niños de 0 a 14 años y 5,3 % de los cánceres en adolescentes de 15 a 19 años.

Estudiar estos cánceres poco comunes es un reto por la incidencia baja de pacientes con cualquier diagnóstico individual, el predominio de estos cánceres poco frecuentes en adolescentes y la falta de ensayos clínicos con adolescentes que tienen estos cánceres.

También es posible obtener información sobre estos tumores en fuentes relacionadas con los adultos con cáncer; por ejemplo, el sumario del PDQ Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal en adultos.

Bibliografía
  1. Smith MA, Seibel NL, Altekruse SF, et al.: Outcomes for children and adolescents with cancer: challenges for the twenty-first century. J Clin Oncol 28 (15): 2625-34, 2010. [PUBMED Abstract]
  2. Corrigan JJ, Feig SA; American Academy of Pediatrics: Guidelines for pediatric cancer centers. Pediatrics 113 (6): 1833-5, 2004. [PUBMED Abstract]
  3. Smith MA, Altekruse SF, Adamson PC, et al.: Declining childhood and adolescent cancer mortality. Cancer 120 (16): 2497-506, 2014. [PUBMED Abstract]
  4. Ward E, DeSantis C, Robbins A, et al.: Childhood and adolescent cancer statistics, 2014. CA Cancer J Clin 64 (2): 83-103, 2014 Mar-Apr. [PUBMED Abstract]
  5. Gatta G, Capocaccia R, Botta L, et al.: Burden and centralised treatment in Europe of rare tumours: results of RARECAREnet-a population-based study. Lancet Oncol 18 (8): 1022-1039, 2017. [PUBMED Abstract]
  6. DeSantis CE, Kramer JL, Jemal A: The burden of rare cancers in the United States. CA Cancer J Clin 67 (4): 261-272, 2017. [PUBMED Abstract]
  7. Ferrari A, Bisogno G, De Salvo GL, et al.: The challenge of very rare tumours in childhood: the Italian TREP project. Eur J Cancer 43 (4): 654-9, 2007. [PUBMED Abstract]
  8. Pappo AS, Krailo M, Chen Z, et al.: Infrequent tumor initiative of the Children's Oncology Group: initial lessons learned and their impact on future plans. J Clin Oncol 28 (33): 5011-6, 2010. [PUBMED Abstract]
  9. Howlader N, Noone AM, Krapcho M, et al., eds.: SEER Cancer Statistics Review, 1975-2012. National Cancer Institute, 2015. Also available online. Last accessed October 05, 2020.

Modificaciones a este sumario (07/21/2020)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan a medida que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal infantil

Se añadieron los inhibidores de punto de control como una opción de tratamiento para los tumores de corteza suprarrenal infantil. También se agregó texto para indicar que, en un ensayo de fase I/II de pacientes pediátricos con tumores sólidos en estadio avanzado o en recaída tratados con pembrolizumab, 2 de 4 pacientes de carcinoma de corteza suprarrenal alcanzaron respuestas parciales (se citó a Geoerger et al. como referencia 13).

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo editorial del PDQ sobre el tratamiento pediátrico, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer - PDQ®.

Información sobre este sumario del PDQ

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud proporciona información integral revisada por expertos y con fundamento en datos probatorios sobre el tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal infantil. El propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No ofrece pautas ni recomendaciones formales para tomar decisiones relacionadas con la atención sanitaria.

Revisores y actualizaciones

El Consejo editorial del PDQ sobre el tratamiento pediátrico, cuya función editorial es independiente del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), revisa con regularidad este sumario y, en caso necesario, lo actualiza. Este sumario refleja una revisión bibliográfica independiente y no constituye una declaración de la política del Instituto Nacional del Cáncer ni de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).

Cada mes, los miembros de este Consejo examinan artículos publicados recientemente para determinar si se deben:

  • tratar en una reunión,
  • citar textualmente, o
  • sustituir o actualizar, si ya se citaron con anterioridad.

Los cambios en los sumarios se deciden mediante consenso, una vez que los integrantes del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se incorporarán al sumario.

Los revisores principales del sumario sobre Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal infantil son:

  • Denise Adams, MD (Children's Hospital Boston)
  • Karen J. Marcus, MD, FACR (Dana-Farber Cancer Institute/Boston Children's Hospital)
  • Paul A. Meyers, MD (Memorial Sloan-Kettering Cancer Center)
  • Thomas A. Olson, MD (Aflac Cancer and Blood Disorders Center of Children's Healthcare of Atlanta - Egleston Campus)
  • Alberto S. Pappo, MD (St. Jude Children's Research Hospital)
  • Arthur Kim Ritchey, MD (Children's Hospital of Pittsburgh of UPMC)
  • Carlos Rodriguez-Galindo, MD (St. Jude Children's Research Hospital)
  • Stephen J. Shochat, MD (St. Jude Children's Research Hospital)

Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar mediante el formulario de comunicación en Cancer.gov/espanol del NCI. No comunicarse con los miembros del Consejo para enviar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán a preguntas del público.

Grados de comprobación científica

En algunas referencias bibliográficas de este sumario se indica el grado de comprobación científica. El propósito de estas designaciones es ayudar al lector a evaluar la solidez de los datos probatorios que sustentan el uso de ciertas intervenciones o enfoques. El Consejo editorial del PDQ sobre el tratamiento pediátrico emplea un sistema de jerarquización formal para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ (Physician Data Query) es una marca registrada. Se autoriza el libre uso del texto de los documentos del PDQ. Sin embargo, no se podrá identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI, salvo que se reproduzca en su totalidad y se actualice con regularidad. Por otra parte, se permitirá que un autor escriba una oración como “En el sumario del PDQ del NCI de información sobre la prevención del cáncer de mama se describen, en breve, los siguientes riesgos: [incluir fragmento del sumario]”.

Se sugiere citar la referencia bibliográfica de este sumario del PDQ de la siguiente forma:

PDQ® sobre el tratamiento pediátrico. PDQ Tratamiento del carcinoma de corteza suprarrenal infantil. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/tipos/suprarrenal/pro/tratamiento-corteza-suprarrenal-infantil-pdq. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes en este sumario se reproducen con el permiso del autor, el artista o la editorial para uso exclusivo en los sumarios del PDQ. La utilización de las imágenes fuera del PDQ requiere la autorización del propietario, que el Instituto Nacional del Cáncer no puede otorgar. Para obtener más información sobre el uso de las ilustraciones de este sumario o de otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visuals Online, una colección de más de 2000 imágenes científicas.

Cláusula sobre el descargo de responsabilidad

Según la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se clasifican como “estándar” o “en evaluación clínica”. Estas clasificaciones no deben fundamentar ninguna decisión sobre reintegros de seguros. Para obtener más información sobre cobertura de seguros, consultar la página Manejo de la atención del cáncer disponible en Cancer.gov/espanol.

Para obtener más información

En Cancer.gov/espanol, se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en ¿En qué podemos ayudarle?. También se puede enviar un mensaje de correo electrónico mediante este formulario.

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