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Neoplasias de células plasmáticas (incluso mieloma múltiple): Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 4 de diciembre de 2013

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Información general sobre las neoplasias de células plasmáticas



Las neoplasias de células plasmáticas son enfermedades por las que el cuerpo produce demasiadas células plasmáticas.

Las células plasmáticas son elaboradas por los linfocitos B (células B), un tipo de glóbulo blanco que se elabora en la médula ósea. Normalmente, cuando las bacterias o los virus entran al cuerpo, algunas de las células B se convertirán en células plasmáticas. Las células plasmáticas producen anticuerpos para combatir cada las bacterias y los virus, y detener las infecciones y enfermedades.

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Evolución de una célula sanguínea; el dibujo muestra el proceso por el que pasa una célula madre sanguínea para convertirse en un glóbulo rojo, una plaqueta o un glóbulo blanco. Una célula madre mieloide se convierte en un glóbulo rojo, una plaqueta, o un mieloblasto el cual luego se convierte en un granulocito (los tipos de granulocitos son eosinófilos, basófilos y neutrófilos). Una célula madre linfoide se convierte en un linfoblasto y luego en un linfocito B, un linfocito T o un linfocito citolítico natural. Un linfocito B se puede convertir en una célula plasmática.
Evolución de una célula sanguínea. Una célula madre sanguínea pasa por varias etapas para convertirse en un glóbulo rojo, una plaqueta o un glóbulo blanco.


Las neoplasias de células plasmáticas son enfermedades por las que las células plasmáticas anormales o células de mieloma forman tumores en los huesos o los tejidos blandos del cuerpo. Estas células también producen un anticuerpo proteínico, que se llama proteína M, que el cuerpo no necesita y no ayuda a combatir infecciones. Estos anticuerpos proteínicos se acumulan en la médula ósea y pueden hacer que la sangre se espese o pueden dañar los riñones.

Las neoplasias de células plasmáticas pueden ser benignas (no cancerosas) o malignas (cancerosas).

La gammapatía monoclonal de significación indeterminada (GMSI): no es cancerosa, pero se puede volver cancerosa. Los siguientes tipos de neoplasias de células plasmáticas son cancerosos:

Hay varios tipos de neoplasias de células plasmáticas.

Las neoplasias de células plasmáticas incluyen las siguientes formas:

Gammapatía monoclonal de significación indeterminada (GMSI)

En este tipo de neoplasia de células plasmáticas, menos de 10% de la médula ósea está compuesta por células plasmáticas anormales pero no hay cáncer. Las células plasmáticas anormales elaboran proteína M, que a veces se encuentran durante un análisis de sangre o de orina periódico. En la mayoría de los pacientes, la cantidad de proteína M permanece igual y no se presentan síntomas o problemas de salud. En algunos pacientes, la GMSI se puede convertir más tarde en una afección grave como la amiloidosis. También se puede convertir en un cáncer, como mieloma múltiple, linfoma o leucemia linfocítica crónica.

Plasmacitoma

En este tipo de neoplasia de células plasmáticas, las células plasmáticas anormales (células de mieloma) están en un lugar y forman un tumor, que se llama plasmacitoma. A veces, el plasmacitoma se puede curar. Hay dos tipos de plasmacitoma.

Los síntomas dependen de la ubicación del tumor.

  • En el hueso, el plasmacitoma puede causar dolor o quebraduras.
  • En el tejido blando, el tumor puede presionar áreas cercanas y causar dolor u otros problemas. Por ejemplo, un plasmacitoma en la garganta puede hacer difícil tragar.

Mieloma múltiple

En el caso de mieloma múltiple, las células plasmáticas anormales (células de mieloma) se acumulan en la médula ósea y forman tumores en muchos huesos del cuerpo. Estos tumores pueden impedir que la médula ósea elabore suficientes glóbulos sanos. Normalmente, la médula ósea contiene células madre (glóbulos inmaduros) que se convierten en tres tipos de células sanguíneas maduras:

A medida que el número de células de mieloma aumenta, se elaboran menos glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Las células de mieloma también dañan y debilitan los huesos.

Algunas veces, el mieloma múltiple no causa ningún síntoma y se encuentra cuando se realiza un análisis de sangre u orina por otra afección. Los siguientes síntomas pueden obedecer a un mieloma múltiple u otras afecciones. Consultar con el médico si se presenta cualquiera de los siguientes problemas:

  • Dolor de huesos, especialmente en la espalda o las costillas.
  • Huesos que se quiebran con facilidad.
  • Fiebre sin causa conocida o infecciones frecuentes.
  • Moretones y sangrado fáciles.
  • Dificultad para respirar.
  • Debilidad en los brazos y piernas.
  • Sensación de mucho cansancio.

Un tumor puede dañar los huesos y causar hipercalcemia (demasiado calcio en la sangre). Esto puede afectar a muchos órganos del cuerpo, incluso los riñones, los nervios, el corazón, los músculos y el tubo digestivo, y causar problemas graves de salud.

La hipercalcemia puede causar los siguientes síntomas:

El mieloma múltiple y otras neoplasias de células plasmáticas pueden causar una afección que se llama amiloidosis.

En casos poco frecuentes, el mieloma múltiple puede hacer que fallen los nervios periféricos (nervios que no están en el cerebro o la médula espinal) y los órganos. Esto se puede deber a una afección que se llama amiloidosis. Los anticuerpos de las proteínas se acumulan y se unen entre sí en los nervios periféricos y en órganos como el riñón y el corazón. Esto puede hacer que los nervios y órganos se pongan rígidos y dejen de funcionar correctamente.

La edad puede afectar el riesgo de neoplasias de células plasmáticas.

Cualquier cosa que aumenta el riesgo de una enfermedad se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se padecerá de cáncer; no tener factores de riesgo no significa que no se padecerá de cáncer. Consultar con el médico si se piensa que se tiene riesgo.

Las neoplasias de células plasmáticas se encuentran más a menudo en personas de edad mediana o avanzada. Entre otros factores de riesgo de mieloma múltiple y plasmacitoma se incluyen los siguientes:

Para detectar (encontrar) y diagnosticar el mieloma múltiple y otras neoplasias de células plasmáticas, se utilizan pruebas que examinan la sangre, la médula ósea y la orina.

Se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para chequear los signos generales de salud, incluso verificar si hay signos de enfermedad, como masas o cualquier otra cosa que parezca anormal. También se anotan los hábitos de salud y las enfermedades y tratamientos anteriores del paciente.

  • Estudios de la inmunoglobulina en la sangre y la orina: procedimiento mediante el que se analiza una muestra de sangre u orina para medir las cantidades de ciertos anticuerpos (inmunoglobulinas). En el caso del mieloma múltiple se mide la beta-2 microglobulina, la proteína M, las cadenas ligeras libres y otras proteínas que elaboran las células de mieloma. Una cantidad más alta que lo normal de estas sustancias puede ser un signo de enfermedad.

  • Aspiración y biopsia de la médula ósea : extracción de médula ósea, sangre y un trozo pequeño de hueso mediante la introducción de una aguja hueca en el hueso de la cadera o el esternón. Un patólogo observa las muestras de médula ósea, sangre y hueso bajo un microscopio para verificar si hay células anormales.
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    Aspiración y biopsia de la médula ósea;  el dibujo muestra a un paciente acostado boca abajo en una camilla y una aguja de Jamshidi (una aguja larga y hueca) que se inserta en el hueso de la cadera. El recuadro muestra la aguja de Jamshidi que se inserta a través de la piel hasta la médula ósea del hueso de la cadera.
    Aspiración y biopsia de la médula ósea. Después de adormecer un área pequeña de la piel, se inserta una aguja de Jamshidi (una aguja larga, hueca) en el hueso de la cadera del paciente. Se extraen muestras de sangre, hueso y médula ósea para examinarla bajo un microscopio.
    Se puede realizar la prueba siguiente en la muestra de tejido extraída durante la aspiración y biopsia de la médula ósea:

  • Reconocimiento óseo del esqueleto : en una encuesta ósea del esqueleto, se toman radiografías de todos los huesos del cuerpo. Las radiografías se utilizan para encontrar áreas donde el hueso está dañado. Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede penetrar a través del cuerpo y plasmarse en una película formando una imagen de áreas del interior del cuerpo.

  • Recuento sanguíneo completo (RSC) con diferencial: procedimiento para el que se toma una muestra de sangre para verificar los siguientes elementos:
    • El número de glóbulos rojos y plaquetas.
    • El número y el tipo de glóbulos blancos.
    • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) en los glóbulos rojos.
    • La parte de la muestra compuesta por glóbulos rojos.

  • Estudios de la química de la sangre : procedimiento mediante el que se analiza una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias, como el calcio o la albúmina, que los órganos y tejidos del cuerpo liberan en la sangre. Una cantidad no habitual (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad en el órgano o tejido que la elabora.

  • Análisis de orina durante 24 horas: prueba para la que se recolecta orina durante 24 horas para medir las cantidades de ciertas sustancias. Una cantidad no habitual (más alta o baja de lo normal) de una proteína puede ser un signo de mieloma múltiple.

  • IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento para el que se usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN). Se puede usar la IRM para encontrar áreas donde el hueso está dañado.

Ciertos factores afectan el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

El pronóstico (probabilidad de recuperación) depende de los siguientes aspectos:

  • El tipo de neoplasia de células plasmáticas.
  • El estadio de la enfermedad.
  • La presencia de cierto tipo de inmunoglobulina (anticuerpo).
  • Si hay ciertos cambios genéticos.
  • Si hay daño en los riñones.
  • Si el cáncer responde al tratamiento inicial o recidiva (vuelve).

Las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos:

  • El tipo de neoplasia de células plasmáticas.
  • La edad y el estado general de salud del paciente.
  • Si hay síntomas o problemas de salud relacionados con la enfermedad, como insuficiencia del riñón o infección.
  • Si el cáncer responde al tratamiento primario o recidiva (vuelve).