Alcohol y el riesgo de cáncer

¿Qué es el alcohol?

Alcohol es el término común que se usa para etanol o alcohol etílico, una sustancia química que se encuentra en bebidas alcohólicas como la cerveza, la sidra con contenido de alcohol, licor de malta, vinos y licores destilados. El alcohol se produce por la fermentación de azúcares y almidones por medio de levadura.  El alcohol se encuentra también en algunas medicinas, enjuagues bucales y productos del hogar (como el extracto de vainilla y otros saborizantes). Esta hoja informativa se enfoca en los riesgos de cáncer asociados con el consumo de bebidas alcohólicas.  

Según el Instituto Nacional del Abuso de Alcohol y el Alcoholismouna bebida alcohólica regular en los Estados Unidos contiene 14,0 gramos (0,6 onzas) de alcohol puro. En general, esta cantidad de alcohol puro se encuentra en:

  • 12 onzas de cerveza
  • 8 onzas de licor de malta
  • 5 onzas de vino
  • 1,5 onzas, o un "trago", de licor con 40% (80 proof) de contenido de alcohol.

Estas cantidades se usan por expertos en salud pública en la preparación de directrices de salud sobre el consumo de alcohol y para proveer una forma para que la gente pueda comparar las cantidades de alcohol que consume. Sin embargo, pueden no reflejar los tamaños típicos de porciones que la gente puede encontrar en la vida diaria.

Según las Directrices dietéticas de 2015 a 2020 para los estadounidenseslos individuos que no beben alcohol no deberán beber alcohol por ninguna razón. Recomiendan que si se consume alcohol, deberá hacerse en moderación, y definen beber alcohol en moderación como máximo una bebida al día para las mujeres y dos bebidas diarias máximo para los hombres. Consumo excesivo de alcohol se define como tomar de 4 a más bebidas en un día o 8 o más bebidas a la semana para las mujeres y 5 bebidas o más en un día o 15 bebidas o más a la semana para hombres. Embriaguez se define como el consumo de 4 bebidas o más para las mujeres y 5 bebidas o más para los hombres en una sola sesión (normalmente en unas 2 horas).

¿Cuál es la evidencia de que el consumo de alcohol puede causar cáncer?

Hay un fuerte consenso científico de que el consumo de alcohol puede causar varios tipos de cáncer (1, 2). En su Informe sobre Carcinógenos, el Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos incluye en la lista el consumo de bebidas alcohólicas como un conocido carcinógeno humano.

La comprobación de la investigación indica que en cuanto más alcohol bebe una persona, en especial, en cuanto más alcohol bebe una persona regularmente con el tiempo, mayor será su riesgo de presentar un cáncer asociado con el alcohol. Aun los bebedores ligeros (aquellos que no toman más de una bebida al día) y bebedores excesivos tienen un riesgo ligeramente mayor de algunos cánceres (37). Con base en los datos de 2009, se calcula que 3,5 % de todas las muertes por cáncer en los Estados Unidos (cerca de 19 500 muertes) estuvieron relacionadas con el alcohol (8).

Han surgido patrones claros entre el consumo de alcohol y el padecimiento de los siguientes tipos de cáncer:

  • Cánceres de cabeza y cuello: El consumo moderado a excesivo de alcohol está asociado con mayores riesgos de ciertos cánceres de cabeza y cuello. Los bebedores moderados tienen 1,8 veces más riesgos mayores de cánceres de cavidad oral (excluyendo los labios) y de faringe (garganta) y 1,4 veces riesgos mayores de cánceres de laringe (caja de la voz) que quienes no beben, y quienes consumen alcohol en exceso tienen 5 veces más riesgos mayores de cánceres de cavidad oral y de faringe y 2,6 veces más riesgo mayor de cánceres de laringe (4,9). Más aún, los riesgos de estos cánceres son substancialmente mayores en personas que consumen esta cantidad de alcohol y también usan tabaco (10).
  • Cáncer de esófago: El consumo de alcohol a cualquier grado está asociado con un riesgo mayor de un tipo de cáncer de esófago llamado carcinoma de esófago de células escamosas. Los riesgos, comparados con consumo nulo de alcohol, van de 1,3 veces mayor por consumo ligero a cerca de 5 veces mayor por consumo excesivo (4,9). Además, se ha encontrado que las personas que heredan una deficiencia de una enzima que metaboliza el alcohol tienen riesgos considerablemente mayores de carcinoma de esófago de células escamosas si consumen alcohol (11).
  • Cáncer de seno: Estudios epidemiológicos han encontrado invariablemente un riesgo mayor de cáncer de seno asociado con un consumo mayor de alcohol. Los datos combinados de 118 estudios individuales indican que quienes beben alcohol ligeramente tienen un riesgo ligeramente mayor (1,04 veces) de cáncer de seno, en comparación con quienes no beben. El aumento de riesgo es mayor en los bebedores moderados (1,23 veces mayor) y los bebedores en exceso (1,6 veces mayor) (4,9). Un análisis de datos prospectivos de 88 000 mujeres que participaron en dos estudios de cohortes en los Estados Unidos concluyeron que para mujeres que no han fumado jamás, el consumo ligero a moderado estuvo asociado con un riesgo 1,13 veces mayor de cánceres relacionados con el alcohol (principalmente de seno) (5).
  • Cáncer colorrectal: El consumo de moderado a excesivo de alcohol está asociado con 1,2 a 1,5 más de riesgos mayores de cánceres de colon y de recto en comparación con consumo nulo de alcohol (4, 9, 14).

Numerosos estudios han examinado si hay una asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de otros cánceres. Hay una acumulación de pruebas de que el alcohol está asociado con riesgos mayores de melanoma y de cánceres de próstata y de páncreas (4,15). Sin embargo, para los cánceres de ovario, próstata, estómago, útero y de vejiga, no se ha encontrado una asociación con el consumo de alcohol o la evidencia de la asociación es inconsistente.

El consumo de alcohol ha sido asociado también con disminución de los riesgos de cánceres renales (1618), y de linfoma no de Hodgkin (19,20) en muchos estudios. Sin embargo, cualquier posible beneficio del consumo de alcohol en la reducción de los riesgos de algunos cánceres tiene la probabilidad de ser superado por los daños del consumo de alcohol. De hecho, un estudio reciente que incluyó datos de más de 1000 estudios y fuentes de datos sobre el alcohol, así como registros de muerte y de discapacidad de 195 países y territorios desde 1990 hasta 2016, concluyó que el número óptimo de bebidas consumidas en un día para minimizar el riesgo general para la salud es cero (21). Ese estudio no incluyó datos sobre cáncer de riñón o linfoma no de Hodgkin.

El consumo de alcohol puede estar también asociado con un riesgo mayor de segundos cánceres primarios. Por ejemplo, un metanálisis de datos de 19 estudios mostró que entre los pacientes con cáncer del tracto aerodigestivo superior, (UADT), el cual incluye la cavidad oral, la faringe, laringe y esófago, por cada 10 gramos de alcohol consumidos al día antes del primer diagnóstico de cáncer de UADT había 1,09 veces más riesgo de un segundo cáncer de UADT primario (22). Está menos claro si el consumo de alcohol aumenta el riesgo de segundos cánceres primarios en otros sitios, como el seno (2325).

¿Cómo afecta el alcohol el riesgo de cáncer?

Los investigadores han formulado muchas hipótesis sobre la forma como el alcohol pueda aumentar el riesgo de cáncer, como:

  • Al metabolizar (descomponer) el etanol en las bebidas alcohólicas a acetaldehído, el cual es un producto químico tóxico y un probable carcinógeno humano; el acetaldehído puede dañar tanto el ADN (el material genético que compone los genes) como las proteínas.
  • Al generar especies reactivas de oxígeno (moléculas químicamente reactivas que contienen oxígeno), las cuales pueden dañar al ADN, las proteínas y lípidos (grasas) en el cuerpo por un proceso que se llama oxidación
  • Al deteriorar la capacidad del cuerpo para descomponer y absorber una variedad de nutrientes que pueden estar asociados con el riesgo de cáncer, incluyendo la vitamina A; nutrientes en el complejo de vitamina B, como el folato; vitamina C; vitamina D; vitamina E; y carotenoides
  • Al aumentar las concentraciones de estrógeno en la sangre, el cual es una hormona sexual relacionada con el riesgo de cáncer de seno.

Las bebidas alcohólicas pueden también contener una variedad de contaminantes cancerígenos que se introducen durante la fermentación y la producción, como son las nitrosaminas, las fibras de asbesto, los fenoles e hidrocarburos.

No se entienden los mecanismos por los que el consumo de alcohol puede disminuir los riesgos de algunos cánceres y pueden ser indirectos.

¿Cómo afecta la combinación de alcohol y de tabaco el riesgo de cáncer?

Investigación epidemiológica muestra que las personas que usan alcohol y tabaco tienen un riesgo mucho mayor de presentar cánceres de la cavidad oral, de faringe (garganta), y de esófago que las personas que usan solo alcohol o tabaco. De hecho, los riesgos que están asociados con el uso del alcohol y del tabaco se multiplican en los cánceres de boca y de faringe; es decir, si se juntan los riesgos asociados con el alcohol a los riesgos asociados con el tabaco, los riesgos resultantes son mayores que lo que podría esperarse de añadir los riesgos individuales que están asociados con el alcohol y con el tabaco juntos (10, 26).

¿Pueden los genes de una persona afectar su riesgo de cánceres relacionados con el alcohol?

El riesgo de una persona de los cánceres relacionados con el alcohol está influenciado por sus genes, específicamente los genes que codifican las enzimas implicadas en la metabolización (descomposición) del alcohol (27).

Por ejemplo, una forma en que el cuerpo metaboliza el alcohol es por medio de la actividad de una enzima llamada alcohol deshidrogenasa, o ADH, que convierte el etanol en el cancerígeno metabolito acetaldehído, principalmente en el hígado. Pruebas recientes sugieren que la producción de acetaldehído ocurre también en la cavidad oral y puede estar influenciada por factores como el microbioma oral (28, 29).

Muchos individuos de ascendencia asiática del lejano oriente llevan una versión del gen para ADH que codifica una forma "hiperactiva" de la enzima. Esta enzima ADH hiperactiva precipita la conversión de alcohol (etanol) en el tóxico acetaldehído.  Entre los individuos de ascendencia japonesa, quienes tienen esa forma hiperactiva de ADH tienen un riesgo mayor de cáncer de páncreas que quienes tienen la forma más común de ADH (30).

Otra enzima, llamada aldehído deshidrogenasa 2 (ALDH2), metaboliza el acetaldehído tóxico en sustancias no tóxicas. Algunas personas, especialmente de ascendencia asiática del lejano oriente, llevan una variante del gen para ALDH2 que codifica una forma defectuosa de la enzima. En personas que tienen la enzima defectuosa, el acetaldehído se acumula cuando beben alcohol. La acumulación de acetaldehído tiene tales efectos desagradables (incluso rubor y palpitaciones del corazón) que la mayoría de la gente que ha heredado la variante de ALDH2 no puede consumir grandes cantidades de alcohol y, por lo tanto, tienen un riego bajo de presentar cánceres relacionados con el alcohol. 

Sin embargo, algunos individuos con la forma defectuosa de ALDH2 pueden lograr tolerar los efectos desagradables del acetaldehído y consumir grandes cantidades de alcohol. Estudios epidemiológicos han indicado que tales individuos tienen un riesgo mayor de cáncer de esófago relacionado con el alcohol, así como de cánceres de cabeza y cuello, que los individuos que tienen la enzima completamente activa y que beben cantidades comparables de alcohol (31). Estos riesgos mayores se ven solo en personas que llevan la variante de ALDH2 y que beben alcohol; no se observan en personas que llevan la variante pero que no beben alcohol.

¿Puede el consumo de vino tinto ayudar a prevenir el cáncer?

El compuesto secundario de la planta resveratrol, que se encuentra en las uvas que se usan para hacer vino y algunas otras plantas, ha estado siendo investigado por muchos de los posibles efectos para la salud, incluso para la prevención del cáncer. Sin embargo, los investigadores no han encontrado una asociación entre el consumo moderado de vino tinto y el riesgo de padecer cáncer de próstata (32) o cáncer colorrectal (33).

¿Qué sucede al riesgo de cáncer después de que una persona deja de beber alcohol?

La mayoría de los estudios que han examinado si el riesgo de cáncer disminuye después de que una persona deja de beber alcohol se han concentrado en los cánceres de cabeza y cuello y en el cáncer de esófago. En general, estos estudios han encontrado que al dejar de consumir alcohol no se asocia con reducciones inmediatas del riesgo de cáncer.  Los riesgos de cáncer disminuyen eventualmente, aunque se pueden llevar años para que los riesgos de cáncer regresen a quienes nunca bebieron.

Por ejemplo, los exbebedores tenían todavía riesgos mayores de cánceres cavidad oral y de faringe que quienes nunca bebieron aun 16 años después de haber dejado de beber alcohol, aunque eran menores que antes de que dejaran de beber (34). Un estudio calculó que se llevarían más de 35 años para que disminuyeran los riesgos mayores de cánceres de laringe y de faringe asociados con el consumo de alcohol  al nivel de quienes nunca bebieron (35).

¿Hay algún peligro si se bebe alcohol mientras recibe quimioterapia?

Como sucede con la mayoría de las preguntas relacionadas con el tratamiento del cáncer de un individuo en particular, es mejor que el paciente pregunte a su equipo de atención médica si hay algún peligro por beber alcohol durante el tratamiento de quimioterapia o inmediatamente después de este. Los médicos y enfermeras que administran el tratamiento podrán dar asesoramiento específico sobre la seguridad de consumir alcohol mientras se someten a determinados tratamientos para el cáncer.

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  • Revisión: 13 de septiembre de 2018

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