Actividad física y cáncer

  • Control de tamaño de fuente
  • Imprimir
  • Enviar por correo electrónico
  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Pinterest

¿Qué es la actividad física?

La actividad física se define como cualquier movimiento que usa los músculos del esqueleto y requiere más energía necesaria que cuando se descansa. La actividad física puede incluir trabajo, ejercicio, realizar labores domésticas y las actividades de recreo como caminatas, tenis, ciclismo y natación.

La actividad física es esencial para que se mantenga un equilibrio entre la cantidad de calorías consumidas y el número de calorías usadas. Sin duda, cuando se gastan menos calorías de las que se consumen esto resulta en obesidad, que los científicos han relacionado en forma convincente con mayores riesgos de 13 cánceres diferentes (1). Además, la evidencia indica que la actividad física puede reducir el riesgo de varios cánceres por otros mecanismos, sin considerar su efecto en la obesidad.

¿Qué se sabe acerca de la relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer?

Hay pruebas sustanciales de que un grado elevado de actividad física está asociado con riesgos menores de varios cánceres (2).

  • Cáncer de colon: El cáncer de colon es uno de los cánceres que se estudian con más extensión en relación a la actividad física (3). En 2009, un metanálisis de 52 estudios epidemiológicos que examinaron la asociación entre la actividad física y el riesgo de cáncer de colon encontró que los individuos más activos físicamente tenían un riesgo 24 % menor de cáncer de colon que quienes eran los menos activos físicamente (4). Un análisis conjunto de los datos sobre actividad física de tiempo libre (actividades que se realizaban a discreción del individuo generalmente para mejorar o mantener buenas condiciones físicas o la salud) de 12 estudios prospectivos europeos o estadounidenses de cohortes reportaron una reducción de 16 % del riesgo, al compararlos con individuos que eran más activos con los que eran menos activos (5). Incidencia de los cánceres de colon tanto proximal como distal es menor en las personas que son más activas físicamente que en quienes son menos activas físicamente (6, 7). La actividad física está asociada también con un riesgo menor de adenomas de colon (pólipos), un tipo de pólipo de colon que puede convertirse en cáncer de colon (8). Sin embargo, es menos claro si la actividad física está asociada con menos riesgo de que regresen los pólipos que se extirparon (9-11).
  • Cáncer de seno: Muchos estudios muestran que las mujeres físicamente activas tienen un riesgo menor de cáncer de seno que las mujeres inactivas; en un metanálisis de 2013 de 31 estudios prospectivos, la reducción promedio del riesgo de cáncer de seno asociado con la actividad física fue de 12 % (12). La actividad física se ha asociado con un riesgo menor de cáncer de seno tanto en mujeres premenopáusicas como en mujeres posmenopáusicas; sin embargo, la evidencia de una asociación es más fuerte para el cáncer de seno posmenopáusico (12-15). Las mujeres que aumentan su actividad física después de la menopausia pueden también tener un riesgo menor de cáncer de seno que las mujeres que no lo hacen (13, 15).
  • Cáncer de endometrio: Muchos estudios han examinado la relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer de endometrio (cáncer del revestimiento del útero). En un metanálisis de 33 estudios, la reducción promedio del riesgo de cáncer de endometrio asociado con actividad física alta al contrario de actividad física baja fue de 20 % (16). Existe alguna evidencia de que la asociación entre la actividad física y el riesgo de cáncer de endometrio puede reflejar el efecto de la actividad física en la obesidad, un factor de riesgo conocido para cáncer de endometrio (16-18).

Para algunos otros cánceres, hay evidencia más limitada de una relación con la actividad física. En un estudio de más de 1 millón de personas, la actividad física durante el tiempo libre estaba asociada a riesgos menores de adenocarcinoma de esófago, de cáncer de hígado, cáncer gástrico del cardias (un tipo de cáncer de estómago), cáncer de riñón, leucemia mieloide, mieloma, cánceres de cabeza y cuello, de recto y de vejiga (5). Estos resultados han sido corroborados en general por grandes estudios de cohortes (19) o metanálisis (20-22).

Casi todas las pruebas que relacionan la actividad física a riesgo de cáncer provienen de estudios de observación, en los que los individuos dan informe de su actividad física y tienen un seguimiento durante años para diagnósticos de cáncer. Los datos de estudios de observación pueden dar a los investigadores indicios de la relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer, pero tales estudios no pueden establecer definitivamente que la inactividad física causa cáncer (o que la actividad física protege contra el cáncer). Eso es porque las personas que no son físicamente activas pueden diferir de las personas activas en otras formas además de su grado de actividad física. Estas otras diferencias, más que las diferencias en actividad física, podrían explicar su diferente riesgo de cáncer. Por ejemplo, si alguien no se siente bien, no podrá hacer mucho ejercicio, y algunas veces la gente no se siente bien porque tiene cáncer que no ha sido diagnosticado.

¿Cómo podría relacionarse la actividad física a riesgos menores de cáncer?

El ejercicio tiene una serie de efectos biológicos en el cuerpo, algunos de los cuales se han propuesto como explicaciones de asociaciones con determinados cánceres, incluyendo:

  • Reducción de concentraciones de hormonas, como la insulina y el estrógeno, y de determinados factores de crecimiento que han sido relacionados con la formación y evolución del cáncer (23) [seno, colon]
  • Ayuda para prevenir la obesidad y la reducción de los efectos nocivos de la obesidad, en particular la formación de resistencia a la insulina (la falla de las células del cuerpo para responder a la insulina)
  • Reducción de inflamación
  • Mejora de la función del sistema inmunitario
  • Alteración del metabolismo de los ácidos biliares, que resulta en una menor exposición del tubo gastrointestinal a lo que se sospecha es carcinógeno (24, 25[colon]
  • Reducción del tiempo que permanecen los alimentos en el sistema digestivo, lo que disminuye la exposición a posibles carcinógenos en el tubo gastrointestinal [colon]

¿Está la vida sedentaria relacionada con riesgos para la salud?

Sí. Comportamientos sedentarios, tales como períodos prolongados de ver televisión, de sentarse y acostarse, son un factor de riesgo para presentar afecciones crónicas, como cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes de tipo 2, y para una muerte prematura (26, 27).

En algunos estudios, la asociación de comportamientos sedentarios con estos resultados es independiente de la actividad física; es decir, los riesgos mayores de enfermedades asociadas con vida sedentaria no disminuyen por la actividad física. Sin embargo, en un metanálisis grande (28) se observó un aumento de mortalidad por cáncer solo en aquellas personas sedentarias con menos actividad física.

¿Cuánta actividad física se recomienda para que haya beneficios generales para la salud?

Las Pautas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos en 2008 de Actividad Física para Estadounidenses recomiendan que, para obtener beneficios importantes para la salud, los adultos se ocupen 150 minutos por lo menos (2 horas y 30 minutos) de actividad física aeróbica de intensidad moderada; 75 minutos (1 hora y 15 minutos) de actividad física de intensidad vigorosa aeróbica, o una combinación equivalente de actividad de intensidad moderada y vigorosa, cada semana. La actividad física aeróbica deberá efectuarse en episodios de 10 minutos por lo menos, distribuidos en la semana, de preferencia. Ejemplos de actividades físicas de intensidad moderada y vigorosa pueden encontrarse en el sitio web de actividad física de los CDC.

Para niños y adolescentes, las pautas recomiendan 60 minutos por lo menos (1 hora) diaria de actividad física. La mayor parte de los 60 minutos o más deberá ser de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa y deberá incluir actividad física de intensidad vigorosa al menos 3 días a la semana. Como parte de los 60 minutos o más de actividad física diaria, los niños y los adolescentes deberán incluir actividad física para fortalecer los músculos tres días a la semana por lo menos y actividad física para fortalecer los huesos 3 días a la semana por lo menos.

¿Es la actividad física beneficiosa para supervivientes de cáncer?

Los estudios indican que la actividad física puede tener efectos beneficiosos para diversos aspectos de supervivencia al cáncer--específicamente, aumento de peso, calidad de vida, recurrencia o evolución del cáncer y pronóstico (probabilidad de supervivencia) (29, 30). La mayoría de la evidencia de los posibles beneficios de la actividad física en los supervivientes de cáncer proviene de personas diagnosticadas con cáncer de seno, de próstata o cáncer colorrectal (26).

  • Aumento de peso. Tanto la disminución de la actividad física como los efectos secundarios del tratamiento de cáncer pueden contribuir al aumento de peso después de un diagnóstico de cáncer. En un estudio de cohortes (un tipo de estudio epidemiológico), el aumento de peso después del diagnóstico de cáncer de seno estuvo asociado con una supervivencia peor (31). En un metanálisis de estudios clínicos aleatorizados que examinó la actividad física en los supervivientes de cáncer, se encontró que la actividad física redujo tanto el índice de masa corporal como el peso (32).
  • Calidad de vida. Una revisión sistemática de la Colaboración Cochrane de estudios clínicos controlados de intervenciones de ejercicios en los supervivientes de cáncer indicó que la actividad física puede tener efectos beneficiosos en la calidad de vida en general relacionada con la salud y en cuestiones específicas de calidad de vida, incluyendo la imagen corporal y la autoestima, el bienestar emocional, la sexualidad, las perturbaciones del sueño, el funcionamiento social, la ansiedad, fatiga y dolor (33). En un metanálisis de 2012 de estudios aleatorizados que examinó la actividad física en supervivientes de cáncer, se encontró que la actividad física redujo la fatiga y la depresión y mejoró el funcionamiento físico, el funcionamiento social y la salud mental (32).
  • Recurrencia, evolución y supervivencia. Tener actividad física después de un diagnóstico de cáncer está asociado a mejores resultados específicos al cáncer para varios tipos de cáncer (34).

Cáncer de seno: Pruebas concertantes de estudios epidemiológicos relacionan la actividad física después del diagnóstico con mejores resultados para cáncer de seno (35, 36). Por ejemplo, un estudio grande de cohortes encontró que las mujeres que hicieron ejercicio moderado (el equivalente de caminar de 3 a 5 horas por semana a un paso promedio) después de un diagnóstico de cáncer de seno tenían aproximadamente de 40 a 50 % menos riesgo de recurrencia de cáncer de seno, de muerte por cáncer de seno y de muerte por cualquier causa en comparación con las mujeres más sedentarias (37). Los posibles beneficios de la actividad física con respecto a la mortalidad por cáncer de seno fueron más evidentes en las mujeres con tumores con receptores hormonales (37).

Otro estudio prospectivo de cohortes encontró que las mujeres que tenían cáncer de seno y que se ocupaban de actividad física recreativa básicamente equivalente a caminar a un paso promedio de 2 a 2.9 millas por hora durante 1 hora por semana tenían 35 a 49 % menos riesgo de muerte por cáncer de seno en comparación con las mujeres que se ocupaban en una actividad física menor (38).

Cáncer colorrectal: La evidencia de varios estudios epidemiológicos sugiere que la actividad física después de un diagnóstico de cáncer colorrectal está asociada con riesgos menores de morir por cáncer colorrectal (39). En cohortes prospectivas grandes de pacientes con cáncer colorrectal, las personas que se ocupaban de actividad física durante el tiempo libre tenían un riesgo menor de 31 % de muerte que quienes no lo hacían, independientemente de su actividad física durante el tiempo libre antes del diagnóstico (40).

Cáncer de próstata: Pruebas limitadas de algunos estudios epidemiológicos han sugerido una posible asociación entre la actividad física y mejores resultados entre los hombres diagnosticados con cáncer de próstata. En un estudio, los hombres con cáncer de próstata no metastático que se ocupaban en actividad vigorosa durante al menos 3 horas por semana tuvieron 61 % menos riesgo de morir por cáncer de próstata en comparación con los hombres que se ocupaban en actividad vigorosa durante menos de 1 hora por semana (41). Otro estudio de hombres con cáncer localizado de próstata, encontró que los grados más elevados de actividad física estaban asociados en general con una menor mortalidad específica y de cáncer de próstata (42).

Los resultados de estudios epidemiológicos no excluyen de manera absoluta la causalidad inversa como una posible explicación de la relación entre la actividad física y mejores resultados de cáncer. Es decir, las personas que se sienten bien tienen más probabilidad de hacer ejercicio y de ser activas físicamente que las personas que no se sienten bien.

¿Qué otra investigación hay en curso acerca de la relación entre la actividad física y el cáncer?

Hay todavía muchas preguntas que necesitan una respuesta en varias áreas extensas de investigación sobre la actividad física y el cáncer:

  • Aunque las pruebas de la relación causal es muy fuerte para algunos cánceres, para otros no lo es, y la cuestión de la causalidad sigue siendo importante. Es decir, ¿causa cáncer la inactividad física o impide el cáncer la actividad física?
  • Si la asociación es causal, ¿cuál es el momento óptimo de la vida, la intensidad, duración o frecuencia de la actividad física necesaria para reducir el riesgo de cáncer, tanto en general como para sitios específicos del cuerpo?
  • ¿Afecta la actividad física algún biomarcador del riesgo o de la evolución del cáncer?
  • Difiere la asociación entre la actividad física y el cáncer en grupos de la población que tienen proporciones más altas de individuos inactivos u obesos en comparación con la población general?
  • ¿Beneficia la actividad física a las personas con una susceptibilidad genética al cáncer?

Estudios clínicos en curso están examinando la actividad física o las intervenciones de ejercicios en la prevención, el tratamiento y el cuidado médico de apoyo del cáncer.

Bibliografía selecta
  1. Lauby-Secretan B, Scoccianti C, Loomis D, et al. Body Fatness and Cancer--Viewpoint of the IARC Working Group. New England Journal of Medicine 2016; 375(8):794-798. doi: 10.1056/NEJMsr1606602.

  2. World Cancer Research Fund International/American Institute for Cancer Research. Continuous Update Project Report: Diet, Nutrition, Physical Activity and Gallbladder Cancer. 2015. Available at http://www.wcrf.org/sites/default/files/Gallbladder-Cancer-2015-Report.pdf.

  3. Kruk J, Czerniak U. Physical activity and its relation to cancer risk: updating the evidence. Asian Pacific Journal of Cancer Prevention 2013; 14(7):3993-4003.

    [PubMed Abstract]
  4. Wolin KY, Yan Y, Colditz GA, Lee IM. Physical activity and colon cancer prevention: a meta-analysis. British Journal of Cancer 2009; 100(4):611-616.

    [PubMed Abstract]
  5. Moore SC, Lee IM, Weiderpass E, et al. Association of leisure-time physical activity with risk of 26 types of cancer in 1.44 million adults. JAMA Internal Medicine 2016; 176(6):816-825.

    [PubMed Abstract]
  6. Boyle T, Keegel T, Bull F, Heyworth J, Fritschi L. Physical activity and risks of proximal and distal colon cancers: a systematic review and meta-analysis. Journal of the National Cancer Institute 2012; 104(20):1548-1561.

    [PubMed Abstract]
  7. Robsahm TE, Aagnes B, Hjartåker A, et al. Body mass index, physical activity, and colorectal cancer by anatomical subsites: a systematic review and meta-analysis of cohort studies. European Journal of Cancer Prevention 2013; 22(6):492-505.

    [PubMed Abstract]
  8. Wolin KY, Yan Y, Colditz GA. Physical activity and risk of colon adenoma: a meta-analysis. British Journal of Cancer 2011; 104(5):882-885.

    [PubMed Abstract]
  9. Slattery ML. Physical activity and colorectal cancer. Sports Medicine 2004; 34(4):239-252.

    [PubMed Abstract]
  10. Wolin KY, Tuchman H. Physical activity and gastrointestinal cancer prevention. Recent Results in Cancer Research 2011; 186:73-100.

    [PubMed Abstract]
  11. Colbert LH, Lanza E, Ballard-Barbash R, et al. Adenomatous polyp recurrence and physical activity in the Polyp Prevention Trial (United States). Cancer Causes and Control 2002; 13(5):445-453.

    [PubMed Abstract]
  12. Wu Y, Zhang D, Kang S. Physical activity and risk of breast cancer: a meta-analysis of prospective studies. Breast Cancer Research and Treatment 2013; 137(3):869-882.

    [PubMed Abstract]
  13. Eliassen AH, Hankinson SE, Rosner B, Holmes MD, Willett WC. Physical activity and risk of breast cancer among postmenopausal women. Archives of Internal Medicine 2010; 170(19):1758-1764.

    [PubMed Abstract]
  14. Hildebrand JS, Gapstur SM, Campbell PT, Gaudet MM, Patel AV. Recreational physical activity and leisure-time sitting in relation to postmenopausal breast cancer risk. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention 2013; 22(10):1906-1912.

    [PubMed Abstract]
  15. Fournier A, Dos Santos G, Guillas G, et al. Recent recreational physical activity and breast cancer risk in postmenopausal women in the E3N cohort. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention 2014; 23(9):1893-1902.

    [PubMed Abstract]
  16. Schmid D, Behrens G, Keimling M, et al. A systematic review and meta-analysis of physical activity and endometrial cancer risk. European Journal of Epidemiology 2015; 30(5):397-412.

    [PubMed Abstract]
  17. Du M, Kraft P, Eliassen AH, et al. Physical activity and risk of endometrial adenocarcinoma in the Nurses' Health Study. International Journal of Cancer 2014; 134(11):2707-2716.

    [PubMed Abstract]
  18. Friedenreich C, Cust A, Lahmann PH, et al. Physical activity and risk of endometrial cancer: The European prospective investigation into cancer and nutrition. International Journal of Cancer 2007; 121(2):347-355.

    [PubMed Abstract]
  19. Behrens G, Matthews CE, Moore SC, et al. The association between frequency of vigorous physical activity and hepatobiliary cancers in the NIH-AARP Diet and Health Study. European Journal of Epidemiology 2013; 28(1):55-66.

    [PubMed Abstract]
  20. Behrens G, Jochem C, Keimling M, et al. The association between physical activity and gastroesophageal cancer: systematic review and meta-analysis. European Journal of Epidemiology 2014; 29(3):151-170.

    [PubMed Abstract]
  21. Behrens G, Leitzmann MF. The association between physical activity and renal cancer: systematic review and meta-analysis. British Journal of Cancer 2013; 108(4):798-811.

    [PubMed Abstract]
  22. Keimling M, Behrens G, Schmid D, Jochem C, Leitzmann MF. The association between physical activity and bladder cancer: systematic review and meta-analysis. British Journal of Cancer 2014; 110(7):1862-1870.

    [PubMed Abstract]
  23. Winzer BM, Whiteman DC, Reeves MM, Paratz JD. Physical activity and cancer prevention: a systematic review of clinical trials. Cancer Causes and Control 2011; 22(6):811-826.

    [PubMed Abstract]
  24. Wertheim BC, Martinez ME, Ashbeck EL, et al. Physical activity as a determinant of fecal bile acid levels. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention 2009; 18(5):1591-1598.

    [PubMed Abstract]
  25. Bernstein H, Bernstein C, Payne CM, Dvorakova K, Garewal H. Bile acids as carcinogens in human gastrointestinal cancers. Mutation Research 2005; 589(1):47-65.

    [PubMed Abstract]
  26. Schmid D, Leitzmann MF. Association between physical activity and mortality among breast cancer and colorectal cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. Annals of Oncology 2014; 25(7):1293-311.

    [PubMed Abstract]
  27. Biswas A, Oh PI, Faulkner GE, et al. Sedentary time and its association with risk for disease incidence, mortality, and hospitalization in adults: a systematic review and meta-analysis. Annals of Internal Medicine 2015; 162(2):123-132.

    [PubMed Abstract]
  28. Ekelund U, Steene-Johannessen J, Brown WJ, et al. Does physical activity attenuate, or even eliminate, the detrimental association of sitting time with mortality? A harmonised meta-analysis of data from more than 1 million men and women. Lancet 2016; 388(10051):1302-1310.

    [PubMed Abstract]
  29. Speck RM, Courneya KS, Masse LC, Duval S, Schmitz KH.  An update of controlled physical activity trials in cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. Journal of Cancer Survivorship 2010; 4(2):87-100.

    [PubMed Abstract]
  30. Rock CL, Doyle C, Demark-Wahnefried W, et al. Nutrition and physical activity guidelines for cancer survivors. CA: A Cancer Journal for Clinicians 2012; 62(4):243-274.

    [PubMed Abstract]
  31. Bradshaw PT, Ibrahim JG, Stevens J, et al. Postdiagnosis change in bodyweight and survival after breast cancer diagnosis. Epidemiology 2012; 23(2):320-327.

    [PubMed Abstract]
  32. Fong DY, Ho JW, Hui BP, et al. Physical activity for cancer survivors: meta-analysis of randomised controlled trials. British Medical Journal 2012; 344:e70.

    [PubMed Abstract]
  33. Mishra SI, Scherer RW, Geigle PM, et al. Exercise interventions on health-related quality of life for cancer survivors. The Cochrane Database of Systematic Reviews 2012; 8:Cd007566.

    [PubMed Abstract]
  34. Arem H, Moore SC, Park Y, et al. Physical activity and cancer-specific mortality in the NIH-AARP Diet and Health Study cohort. International Journal of Cancer 2014; 135(2):423-431.

    [PubMed Abstract]
  35. Chlebowski RT. Nutrition and physical activity influence on breast cancer incidence and outcome. Breast 2013; 22 Suppl 2:S30-37.

    [PubMed Abstract]
  36. Ibrahim EM, Al-Homaidh A. Physical activity and survival after breast cancer diagnosis: meta-analysis of published studies. Medical Oncology 2011; 28(3):753-765.

    [PubMed Abstract]
  37. Holmes MD, Chen WY, Feskanich D, Kroenke CH, Colditz GA. Physical activity and survival after breast cancer diagnosis. JAMA 2005; 293(20):2479-2486.

    [PubMed Abstract]
  38. Holick CN, Newcomb PA, Trentham-Dietz A, et al. Physical activity and survival after diagnosis of invasive breast cancer. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention 2008; 17(2):379-386.

    [PubMed Abstract]
  39. Ballard-Barbash R, Friedenreich CM, Courneya KS, et al. Physical activity, biomarkers, and disease outcomes in cancer survivors: a systematic review. Journal of the National Cancer Institute 2012; 104(11):815-840.

    [PubMed Abstract]
  40. Arem H, Pfeiffer RM, Engels EA, et al. Pre- and postdiagnosis physical activity, television viewing, and mortality among patients with colorectal cancer in the National Institutes of Health-AARP Diet and Health Study. Journal of Clinical Oncology 2015; 33(2):180-188.

    [PubMed Abstract]
  41. Kenfield SA, Stampfer MJ, Giovannucci E, Chan JM. Physical activity and survival after prostate cancer diagnosis in the health professionals follow-up study. Journal of Clinical Oncology 2011; 29(6):726-732.

    [PubMed Abstract]
  42. Bonn SE, Sjölander A, Lagerros YT, et al. Physical activity and survival among men diagnosed with prostate cancer. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention 2015; 24(1):57-64.

    [PubMed Abstract]
  • Revisión: 27 de enero de 2017

Este texto puede copiarse o usarse con toda libertad. Sin embargo, agradeceremos que se dé reconocimiento al Instituto Nacional del Cáncer como creador de esta información. El material gráfico puede ser propiedad del artista o del editor por lo que tal vez sea necesaria su autorización para poder usarlo.