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Cánceres abdominales
Cáncer de la corteza suprarrenal
Cáncer de estómago
Cáncer de páncreas
Cáncer colorrectal
Tumores carcinoides
Tumores del estroma gastrointestinal
Los cánceres abdominales comprenden el cáncer de corteza suprarrenal, el cáncer de estómago, el cáncer de páncreas, el cáncer colorrectal, los tumores carcinoides de pulmón o de intestino, y los tumores de células del estroma gastrointestinal. Estos cánceres abdominales se describen a continuación. (Para mayor información, consultar la sección sobre Cáncer de células renales en el sumario del PDQ sobre Tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles.)
Cáncer de la corteza suprarrenal
La corteza suprarrenal es la capa externa de las glándulas suprarrenales. Las
glándulas suprarrenales son un par de órganos cerca del borde delantero del riñón; su función es producir hormonas como la hormona glucocorticoide y la epinefrina. Los cánceres en esta región se clasifican como carcinomas y adenomas. Por lo general, los adenomas
son benignos, mientras que los carcinomas corticosuprarrenales
frecuentemente secretan hormonas y pueden hacer que el paciente presente características masculinas, independientemente de su sexo. Los pacientes
pediátricos con carcinoma corticosuprarrenal padecen con frecuencia del síndrome de
Li-Fraumeni, una afección hereditaria que predispone a los miembros de una familia
a padecer de múltiples cánceres, incluso de cáncer de mama, rabdomiosarcoma y osteosarcoma (cáncer de los huesos).
Estos tumores pueden afectar los riñones, los pulmones, los huesos y el cerebro. La
extirpación quirúrgica debe intentarse pero, cuando el tumor se ha diseminado
mucho, no siempre es posible. El tratamiento adicional puede incluir el
uso de una hormona artificial que bloquea los efectos masculinizantes del tumor.
El pronóstico para el paciente cuyo tumor pequeño se ha extirpado completamente
es excelente, pero puede ser precario para aquél que tiene tumores primarios grandes o la enfermedad
ha hecho metástasis (enfermedad que se ha diseminado hasta otras partes del cuerpo) en el momento del diagnóstico. El estadio del tumor es un importante factor que influye en la posibilidad de recuperación de los niños con tumores adrenocorticales. Cuando sea posible, se debe repetir la cirugía para los tumores que reaparecen y que se diseminan hasta la vena cava inferior (una vena grande que desemboca en el corazón). Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del carcinoma de la corteza suprarrenal en los adultos).
Cáncer de estómago
El cáncer que empieza en el estómago es poco frecuente en los niños. Los síntomas incluyen un dolor impreciso en
el abdomen superior, que puede relacionarse con pérdida del apetito y pérdida de peso.
Muchas personas se ponen anémicas, pero no muestran ningún
síntoma antes de que se produzca la diseminación metastásica. Otros síntomas pueden
incluir náusea, vómitos, cambios de los hábitos intestinales, mal apetito y
debilidad e infección por Helicobacter pylori .
El tratamiento debe incluir cirugía. Para las personas a las que no se las puede someter a una extirpación
quirúrgica completa, se puede utilizar radioterapia junto con quimioterapia. El pronóstico depende del grado de la enfermedad en
el momento del diagnóstico y del éxito del tratamiento apropiado a la situación clínica. Debido a que se presenta con tan poca frecuencia en el
grupo de edad pediátrica, hay poca información sobre los resultados del
tratamiento en los niños. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del
cáncer del estómago en los adultos.)
Cáncer de páncreas
Los tumores del páncreas (una glándula en el abdomen que elabora jugos
pancreáticos y produce hormonas) son poco frecuentes en los niños y los adolescentes. En
esta categoría general, se incluyen tumores que pueden surgir en cualquier sitio
dentro del páncreas. La mayoría de los tumores pancreáticos no secretan hormonas,
aunque algunos secretan insulina que puede producir síntomas de debilidad, fatiga, hipoglucemia y coma. Si el tumor interfiere con la función normal de las células de los islotes de Langerhans (células que producen hormonas en el páncreas),
los pacientes pueden tener diarrea acuosa o anomalías en el equilibrio de la sal. A
veces, hay una obstrucción en la cabeza del páncreas que se relaciona con ictericia y
sangrado gastrointestinal.
El tratamiento incluye varios procedimientos quirúrgicos para extirpar el
páncreas y el duodeno, o parte del páncreas. Se desconoce la
eficacia de la radioterapia en los pacientes pediátricos. La quimioterapia puede resultar útil en el tratamiento del carcinoma pancreático localizado o metastásico, aunque se han tratado con éxito pocos casos. El pancreoblastoma se puede tratar con quimioterapia de combinación administrada antes o después de la cirugía. Las tasas de respuesta y de supervivencia por lo general no son favorables. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del páncreas en los adultos.)
Cáncer colorrectal
En los Estados Unidos de América, el carcinoma de intestino grueso es poco frecuente en el
grupo de edad pediátrica: una de cada millón
de personas menores de 20 años de edad por año. En los niños, más de la mitad de los tumores del colon comienzan en el lado derecho, a diferencia de los adultos que tienen más tumores de colon en el lado izquierdo. El cáncer del colon en los niños está frecuentemente relacionado con un síndrome familiar de cáncer colorrectal o con un patrón heredado. La persona cuya familia tiene antecedentes de pólipos intestinales,
que pueden a la presentación de múltiples pólipos adenomatosos (tumores
benignos), tiene mayor riesgo de padecer de cáncer colorrectal. Los pólipos
juveniles no se relacionan con un aumento en la incidencia de cáncer ni con el
riesgo de padecerlo.
El cáncer colorrectal se suele presentar con síntomas relacionados con el sitio del
tumor. Los cambios en los hábitos intestinales se relacionan con tumores de recto y de colon inferior. Los tumores de colon derecho pueden causar síntomas más
sutiles, pero se relacionan con frecuencia con una masa abdominal, pérdida de peso,
disminución del apetito y sangre en las heces. Cualquier tumor que cause
la obstrucción completa del intestino grueso puede provocar la perforación del
intestino y diseminar las células del tumor dentro de la cavidad abdominal.
El carcinoma colorrectal muy pocas veces se diagnostica en un paciente
pediátrico; sin embargo, los síntomas gastrointestinales imprecisos deben alertar al médico para que investigue esta posibilidad. La mayoría de los
pacientes presentan pruebas de enfermedad metastásica (cáncer que se ha
propagado hasta otras partes del cuerpo), ya sea en forma de tumor macroscópico o de
depósitos microscópicos en los ganglios linfáticos, en la superficie del
intestino o en otros órganos dentro del abdomen. La extirpación quirúrgica
completa debe ser el objetivo principal del cirujano, pero en la mayoría de los casos esto es imposible; la extracción de grandes porciones de tumor produce
poco beneficio para los individuos con enfermedad metastásica extensa. La
mayoría de los pacientes con enfermedad metastásica microscópica, por lo general,
presentan enfermedad metastásica macroscópica; pocos individuos con
enfermedad macroscópica sobreviven en el largo plazo.
La terapia actual incluye el uso de radioterapia para los tumores rectales y del
colon inferior, en conjunto con quimioterapia. (Para mayor información, consultar los sumarios del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del colon y Tratamiento del cáncer del recto en los adultos.)
Tumores carcinoides
Estos tumores pueden afectar el revestimiento del pulmón o de los intestinos
delgado y grueso, y pueden no ser cancerosos. La mayoría de las lesiones pulmonares
no son cancerosas. El tratamiento de los tumores carcinoides metastásicos del
intestino grueso o del estómago es más complicado y requiere un tratamiento
similar al que se emplea para el cáncer colorrectal.
Para mayor información, consultar el sumario de PDQ sobre Tratamiento de los tumores carcinoides gastrointestinales.
Tumores del estroma gastrointestinal
El tumor de las células del estroma gastrointestinal (TEGI) comienza, por lo general, en la pared del aparato digestivo. Este tumor puede ser canceroso o no. Por lo común, se encuentra en adultos y es poco frecuente en niños. El TEGI es más común en las niñas y habitualmente aparece en pacientes de más de 10 años de edad. La mayoría de los niños con TEGI tienen tumores en el estómago y contraen anemia causada por sangrado gastrointestinal. Se encuentra que un pequeño número de niños con TEGI padecen de uno de dos trastornos genéticos, la tríada de Carney o el síndrome de Carney Stratakis.
El TEGI en los niños no es la misma enfermedad que en los adultos. Se debe ver a los pacientes en centros que se especializan en el tratamiento del TEGI y todos los tumores se deben analizar para verificar cambios genéticos. Un pequeño número de niños tienen tumores con cambios genéticos similares a los que se encuentran en pacientes adultos. Estos niños son tratados con un tipo de medicamento que bloquea estos cambios y que se llama inhibidor de la tirosina cinasa.
El tratamiento para la mayoría de los niños cuyos tumores no muestran cambios genéticos incluye una cirugía para extirpar el tumor cuando esto es posible. Si la enfermedad vuelve al mismo lugar y no se puede extirpar, pero no causa síntomas, se puede recomendar una espera cautelosa. Si la enfermedad evoluciona o provoca síntomas, una opción puede ser el tratamiento con un inhibidor de la tirosina cinasa. Sin embargo, no hay suficientes pruebas como para recomendar la terapia con un inhibidor de la tirosina cinasa como tratamiento estándar adyuvante para los niños.
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