Cardo mariano (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

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Aspectos generales

Este sumario de información sobre cáncer proporciona una descripción general del uso del cardo mariano como tratamiento y medicamento complementario para las personas con cáncer.

Este sumario incluye una historia breve del cardo mariano, una revisión de los estudios de laboratorio y de los ensayos clínicos, y una descripción de los efectos secundarios relacionados con el uso del cardo mariano.

Este sumario contiene la siguiente información clave:

Muchos de los términos médicos y científicos en este sumario tienen un enlace al Diccionario de cáncer del NCI la primera vez que se mencionan en cada sección. Este diccionario se orienta a personas sin conocimientos especializados. Al pulsar sobre un término con un enlace, aparece la definición en una ventana separada.

Las referencias bibliográficas citadas en los sumarios de información sobre el cáncer del PDQ pueden tener enlaces a otros sitios de Internet gestionados por individuos u organizaciones con el propósito de comercializar o promover el uso de tratamientos o productos específicos. Estas referencias bibliográficas se ofrecen solo con fines informativos. Su inclusión no se debe interpretar como aprobación del contenido de las páginas de Internet ni de ningún tratamiento o producto por parte del Consejo editorial del PDQ sobre terapias integrales, alternativas y complementarias, o del Instituto Nacional del Cáncer.

Información general

El nombre botánico del cardo mariano es Silybum marianum (L.) Gaertn. El cardo mariano se llama también cardo santo, cardo lechero o lechoso, cardo de María, cardo de Nuestra Señora, cardo de Santa María, alcachofa o alcaucil silvestre, Mariendistel (en alemán) y Chardon-Marie (en francés). El cardo mariano es una planta autóctona de Europa pero también se encuentra en los Estados Unidos y en América del Sur. Es tradicional la utilización de las hojas para las ensaladas, y del fruto de la flor tostado como sustituto del café. Los frutos con aspecto de semillas (aquenios) del cardo mariano constituyen la parte medicinal de la planta.[1] El principio activo del cardo mariano es la silimarina, una mezcla compleja de flavonoides y de derivados de los flavonoides, conocidos como flavonolignanos. Los constituyentes principales de la silimarina son tres pares diastereoméricos: las silibinas A y B (también llamadas silibininas), y las isosilibinas A y B; la silicristina y la isosilicristina; y la silidianina.[2,3] La mayoría de los suplementos se estandarizan según su contenido de silibina. Se han elaborado formulaciones especiales de silimarina o silibinas para mejorar la biodisponibilidad por conjugación con la fosfatidilcolina. Dada la naturaleza lipofílica de sus principios activos, el cardo mariano en general se administra como extracto en forma de cápsula o comprimido, y no como té de hierbas. En Europa, la silibina se administra por vía intravenosa como único antídoto eficaz contra la Amanita phalloides (Fr.).[4] Las personas expuestas a la toxina de este hongo padecen una insuficiencia hepática grave que progresa a la muerte.

Varias empresas distribuyen el cardo mariano como suplemento alimentario. En los Estados Unidos, los suplementos alimentarios se reglamentan como alimentos, no como medicamentos. Por lo tanto, no se exige la evaluación y la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) antes de la comercialización, a menos que se presente información específica de que sirven para prevenir o tratar una determinada enfermedad. Debido a que los suplementos alimentarios no se someten a una revisión formal para uniformar la fabricación de los mismos, los ingredientes varían mucho entre cada lote; además, no hay garantías en cuanto a la presencia o la cantidad específica de los ingredientes que constan en las etiquetas del producto. La FDA no ha aprobado el uso del cardo mariano como tratamiento para pacientes de cáncer o pacientes con cualquier otra afección médica.

Aunque el uso del cardo mariano para los malestares hepáticos y biliares tiene una larga historia, recién en 1968 los investigadores extrajeron la silimarina de las semillas de la planta y plantearon la posibilidad de que la silimarina era el ingrediente activo de la planta.[5] Los científicos han investigado la posible función de la silibinina en el tratamiento de la hepatitis y la cirrosis. En la mayoría de los estudios se investigó y aisló el compuesto de la silimarina o el isómero más activo, la silibina, en lugar de la planta entera.

La silimarina es muy conocida por los supuestos efectos hepáticos. En los estudios de laboratorio, se halló que la silimarina estabiliza las membranas celulares, lo cual evita que sustancias químicas tóxicas entren en la célula.[4,6-8] También se comprobó mediante estudios de laboratorio que la silimarina estimula la síntesis y actividad de las enzimas que participan en las vías de desintoxicación.[7-18] En particular, se demostró que la silimarina estimula la vía de la glutatión S-transferasa y altera la concentración intracelular del glutatión (un antioxidante potente). También se observó que la silimarina neutraliza una amplia gama de radicales libres. Hay escasos informes que asocian los flavonolignanos con un posible efecto estrogénico (por ejemplo, por mediación del receptor de estrógeno) pero, hasta la fecha, no se ha comprobado en experimentos in vitro o in vivo .[19]

Los experimentos de laboratorio con líneas celulares de cáncer parecen indicar que la silibina mejora la eficacia del cisplatino y la doxorrubicina contra las células del cáncer ovárico y del cáncer de mama.[20] Es posible que la silibina produzca efectos anticancerígenos directos en las células del cáncer de próstata, mama y ectocervical.[21] La silibina podría incluso afectar el ciclo celular de las células cancerosas al disminuir el ritmo de proliferación celular, como se demostró en líneas celulares del cáncer de próstata.[22] En estudios de laboratorio con líneas celulares de leucemia se halló que la silibina no estimulaba la proliferación de las células leucémicas.[23]

En la mayoría de los ensayos clínicos se ha investigado la eficacia de la silimarina en el tratamiento de pacientes con hepatitis, cirrosis o trastornos biliares.[24-33] En estos estudios se empleó una dosificación de variación amplia (120–560 mg /d), que produjo resultados contradictorios.[34,35] Los efectos adversos más comunes notificados fueron un leve efecto laxante y malestares gastrointestinales.

Bibliografía
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Antecedentes

El cardo mariano se ha utilizado por más de 2000 mil años, en especial, como tratamiento para la disfunción hepática. El uso más antiguo registrado del cardo mariano fue por parte de Dioscórides (a. C. 40–90), quien recomendó la hierba como tratamiento contra las mordeduras de serpientes.[1] En los escritos de Plinio el Viejo (d. C. 23–79), se recomendaba el jugo de la planta mezclado con miel para “expulsar la bilis”.[1,2] En la Edad Media, el cardo mariano se veneraba como antídoto contra las toxinas hepáticas.[1,2] El herborista inglés Culpepper señaló que el cardo mariano servía para aliviar las obstrucciones hepáticas.[1,2] En 1898, los médicos eclécticos Felter y Lloyd afirmaron que la hierba era buena para la congestión del hígado, el bazo y el riñón.[1,2] Los amerindios utilizan el cardo mariano para tratar forúnculos u otras enfermedades de la piel. Los homeópatas emplean preparados de las semillas para el tratamiento de la ictericia, los cálculos biliares, la peritonitis, la hemorragia, la bronquitis y las venas varicosas.[2] La Comisión Alemana E recomienda la utilización del cardo mariano para la dispepsia, la hepatotoxicidad, las cirrosis hepáticas y también como tratamiento de apoyo para las afecciones inflamatorias crónicas del hígado.[3]

Bibliografía
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Estudios preclínicos de laboratorio o con animales

En estudios de investigación realizados en laboratorios se analizaron las propiedades de la silimarina o de su isómero, la silibina, en líneas celulares y modelos animales. No se han estudiado de manera extensa las otras sustancias presentes en el cardo mariano.

En varios estudios se investigaron los efectos de la silimarina o la silibina, pero fuera del contexto del cáncer. Se probaron la silimarina o la silibina para determinar los siguientes aspectos:

La silimarina y la silibina también se han analizado en modelos de cáncer. Los efectos de la silimarina y la silibina se han investigado en células de la próstata (DU 145, LNCaP, PC-3),[1-6] las mamas (MDA-MB 468, MCF-7),[7-9] el hígado (HepG2),[10,11] en células epidermoides (A431),[11] del colon (Caco-2),[12] ováricas (OVCA 433, A2780),[13] de linfoma histiocítico (U-937) [14] y en células leucémicas (HL-60).[15,16] En los modelos tumorales animales, se han analizado células de cáncer de lengua,[17] cáncer de piel,[18-23] cáncer de vejiga,[24] y adenocarcinoma de colon [25,26] e intestino delgado.[26] Se probó la capacidad de la silimarina o la silibina para los siguientes aspectos:

Aunque en muchos de estos estudios se obtuvieron resultados alentadores, no se ha logrado reproducir ninguno de los hallazgos en ensayos clínicos en seres humanos.

Los datos de laboratorio parecen indicar que la silimarina y la silibina protegen contra la hepatotoxicidad química. En los estudios con animales se encontró que en las células hepáticas tratadas con silibina que luego se exponían a toxinas no se producía daño ni muerte celular al mismo ritmo que en las células hepáticas no tratadas con silibina. Este hallazgo parece indicar que la silibina evita que las toxinas entren en la célula, o que las exporta con eficacia fuera de la célula antes de que causen daño.[11,27-31] Por otra parte, este resultado podría ocurrir por el efecto de la silimarina en los sistemas de desintoxicación. Según los datos de estudios in vitro , la silibina estimuló o inhibió las vías de la fase I de desintoxicación en células hepáticas humanas tratadas con silibina. Sin embargo, se observó que este efecto era dependiente de la dosis, y que, desde el punto de vista fisiológico, no se podían alcanzar estas concentraciones con la dosis actual recomendada por el fabricante.[32,33]

Se ha demostrado que la silimarina estimula las vías de desintoxicación de fase II en los ratones. La administración de silimarina (100 o 200 mg /kg de peso corporal por día) a ratones SENCAR durante 3 días aumentó de forma significativa la actividad de la glutatión S-transferasa en el hígado (P < 0,01–0,001), el pulmón (P < 0,05–0,01), el estómago (P < 0,05), el intestino delgado (P < 0,01) y la piel (P < 0,01). El efecto parecía depender de la dosis.[34] La administración de silimarina a ratas expuestas a una toxina (50 mg/kg de peso corporal), produjo concentraciones más elevadas de glutatión en las células hepáticas, una disminución en los niveles de estrés oxidativo (según las concentraciones de malondialdehído), y pruebas del funcionamiento hepático menos elevadas (según las concentraciones de aspartato-aminotransferasa [AST] y de alanina-aminotransferasa [ALT]).[31] Otro hallazgo sobre la silimarina y la silibina es que aceleran la regeneración celular en el hígado a través de la estimulación de precursores de la síntesis del ADN y el mejoramiento de la producción de las enzimas celulares necesarias para la síntesis del ADN.[35-40] Se ha observado que la silimarina mitiga el estrés oxidativo en células tratadas con compuestos prooxidantes.

En varios estudios de laboratorio se analizó el efecto de la silimarina o la silibina sobre la eficacia y la toxicidad de los fármacos quimioterapéuticos, o se midió la actividad citotóxica directa. En una investigación del efecto de varios flavonoides sobre la formación del daño al ADN, la silimarina no provocó daño al ADN en las células del colon (Caco-2), las células de hepatoma (HepG2), o los linfocitos humanos.[12] En concentraciones más altas (400–1000 μmol/l), la silimarina produjo daño al ADN en una línea celular epitelial (células HeLa). En concentraciones mayores (1000 μmol/l) se observó daño al ADN en linfocitos humanos. Se inhibió la proliferación celular por el aumento de la concentración de flavonoides en los linfocitos humanos y las células HeLa. La viabilidad de las células HepG2 solo se vio afectada en concentraciones muy altas de silimarina. Aunque en este estudio se demostró que los flavonolignanos del Silybum marianum (L.) son capaces de inhibir la proliferación celular e inducir la ruptura de cadenas de ADN, los resultados se lograron en concentraciones muy altas que tal vez sean difíciles de reproducir en seres humanos. También se mostró en este estudio que la silimarina no estimula la proliferación celular en las líneas celulares de HeLa, linfoma de Burkitt y hepatoma humano. En las líneas celulares de gliomas resistentes al tratamiento, la silibina tuvo eficacia en la potenciación de los efectos citotóxicos de la temozolomida en las células LN229, U87 y A172. En las células LN229, la silibinina también potenció el efecto del etopósido pero no del irinotecán.[41]

Se ha investigado también el posible uso de la silimarina como medicamento complementario para mitigar, en alguna medida, la toxicidad vinculada con los fármacos quimioterapéuticos. La silibina y la silicristina tuvieron un efecto protector en las células renales de monos expuestas a la vincristina y, en especial, a la quimioterapia con cisplatino.[42] La administración de silibina (200 mg/kg de peso corporal) con cisplatino en ratas resultó en reducciones estadísticamente significativas en cuanto a las mediciones de toxicidad renal.[43] Se observaron disminuciones importantes en la pérdida de peso, una recuperación más rápida de la osmolalidad urinaria, y decaimientos en el aumento de la actividad urinaria de la alanina-aminopeptidasa (AAP, un marcador de toxicidad renal). La silibina no tuvo efecto alguno en la eliminación del magnesio ni en la función glomerular. La administración de silibina (2 g /kg de peso corporal) en ratas que recibieron cisplatino evitó reducciones en la eliminación de creatinina, aumentos en las concentraciones plasmáticas de urea e incrementos importantes en la AAP urinaria.[44] No se observó ningún efecto en la eliminación de magnesio. La silibina no interfirió con los efectos antineoplásicos del cisplatino o la ifosfamida en los tumores de células germinativas. En los experimentos de laboratorio con líneas celulares de cáncer de ovario y de mama, la silibina produjo una potenciación del efecto del cisplatino y la doxorrubicina.[13] Con el IdB 1016, una forma de silibina unida a un complejo fosfolipídico, se observó un mejoramiento de la actividad del cisplatino contra las células de cáncer de ovario A2780 pero no surtió efectos por sí solo.[45] La silibina aumentó la quimiosensibilidad de las células DU145 del cáncer de próstata resistentes a la quimioterapia.[46]

Por otra parte, se ha investigado el efecto de la silimarina en el inicio y la promoción del tumor. Al parecer la silimarina posee un efecto quimiopreventivo ya sea por la perturbación del ciclo celular, alteración de la comunicación celular generadora de proliferación celular, afectación de la angiogénesis, o por sus propiedades antiinflamatorias.[1,7,13,19,47] Estos hallazgos se han comprobado en líneas celulares humanas prostáticas, mamarias, ectocervicales, ováricas, hepáticas, leucémicas y epidermoides.[4,7,9,10,15,48] En una investigación en ratas sobre el efecto de la silimarina en el cáncer de piel no melanoma causado por la radiación ultravioleta B, se encontró que el tratamiento de silimarina redujo significativamente la incidencia tumoral (P < 0,003), la multiplicidad tumoral (P < 0,0001) y el volumen tumoral (P < 0,0001).[19] Estos resultados apuntan a que la silimarina cumple una función importante en la reducción de las células cancerosas y en la prevención de la formación de las células cancerosas. En varios estudios realizados en modelos de ratones se analizó el mecanismo mediante el cual la silimarina podría afectar la promoción tumoral en el cáncer de piel. En los estudios se observó que la silimarina disminuye la transcripción de los marcadores de la actividad y promoción tumoral,[19] inhibe la transcripción de los promotores tumorales,[49] interfiere con la comunicación celular,[48] inhibe la reacciones inflamatorias,[19,22] y modula la regulación del ciclo celular.[50]

Se investigó el efecto que tienen la silimarina y sus componentes en las vías de señalización en varios estudios. La silibina es un inhibidor potente de la vía de señalización BRAF-MEK-ERK-RSK2. En los estudios in vitro e in vivo de la línea celular melanómica SK-MEL-5, la silibina inhibió de forma significativa la proliferación mediante su unión directa a MEK1/2 y la cinasa ribosómica S6 (RSK)-2; esta unión produjo la inhibición de las actividades catalíticas de estas cinasas.[51]La silibina suprime la proliferación y la progresión celular del cáncer colorrectal, posiblemente por su efecto antiinflamatorio al interferir con la activación del factor nuclear kappa B (NF-κB).[52] En las células humanas de cáncer colorrectal SW480, LoVo y HT29, el tratamiento con silibina inhibió la activación del NF-κB mediada por el factor de necrosis tumoral α (FNT-α) y hubo una disminución de las concentraciones nucleares de las subunidades p65 y p50.

Aunque hay algunos informes sobre los efectos estrogénicos que se atribuyen a la silibina y a otros productos que contienen silibina,[53] se observaron efectos moderados, y aún no se comprenden los mecanismos moleculares. Hay algunas pruebas de los efectos positivos de compuestos de cardo mariano en la densidad ósea en ratas y ratones sometidos a ooforectomía.[54]

En líneas celulares de cáncer de próstata, se observó que la silibina inhibe los factores de crecimiento y estimula la proliferación celular,[1-3,5] promueve la detención del ciclo celular,[1,4] e inhibe la actividad antiapoptótica.[46] En ratas con cáncer de colon provocado con azoximetano, la silimarina alimentaria dio lugar a una reducción en la incidencia y la multiplicidad del adenocarcinoma del colon que fue dependiente de la dosis.[25,26] La silimarina alimentaria no tuvo efecto alguno en el adenocarcinoma del intestino delgado,[26] pero ejerció un efecto preventivo en ratones con cáncer de vejiga provocado con N-butil-N-(4-hidroxibutil)nitrosamina [24] y en ratas F344 con cáncer de lengua provocado con 4-nitroquinolina 1-óxido.[17] La administración de la silibina alimentaria a ratones atímicos con carcinoma de próstata aumentó la producción de la proteína 3 de unión al factor de crecimiento similar a la insulina en el plasma de los ratones e inhibió de forma significativa el volumen tumoral (P < 0,05).[2] Cuando la silibina se administró 2 veces por día, se redujo el crecimiento de los xenoinjertos de tumores colorrectales en ratones durante un período de 6 semanas.[55,56] La silibina inhibe la osteoclastogénesis provocada por las células del cáncer de próstata; esto parece indicar que la silibina tal vez sea útil para tratar la metástasis ósea. La silibina actúa sobre la diferenciación de osteoclastos provocada por las células del cáncer de próstata y la actividad de las células macrófagas murinas.[57]

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Estudios clínicos con seres humanos

En varios estudios de silimarina poco numerosos se investigó su uso para tratar de forma directa el cáncer o para examinar sus efectos en la toxicidad relacionada con el tratamiento.

Se diseñó un estudio de fase I para determinar la dosis máxima tolerada diaria de fosfatidilcolina de silibina (Siliphos) en pacientes con carcinoma hepatocelular (CHC) en estadio avanzado y disfunción hepática.[1] Tres pacientes participaron en este ensayo llevado a cabo en una sola institución. Todos los pacientes inscritos consumieron 2 g /d del fármaco en estudio en dosis divididas. Las concentraciones séricas de silibina y glucurónido de silibina aumentaron entre la primera y tercera semana. En los tres pacientes se observaron anomalías en el funcionamiento hepático y un aumento del marcador tumoral, la alfafetoproteína. Sin embargo, después del día 56, el tercer paciente presentó mejoría leve en las anomalías funcionales hepáticas y en los biomarcadores inflamatorios. Los tres pacientes murieron dentro de los 23 a 69 días de inscribirse en el ensayo; aunque la causa más probable fue la insuficiencia hepática, no se descartó el medicamento en estudio como causa de muerte. Tal vez este grupo de pacientes ya padecía una enfermedad demasiado grave como para beneficiarse de la intervención diseñada para mejorar sus pruebas del funcionamiento hepático.

En un ensayo clínico con enmascaramiento doble, controlado con placebo, se asignaron a 50 niños tratados por una leucemia linfoblástica aguda, que presentaban hepatoxicidad relacionada con la quimioterapia, para que recibieran al azar la silimarina o un placebo durante un período de 4 meses.[2] A las 4 semanas de concluir la intervención, el grupo que recibió la silimarina tuvo una disminución significativa en la aspartato-aminotransferasa (AST) (P = 0,05) y una tendencia significativa a un descenso en la alanina-aminotransferasa (ALT) (P = 0,07). Se observaron menos reducciones en las dosis quimioterapéuticas dentro del grupo tratado con silimarina que en el grupo de placebo; sin embargo, la diferencia no fue significativa. No se notificaron efectos adversos.

En un ensayo clínico aleatorizado controlado con placebo, de 37 hombres que se habían sometido a una prostatectomía radical, se investigó si la administración diaria durante 6 meses de una combinación de silimarina y selenio podía alterar los resultados de las pruebas básicas de bioquímica clínica y los marcadores de estrés oxidativo, y mejorar el índice de calidad de vida (CDV) tras una prostatectomía radical.[3] La administración diaria durante 6 meses de silimarina y selenio mejoró el índice de CDV, redujo las lipoproteínas de baja densidad y el colesterol total, y aumentó la concentración sérica de selenio. La combinación no produjo efecto alguno en el estado antioxidante de la sangre ni influyó en la concentración de testosterona. No se registraron efectos adversos. No se hallaron mejoras en el grupo que recibió el placebo.

En otro estudio aleatorizado controlado con placebo de 30 pacientes con cáncer de cabeza y cuello, se investigó la terapia con silimarina durante 6 semanas para la prevención de la mucositis relacionada con la radioterapia. En el grupo de silimarina, se observó una disminución significativa en los puntajes de mucositis (según la escala de la Organización Mundial de la Salud y los Common Toxicity Criteria del Instituto Nacional del Cáncer).[4] También se observó que retrasa la progresión a la mucositis.

En un ensayo observacional sin aleatorización de 101 mujeres con cáncer de mama que se habían sometido a cirugía para conservar la mama y que luego recibieron radioterapia con 50,4 Gy potenciada con 9 a 16 Gy, se probó una crema de silimarina (Leviaderm) en 51 mujeres en comparación con una crema con pantenol, es decir, el tratamiento estándar (TE), que se administró como intervención en 50 mujeres cuando presentaron lesiones cutáneas localizadas.[5] Estas reacciones cutáneas agudas se clasificaron según los puntajes del Radiation Therapy Oncology Group y de una escala visual analógica. La mediana de tiempo hasta que se observaron efectos tóxicos se prolongó de manera significativa con la crema de silimarina (45 vs. 29 días [TE], P < 0,0001). Solo 9,8 % de los pacientes que utilizó la crema de silimarina presentó efectos tóxicos de grado 2 en la semana 5 de radioterapia, en comparación con 52 % del grupo de TE. Al finalizar la radioterapia, 23,5 % de las mujeres en el grupo de estudio de silimarina no tuvieron reacciones cutáneas, comparado con 2 % de las mujeres en el grupo de TE; por otra parte, la toxicidad de grado 3 solo se produjo en 2 % de las mujeres del grupo de silimarina y en 28 % de las mujeres del grupo de TE.

Hepatitis

La mayoría de los ensayos clínicos con cardo mariano se llevaron a cabo con pacientes que padecían hepatitis o cirrosis. En otros estudios se investigó el uso del cardo mariano en pacientes con hiperlipidemia, diabetes y micotoxicosis por Amanita phalloides (Fr.). Se conocen 10 ensayos aleatorizados controlados [2,6-14] con pacientes que padecen hepatitis o cirrosis, y en un ensayo aleatorizado se notificó el uso de la silimarina como profilaxis para la toxicidad hepática iatrogénica.[15] Entre los criterios de valoración de estos ensayos se incluyeron las concentraciones séricas de bilirrubina o de las enzimas hepáticas AST y ALT, dado que las concentraciones más altas indican inflamación, lesión o enfermedad. La disminución de estas concentraciones séricas es un signo de mejoramiento de la afección. En un ensayo clínico con pacientes de hepatitis A y hepatitis B, se encontró que la silimarina (140 mg /d durante 3–4 semanas) produjo concentraciones más bajas de AST, ALT y bilirrubina al quinto día, en comparación con el grupo de placebo.[16] En otro estudio aleatorizado controlado con placebo de pacientes con hepatitis B vírica, se administró silimarina (210 mg/d) pero no se observaron efectos en la evolución de la enfermedad ni en las concentraciones enzimáticas.[9]

En un ensayo aleatorizado controlado subvencionado por el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), se estudió a pacientes con hepatitis C crónica en los que la terapia antivírica no había surtido efecto. Todos los pacientes padecían de enfermedad hepática crónica avanzada, comprobada por las manifestaciones histológicas de fibrosis o cirrosis. En el ensayo Hepatitis C Antiviral Long-Term Treatment Against Cirrhosis, se empleó la mitad de la dosis de peg interferón (a administrarse durante 3,5 años), y se comparó con el efecto de no administrar tratamiento.[14] La meta consistía en reducir la progresión de la hepatitis C crónica, en especial, frenar el inicio de un carcinoma hepatocelular. Entre los 1145 participantes del estudio, 56 % nunca había tomado productos herbarios, 21 % reconocieron haberlo hecho y 23 % utilizaban productos herbarios en el momento de inscribirse en el estudio. De los 60 productos herbarios en uso en el momento de la inscripción, 72 % eran de silimarina. Quienes utilizaron silimarina presentaron un número significativamente menor de síntomas y mejor CDV en comparación con las personas que no la usaron. Durante el seguimiento, el uso de silimarina se relacionó con una disminución en la progresión de la fibrosis a la cirrosis, pero no tuvo efecto en los resultados clínicos.[17]

Aunque se han publicado muchos informes acerca del uso de hierbas para tratar las hepatopatías crónicas, la mayoría de los ensayos de tratamientos se vio afectada por fallas en el diseño científico, la incertidumbre en cuanto a la dosis de las hierbas y un número insuficiente de participantes. En una revisión de medicinas complementarias y alternativas (MCA) para el tratamiento de enfermedades hepáticas que se concentró en la clasificación, la epidemiología y la filosofía de la MCA, se examinaron los criterios necesarios para llevar a cabo estudios de investigación de validez científica sobre productos herbarios.[18]

Se reciben con escepticismo las pruebas de que la silimarina causa un efecto directo en el virus de la hepatitis C (VHC). En algunos estudios parece tener este efecto, pero en la mayoría de los estudios no se confirma. Sin embargo, en por lo menos dos artículos de publicaciones importantes se sugiere que la silimarina o las sustancias análogas tal vez inhiban el VHC. En una de las publicaciones, los investigadores observaron que un extracto de silimarina estandarizado inhibió el factor de necrosis tumoral α en las células mononucleares de sangre periférica humana estimuladas por el anti‑CD3, y la transcripción dependiente del factor nuclear κB en las células Huh-7 de hepatoma humano.[19] La silimarina también exhibió efectos profilácticos y terapéuticos contra la infección por el VHC y, al combinarse con el interferón α, inhibió más la replicación del VHC que el interferón solo. Esto indica que la silimarina surte efectos antiinflamatorios y antivíricos en los pacientes con hepatitis C crónica.

En una serie de casos de un estudio de fase I, los pacientes con VHC recibieron tratamiento intravenoso de silibinina con y sin peginterferón y ribavirina.[20] En la serie de casos, 16 de los pacientes con VHC que no respondieron al tratamiento recibieron por vía intravenosa una dosis de silibinina de 10 mg/kg/d durante 7 días. Luego se les administró un tratamiento con silibinina oral en combinación con peginterferón y ribavirina durante 12 semanas. Al concluir el plazo del estudio, todos los pacientes exhibían resultados positivos en pruebas del ARN del VHC, pero 5 de 13 pacientes que completaron el ensayo tuvieron reducciones en el ARN del VHC. No se notificó la significación. En el mismo estudio, los autores presentaron los resultados de un estudio de fase I en el que se administró a 20 pacientes las siguientes dosis: 5, 10, 15 o 20 mg/kg de silibinina durante 14 días en combinación con peginterferón y ribavirina (a partir del día 8). Se observó un descenso significativo del ARN del VHC el día 7 en el caso de pacientes a quienes se les administró dosis de silibinina de 10 mg/kg, 15 mg/kg y 20 mg/kg. Se observaron descensos posteriores del ARN del VHC al administrar el peginterferón y la ribavirina. Salvo por una gastroenteritis leve, los pacientes toleraron bien la monoterapia de silibinina intravenosa.

Los pacientes en un estudio farmacocinético de fase I para la evaluación de las características de absorción y la determinación de las dosis eficaces recibieron dosis progresivas de silimarina por vía oral.[21] Con posterioridad, se llevó a cabo un ensayo clínico multicéntrico con enmascaramiento doble y controlado con placebo de 154 pacientes con infección crónica por el VHC, que no habían obtenido resultados favorables con el tratamiento de interferón y presentaban concentraciones elevadas de ALT.[22] A los pacientes se les administró al azar 420 mg de silimarina, 700 mg de silimarina o un placebo idéntico, por vía oral 3 veces al día durante 24 semanas, con la meta de reducir las concentraciones de ALT por debajo de 40 U/L o por debajo de 65 U/L en el caso de un descenso de al menos el 50 % del valor inicial. En este estudio, la administración de la silimarina por vía oral en dosis más altas que las normales no logró reducir de forma significativa las concentraciones altas de ALT. No hubo efectos adversos significativos relacionados con la silimarina. En uno de los estudios de observación más grandes de más de 2637 pacientes con enfermedad hepática crónica, el tratamiento de 8 semanas con 560 mg/d de silimarina logró reducciones séricas de AST, ALT, gamma-glutamil-transferasa (GGT, un marcador de la enfermedad de las vías biliares), y una disminución en la frecuencia de la hepatomegalia palpable.[23]

Micotoxicosis

En otra publicación se describe el uso de la silibinina como el único antídoto eficaz en pacientes con lesión hepática por micotoxicosis por Amanita phalloides (Fr.).[24] A los pacientes se les administró dosis de entre 35 y 55 mg/kg de peso corporal, sin notificaciones de efectos adversos. Un análisis retrospectivo del tratamiento para la micotoxicosis por Amanita phalloides (Fr.) señala que la silimarina ha demostrado ser un fármaco eficaz para tratar la intoxicación por este hongo.[25] El efecto beneficioso de la silimarina en las características histológicas del hígado indica que cumple una función en la prevención de la hepatitis y el CHC; sin embargo, en ningún ensayo clínico con seres humanos se ha investigado estos usos de la silimarina.

Quelación de hierro

La silimarina resultó beneficiosa al complementar la deferoxamina, un quelante de hierro, en pacientes que padecen de talasemia β mayor y dependen de las transfusiones.[26] En un estudio con 97 pacientes, se observó una disminución significativa de los marcadores de hemocromatosis (ferritina sérica, hierro sérico, hepcidina, y receptor soluble de transferrina) en los pacientes que recibieron silimarina comparados con los pacientes que recibieron un placebo.

Estudios clínicos sobre la silimarina y sus componentes
ALT = alanina-aminotransferasa; AST = aspartato-aminotransferasa; CDV = calidad de vida; LLA = leucemia linfoblástica aguda; PFH = prueba del funcionamiento hepático; SGOT = transaminasa glutámico-oxalacética sérica; SGPT = transaminasa glutamato-piruvato sérica; VHC = virus de la hepatitis C.
aEs posible que el número de pacientes tratados más el número de pacientes del grupo de control no sea igual al número de pacientes inscritos; número de pacientes inscritos = número de pacientes inicialmente registrados o considerados por los investigadores que realizaron un estudio; número de pacientes tratados = número de pacientes inscritos a los que se sometió al tratamiento en estudio Y cuyos resultados se notificaron; no se incluyó a un grupo de control histórico entre el número de pacientes inscritos.
bSe excluyeron a 9 pacientes del análisis final (7 pacientes faltaron a las citas médicas, 2 pacientes no llenaron todos los datos).
cEl ensayo investigó la relación entre las dosis y las respuestas. Se asignaron al azar a los pacientes a recibir dosis de 80 mg 2 veces al día (n = 20), 120 mg 2 veces al día (n = 20), o 120 mg 3 veces al día (n = 20). Las dosis eficaces fueron 120 mg 2 veces al día y 120 mg 3 veces al día.
dLos pacientes se asignaron al azar a los grupos de misoprostol y silimarina. Doce pacientes no aleatorizados sirvieron de grupo de control.
eEn la etapa de seguimiento se perdieron 15 pacientes, 18 pacientes fallecieron y 42 pacientes se retiraron del estudio (efectos adversos, falta de cumplimiento terapéutico, y abandono del estudio).
fOnce pacientes no completaron el ensayo (abandono del estudio, progresión de la enfermedad, y un caso de efectos adversos).
Prevención o tratamiento de la enfermedad y la disfunción hepática
Tipo de enfermedad y cita bibliográfica Tipo de estudio Intervención, dosis y vía de administración Número de pacientes: inscritos; tratados; de controla Resultado
Enfermedad hepática aguda y subaguda [7] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 420 mg/d; oral (comprimidos) 106b; 47; 50 Disminución de las PFH; mejora en las características histológicas
Carcinoma hepatocelular en estadio avanzado y disfunción hepática [1] Ensayo de fase I, sin anonimato y con dosis en aumento Silibina y fosfatidilcolina; 3 g/d en 3 dosis separadas; oral (en polvo, mezclado con puré de manzana) 3; 3; ninguno No hubo hallazgos significativos
Hepatitis B vírica [9] Ensayo aleatorizado controlado Silimarina; 210 mg/d 52d; 20-silimarina, 20-misoprostol; 12 No hubo hallazgos significativos
Hepatitis vírica o alcohólica [6] Ensayo sin anonimato aleatorizado de fase II Silibina y fosfatidilcolina; 80 mg 2 veces por día, 120 mg 2 veces por día, o 120 mg 3 veces por día; oral 60c; 60; 0 Reducción de la ALT y la gamma-glutamil-transferasa
Hepatitis C crónica [14] Ensayo controlado aleatorizado Silimarina; sin indicación de dosis; oral 1,145; 195; 772 Disminución de la fatiga, náuseas, dolor hepático, anorexia y dolor muscular y articular
Pacientes con el VHC que no respondieron al tratamiento [20] Ensayo controlado no aleatorizado Silibinina; 10 mg/kg/d; IV 16; 16; 0 y 20; 20; 0 Aumento del efecto antivírico con la silibina cuando la terapia antivírica se inicia después del uso de silibina
Cirrosis [11] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 140 mg/d; oral 170; 87; 83 Disminución de la SGOT y SGPT en el grupo tratado con silimarina
Pacientes diabéticos con cirrosis [13] Ensayo aleatorizado controlado Silimarina; 600 mg (200 mg 3 veces por día); oral 60; 30; 30 Disminución de la SGOT y SGPT en el grupo tratado con silimarina
Cirrosis a causa del alcohol [12] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 450 mg (150 mg 3 veces por día); oral 60f; 24; 25 Sin diferencias significativas en las pruebas de funcionamiento hepático
Cirrosis a causa del alcohol [8] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 450 mg (150 mg 3 veces por día); oral 200e; 58; 67 No hubo hallazgos significativos
Cirrosis biliar primaria [10] Ensayo clínico piloto no aleatorizado Silimarina; 420 mg (140 mg 3 veces por día); oral 27; 27; 0 No hubo hallazgos significativos
Prevención del daño hepático provocado por fármacos [15] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 800 mg (en 2 dosis separadas); oral 60; 15 fármaco psicotrópico + silimarina; 15 silimarina sola; 15 fármaco psicotrópico + placebo; 15 placebo solo Eficacia de la silimarina para disminuir las concentraciones de ALT y AST cuando se interrumpe el uso de fármacos psicotrópicos
Niños con LLA y PFH elevadas [2] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silibinina y fosfatidilcolina de soja; intervalo de dosis: 15–20 kg = 80 mg/d; 21–40 kg = 160 mg/d; 41–60 kg = 240 mg/d; 61–70 kg = 320 mg/d; oral 50; 24; 26 Disminución significativa de la AST; concentración de ALT en descenso
Prevención o tratamiento de enfermedades fuera del hígado
Tipo de enfermedad y cita bibliográfica Tipo de estudio Intervención, dosis y vía de administración Número de pacientes: inscritos; tratados; de controla Resultado
Mucositis relacionada con la radioterapia [4] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 420 mg (140 mg 3 veces por día); oral 30; 13; 14 Puntajes de mucositis más bajos
Cáncer de próstata[3] Ensayo clínico aleatorizado con enmascaramiento doble y controlado con placebo Silimarina; 570 mg (190 mg 3 veces por día); oral 37; 19; 18 Mejora en la CDV, disminución de lipoproteínas de baja densidad, reducción del colesterol total y aumento en la concentración de selenio
Cáncer de mama [5] Ensayo clínico observacional no aleatorizado Silimarina (0,25 % de Silybum marianum); tópico 101; 51; 50 Reducción de la dermatitis

Ensayos clínicos en curso

Consultar la lista de estudios o ensayos clínicos sobre cáncer auspiciados por el NCI a fin de identificar ensayos clínicos de terapias integrales, alternativas y complementarias sobre milk thistle y silymarin que actualmente aceptan pacientes. Nota: los resultados obtenidos solo están en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Bibliografía
  1. Siegel AB, Narayan R, Rodriguez R, et al.: A phase I dose-finding study of silybin phosphatidylcholine (milk thistle) in patients with advanced hepatocellular carcinoma. Integr Cancer Ther 13 (1): 46-53, 2014. [PUBMED Abstract]
  2. Ladas EJ, Kroll DJ, Oberlies NH, et al.: A randomized, controlled, double-blind, pilot study of milk thistle for the treatment of hepatotoxicity in childhood acute lymphoblastic leukemia (ALL). Cancer 116 (2): 506-13, 2010. [PUBMED Abstract]
  3. Vidlar A, Vostalova J, Ulrichova J, et al.: The safety and efficacy of a silymarin and selenium combination in men after radical prostatectomy - a six month placebo-controlled double-blind clinical trial. Biomed Pap Med Fac Univ Palacky Olomouc Czech Repub 154 (3): 239-44, 2010. [PUBMED Abstract]
  4. Elyasi S, Hosseini S, Niazi Moghadam MR, et al.: Effect of Oral Silymarin Administration on Prevention of Radiotherapy Induced Mucositis: A Randomized, Double-Blinded, Placebo-Controlled Clinical Trial. Phytother Res 30 (11): 1879-1885, 2016. [PUBMED Abstract]
  5. Becker-Schiebe M, Mengs U, Schaefer M, et al.: Topical use of a silymarin-based preparation to prevent radiodermatitis : results of a prospective study in breast cancer patients. Strahlenther Onkol 187 (8): 485-91, 2011. [PUBMED Abstract]
  6. Vailati A, Aristia L, Sozzé E, et al.: Randomized open study of the dose-effect relationship of a short course of IdB 1016 in patients with viral or alcoholic hepatitis. Fitoterapia 64 (3), 219-28, 1993.
  7. Salmi HA, Sarna S: Effect of silymarin on chemical, functional, and morphological alterations of the liver. A double-blind controlled study. Scand J Gastroenterol 17 (4): 517-21, 1982. [PUBMED Abstract]
  8. Parés A, Planas R, Torres M, et al.: Effects of silymarin in alcoholic patients with cirrhosis of the liver: results of a controlled, double-blind, randomized and multicenter trial. J Hepatol 28 (4): 615-21, 1998. [PUBMED Abstract]
  9. Flisiak R, Prokopowicz D: Effect of misoprostol on the course of viral hepatitis B. Hepatogastroenterology 44 (17): 1419-25, 1997 Sep-Oct. [PUBMED Abstract]
  10. Angulo P, Patel T, Jorgensen RA, et al.: Silymarin in the treatment of patients with primary biliary cirrhosis with a suboptimal response to ursodeoxycholic acid. Hepatology 32 (5): 897-900, 2000. [PUBMED Abstract]
  11. Ferenci P, Dragosics B, Dittrich H, et al.: Randomized controlled trial of silymarin treatment in patients with cirrhosis of the liver. J Hepatol 9 (1): 105-13, 1989. [PUBMED Abstract]
  12. Lucena MI, Andrade RJ, de la Cruz JP, et al.: Effects of silymarin MZ-80 on oxidative stress in patients with alcoholic cirrhosis. Results of a randomized, double-blind, placebo-controlled clinical study. Int J Clin Pharmacol Ther 40 (1): 2-8, 2002. [PUBMED Abstract]
  13. Velussi M, Cernigoi AM, De Monte A, et al.: Long-term (12 months) treatment with an anti-oxidant drug (silymarin) is effective on hyperinsulinemia, exogenous insulin need and malondialdehyde levels in cirrhotic diabetic patients. J Hepatol 26 (4): 871-9, 1997. [PUBMED Abstract]
  14. Seeff LB, Curto TM, Szabo G, et al.: Herbal product use by persons enrolled in the hepatitis C Antiviral Long-Term Treatment Against Cirrhosis (HALT-C) Trial. Hepatology 47 (2): 605-12, 2008. [PUBMED Abstract]
  15. Palasciano G, Portincasa P, Palmieri V, et al.: The effect of silymarin on plasma levels of malon-dialdehyde in patients receiving long-term treatment with psychotropic drugs. Current Therapeutic Research 55 (5): 537-45.
  16. Magliulo E, Gagliardi B, Fiori GP: [Results of a double blind study on the effect of silymarin in the treatment of acute viral hepatitis, carried out at two medical centres (author's transl)] Med Klin 73 (28-29): 1060-5, 1978. [PUBMED Abstract]
  17. Freedman ND, Curto TM, Morishima C, et al.: Silymarin use and liver disease progression in the Hepatitis C Antiviral Long-Term Treatment against Cirrhosis trial. Aliment Pharmacol Ther 33 (1): 127-37, 2011. [PUBMED Abstract]
  18. Azzam HS, Goertz C, Fritts M, et al.: Natural products and chronic hepatitis C virus. Liver Int 27 (1): 17-25, 2007. [PUBMED Abstract]
  19. Polyak SJ, Morishima C, Shuhart MC, et al.: Inhibition of T-cell inflammatory cytokines, hepatocyte NF-kappaB signaling, and HCV infection by standardized Silymarin. Gastroenterology 132 (5): 1925-36, 2007. [PUBMED Abstract]
  20. Ferenci P, Scherzer TM, Kerschner H, et al.: Silibinin is a potent antiviral agent in patients with chronic hepatitis C not responding to pegylated interferon/ribavirin therapy. Gastroenterology 135 (5): 1561-7, 2008. [PUBMED Abstract]
  21. Hawke RL, Schrieber SJ, Soule TA, et al.: Silymarin ascending multiple oral dosing phase I study in noncirrhotic patients with chronic hepatitis C. J Clin Pharmacol 50 (4): 434-49, 2010. [PUBMED Abstract]
  22. Fried MW, Navarro VJ, Afdhal N, et al.: Effect of silymarin (milk thistle) on liver disease in patients with chronic hepatitis C unsuccessfully treated with interferon therapy: a randomized controlled trial. JAMA 308 (3): 274-82, 2012. [PUBMED Abstract]
  23. Albrecht M, Frerick H, Kuhn U, et al.: Therapy of toxic liver pathologies with Legalon®. Z Klin Med 47: 87-92, 1992.
  24. Hruby K, Csomos G, Fuhrmann M, et al.: Chemotherapy of Amanita phalloides poisoning with intravenous silibinin. Hum Toxicol 2 (2): 183-95, 1983. [PUBMED Abstract]
  25. Enjalbert F, Rapior S, Nouguier-Soulé J, et al.: Treatment of amatoxin poisoning: 20-year retrospective analysis. J Toxicol Clin Toxicol 40 (6): 715-57, 2002. [PUBMED Abstract]
  26. Moayedi B, Gharagozloo M, Esmaeil N, et al.: A randomized double-blind, placebo-controlled study of therapeutic effects of silymarin in β-thalassemia major patients receiving desferrioxamine. Eur J Haematol 90 (3): 202-9, 2013. [PUBMED Abstract]

Efectos adversos

Se observaron efectos adversos mínimos en estudios en seres humanos de la silimarina en múltiples ensayos de gran escala aleatorizados, con enmascaramiento y controlados con placebo. La silimarina se tolera bien y solo se ha notificado un efecto laxante leve. Se observaron reacciones alérgicas leves con dosis altas (>1500 mg /d), aunque no se dieron a conocer los detalles de estas reacciones alérgicas.[1] En un caso notificado recientemente en Australia se indicó una reacción al extracto de cardo mariano que incluyó episodios de sudor, cólicos abdominales, náuseas, vómitos, diarrea y debilitamiento.[2] Todos los síntomas desaparecieron al interrumpir la administración de silimarina. Los autores sugirieron que las cápsulas se encontraban contaminadas; se desconoce el tipo de contaminación.

Según la Comisión Alemana E, no se han notificado efectos secundarios del cardo mariano cuando se administra en las dosis recomendadas. En casos infrecuentes se notificó un efecto laxante a causa del cardo mariano. En los estudios en seres humanos se ha informado acerca de malestares estomacales, pirosis y cefaleas pasajeras; sin embargo, ninguno de estos síntomas se atribuyó a la administración del cardo mariano como complemento, y no se interrumpió su uso como complemento.[3] En un estudio de dosificación en seres humanos se notificó náuseas, pirosis y dispepsia en pacientes tratados con 160 mg/d, dispepsia en pacientes tratados con 240 mg/d, y náuseas y meteorismo posprandiales en pacientes tratados con 360 mg/d. Ninguno de estos efectos secundarios estuvieron relacionados con la dosis.

La silimarina se ha tolerado bien en dosis altas. La silimarina se ha empleado en mujeres embarazadas con colestasis intrahepática en dosis de 560 mg/d durante 16 días, sin toxicidad para el paciente o el feto.[4] Los datos publicados sobre el uso de la silimarina en niños se concentran en el uso de dosis intravenosas de 20 a 50 mg/kg de peso corporal para tratar la micotoxicosis.[5] También se comprobó que la silimarina era atóxica en ratas y ratones cuando se administró en dosis altas de hasta 5000 mg/kg de peso corporal. Se administró silimarina a ratas y perros en dosis que oscilaban entre los 50 y 2500 mg/kg de peso corporal durante un período de 12 meses. En las investigaciones, que incluyeron los análisis practicados post mortem , no se comprobó toxicidad alguna.

Se desconoce si el cardo mariano puede reducir, mejorar o no producir ningún efecto en la eficacia de la quimioterapia. En los estudios in vitro se observa que la silimarina causa una disminución en los componentes del sistema enzimático del citocromo P450, que cumple una función en la eliminación de ciertos antineoplásicos.[6] Sin embargo, la dosis en que se observa la inhibición es alta y no es posible alcanzarla mediante la ingesta oral de silimarina.[7] En uno de los estudios se investigaron los efectos de la silimarina en el comportamiento farmacocinético del irinotecán. La administración oral del cardo mariano (200 mg, una dosis de trascendencia clínica, 3 veces al día) no surtió efectos significativos en el comportamiento farmacocinético del irinotecán. Los autores llegaron a la conclusión de que las dosis recomendadas de cardo mariano son demasiado bajas para influir en la actividad de las vías enzimáticas CYP3A4 o UGT1A1.[8]

En teoría, el cardo mariano también podría interactuar de forma adversa con los fármacos quimioterapéuticos que surten efectos citotóxicos al generar radicales libres. La silimarina y su metabolito inhiben la descarga celular originada por la p-glicoproteína, que conlleva a la potenciación de la citotoxicidad de la doxorrubicina.[9] No se han llevado a cabo ensayos que respalden o descarten estas consideraciones teóricas. No se han observado efectos en el comportamiento farmacocinético del indinavir o el alcohol. Se ha observado una potenciación del efecto antiarrítmico de la amiodarona en las ratas.[9]

Bibliografía
  1. PDR® for Herbal Medicines™. 2nd ed. Montvale, NJ: Medical Economics, 2000.
  2. An adverse reaction to the herbal medication milk thistle (Silybum marianum). Adverse Drug Reactions Advisory Committee. Med J Aust 170 (5): 218-9, 1999. [PUBMED Abstract]
  3. Vailati A, Aristia L, Sozzé E, et al.: Randomized open study of the dose-effect relationship of a short course of IdB 1016 in patients with viral or alcoholic hepatitis. Fitoterapia 64 (3), 219-28, 1993.
  4. Hernández R, Nazar E: [Effect of silymarin in intrahepatic cholestasis of pregnancy (preliminary communication)] Rev Chil Obstet Ginecol 47 (1): 22-9, 1982. [PUBMED Abstract]
  5. Hruby K, Csomos G, Fuhrmann M, et al.: Chemotherapy of Amanita phalloides poisoning with intravenous silibinin. Hum Toxicol 2 (2): 183-95, 1983. [PUBMED Abstract]
  6. Venkataramanan R, Ramachandran V, Komoroski BJ, et al.: Milk thistle, a herbal supplement, decreases the activity of CYP3A4 and uridine diphosphoglucuronosyl transferase in human hepatocyte cultures. Drug Metab Dispos 28 (11): 1270-3, 2000. [PUBMED Abstract]
  7. Zuber R, Modrianský M, Dvorák Z, et al.: Effect of silybin and its congeners on human liver microsomal cytochrome P450 activities. Phytother Res 16 (7): 632-8, 2002. [PUBMED Abstract]
  8. van Erp NP, Baker SD, Zhao M, et al.: Effect of milk thistle (Silybum marianum) on the pharmacokinetics of irinotecan. Clin Cancer Res 11 (21): 7800-6, 2005. [PUBMED Abstract]
  9. Hu Z, Yang X, Ho PC, et al.: Herb-drug interactions: a literature review. Drugs 65 (9): 1239-82, 2005. [PUBMED Abstract]

Resumen de las pruebas de los efectos del cardo mariano

Para ayudar a los lectores a evaluar los resultados de los estudios en seres humanos de los tratamientos integrales, alternativos y complementarios del cáncer se informa, siempre que sea posible, sobre la solidez de las pruebas (es decir, los grados de comprobación científica) relacionados con cada tipo de tratamiento. Para cumplir con los requisitos de un análisis sobre datos probatorios, un estudio debe:

  • Publicarse en una revista científica con revisión externa.
  • Informar sobre los resultados terapéuticos o desenlaces tales como la respuesta ante el tumor, una mejor supervivencia, o una mejoría cuantificable con respecto a la calidad de vida.
  • Describir los resultados clínicos con detalles suficientes que permitan llevar a cabo una evaluación valiosa.

Para calificar los estudios con seres humanos sobre la base de la solidez estadística del diseño del estudio y la solidez científica de los resultados del tratamiento (es decir, criterios de valoración), se asignan puntajes de grados de comprobación científica. Los dos puntajes resultantes se combinan para calcular el puntaje total. No es posible asignar un puntaje para el grado de comprobación científica del cardo mariano porque, hasta la fecha, no hay suficientes investigaciones clínicas. Para obtener una explicación de los puntajes e información adicional sobre el análisis de los grados de comprobación científica de los tratamientos con MCA para las personas con cáncer, consultar los Grados de comprobación científica de los estudios de terapias integrales, alternativas y complementarias en seres humanos con cáncer.

En vista de la cantidad limitada de datos en seres humanos, no se recomienda el uso del cardo mariano ni de la silimarina como tratamiento para pacientes de cáncer fuera del marco de ensayos clínicos bien diseñados.

Modificaciones a este sumario (07/31/2017)

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Se sugiere citar la referencia bibliográfica de este sumario del PDQ de la siguiente forma:

PDQ® . PDQ Cardo mariano. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/mca/pro/cardo-mariano-pdq. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

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  • Actualización: 31 de julio de 2017

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