Estudio indica que es posible preservar la fertilidad de muchos varones supervivientes de cáncer

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Niño sentado en los hombros de su padre

Un estudio retrospectivo indica que se pueden extraer espermatozoides saludables en varones supervivientes de cáncer que no tienen espermatozoides viables en su semen, hasta 2 décadas después de haber recibido tratamiento contra el cáncer.

Se ha creído por muchos años que muchos varones supervivientes de cánceres infantiles son estériles y que por lo tanto no pueden concebir hijos. Sin embargo, un estudio de 2011 indica que un número considerable de estos hombres podría concebir y convertirse en padres, mediante el uso de un procedimiento quirúrgico que permite extraer espermatozoides saludables y que se realiza en combinación con un tipo de fertilización in vitro (IVF).

En un estudio retrospectivo, investigadores del Hospital New York-Presbyterian y del Centro Médico Weill Cornell mostraron que, casi 2 décadas después de recibir tratamiento contra el cáncer, se pudieron extraer espermatozoides saludables de los testículos de más de un tercio de varones supervivientes de cáncer que tenían un afección en la cual no se detectaba espermatozoides viables en el semen. Después de la extracción de los espermatozoides, los procedimientos de fertilización in vitro condujeron a una tasa de embarazos del 50% y a una tasa general total de nacimientos ligeramente menor.

Los resultados fueron publicados el 14 de marzo de 2011 en la edición electrónica de la revista Journal of Clinical Oncology.

El uso del procedimiento para extraer espermatozoides, conocido como extracción de espermatozoides mediante microdisección testicular o microTESE, se ha utilizado en forma limitada en supervivientes de cáncer, explicó el director del estudio, doctor Peter Schlegel, presidente del Departamento de Urología del NY-Presbyterian/Weill Cornell, quien diseñó la técnica microTESE y realizó todos los procedimientos en el estudio. “Disponer de este tipo de información sobre nuestra experiencia, así como más detalles sobre los pacientes que tienden a tener buenos resultados, será de mucha importancia para ampliar el uso potencial del microTESE”, dijo.

Un efecto secundario prolongado bastante frecuente que experimentan los hombres que recibieron quimioterapia durante la niñez es tener un número bastante bajo de espermatozoides. En este estudio, los investigadores del NY-Presbyterian/Weill Cornell analizaron a 73 varones supervivientes de cáncer que tenían este tipo de afección conocida como azoospermia, y que fueron sometidos al procedimiento microTESE entre 1995 y 2009. En promedio, el procedimiento se realizó casi 19 años después de la administración del tratamiento contra el cáncer.

Se obtuvieron espermatozoides saludables de 37 por ciento de los hombres y en aproximadamente el 43 por ciento de los procedimientos individuales, ya que algunos hombres se sometieron al microTESE más de una vez. Mediante un proceso llamado microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés) se utilizó un espermatozoide para fertilizar un óvulo, con una tasa general de fecundación del 57 por ciento. Se realizaron 36 procedimientos de implantación de embriones, la mitad de los cuales resultaron en embarazos. En total, nacieron 20 niños, entre los que se encuentran 5 pares de mellizos.

La presencia de espermatozoides saludables parece estar asociada al tipo de quimioterapia recibida, anotó el doctor Schlegel. Los hombres que recibieron tratamiento con fármacos quimioterapéuticos con platino tuvieron los índices de extracción más elevados. Por ejemplo, los hombres tratados contra el cáncer de testículo, cuyo tratamiento estándar se hace con el fármaco quimioterapéutico cisplatino, tuvieron un índice de extracción del 85 por ciento. Los hombres tratados con alquilantes, fármacos que se usan con frecuencia en el tratamiento contra linfomas y sarcomas, tuvieron los menores índices de extracción.

“Los procedimientos con microTESE y con ICSI revolucionaron el tratamiento de hombres con azoospermia por falla testicular, como es el caso de aquellos sometidos a quimioterapia” dijo el doctor Craig Niederberger, director del Departamento de Urología del Centro Médico de Chicago en la Universidad de Illinois. Antes de que existiera el procedimiento microTESE “se hacía una biopsia testicular, y si no se encontraban espermatozoides, ya no se intentaba nada más”, dijo.

Con la técnica microTESE, el cirujano usa la ampliación óptica para examinar los testículos en forma más detallada e identificar los túbulos seminíferos (estructuras huecas parecidas a un tubo que transportan el semen) que están dilatados y, que por ende, tienen la probabilidad de contener espermatozoides. Los estudios realizados por el doctor Schlegel indican, que en comparación con otros métodos estándar, la técnica micro TESE no solo aumenta el índice de eficacia en la obtención de espermatozoides, sino de la cantidad de espermatozoides obtenida, al mismo tiempo que causa menos daños al testículo.

Los resultados del estudio “no deben ser interpretados por los oncólogos médicos como una razón para ‘no tener que ofrecer al paciente la opción de crioconservación de semen antes de comenzar la quimioterapia’”, recalcó el doctor Niederberger. “Ya de por sí, existe bastante presión para no hacerlo debido a que se quiere comenzar el tratamiento contra el cáncer lo antes posible”. Pero la crioconservación se considera todavía como la mejor opción para los adolescentes y hombres jóvenes con cáncer para que puedan tener hijos en el futuro, indicó.

Al momento de recibir el tratamiento contra el cáncer, la mayoría de los pacientes que participaron en el estudio actual, tenía la edad suficiente para dar muestras de semen, anotó el doctor Robert Brannigan, profesor adjunto de urología de la Facultad de Medicina Feinberg en la Northwestern University. Todavía es frecuente que se omita el tema de la conservación de la fertilidad en las charlas entre los pacientes y los oncólogos, continuó, incluidos muchos oncólogos pediatras quienes generalmente proporcionan tratamiento a pacientes adolescentes.

Una encuesta nacional realizada en 2011 entre oncólogos pediatras, por ejemplo, indicó que muchos de estos especialistas no refieren en forma rutinaria a sus pacientes adolescentes a los servicios de especialistas en fertilidad.

Muchos oncólogos, “pueden sentirse incómodos hablando en forma específica sobre temas de salud reproductora, en especial con sus pacientes adolescentes”, continuó el doctor Brannigan. Otras barreras para la conservación de la fertilidad pueden ser el tiempo, las circunstancias, el costo y la cobertura de seguro de salud, añadió.

“El uso de esta excelente técnica, aún en los procedimientos realizados por los mejores médicos, solo ha permitido que a una minoría de pacientes con azoospermia causada por quimioterapia se les encuentre espermatozoides que se pueden extraer”, dijo el doctor Brannigan.

“Estos son casos bastante difíciles, y los índices de éxito del doctor Schlegel son excelentes”, continuó. “Sin embargo, este estudio resalta que muchos de estos pacientes podrían no haber requerido someterse a este procedimiento del todo, si en un principio hubieran recibido consejería sobre la conservación de la fertilidad antes de empezar el tratamiento contra el cáncer".

  • Publicación: 22 de marzo de 2011

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