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Estudio propone un enfoque de preservación de la fecundidad para hombres supervivientes de cáncer

, por Equipo del NCI

Investigadores proponen un enfoque para preservar la fecundidad en hombres que se someten a tratamientos de cáncer antes de la pubertad.

Crédito: iStock

En un estudio preliminar de eficacia realizado en primates se usó con éxito tejido testicular inmaduro crioconservado para la concepción y el nacimiento de un bebé mono. Si bien es necesario realizar estudios clínicos en seres humanos para llegar a la aprobación de la técnica en personas de sexo masculino, los resultados del estudio señalan que existiría la posibilidad de preservar la fecundidad de niños prepuberales sometidos a tratamientos para el cáncer.

"Demostrar que algo funciona en primates no humanos es el paso final y el más importante para demostrar seguridad y viabilidad", dijo el doctor Kyle Orwig, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, quien dirigió el estudio. "Se trata de una tecnología que ya está muy avanzada, y considero que está lista para la aplicación en estudios clínicos con seres humanos".

Es posible que los primeros estudios completos con seres humanos tarden algunos años en llevarse a cabo pero, en la actualidad, esos estudios clínicos parecen ser viables, explicó el doctor David R. Freyer, director del Programa de Supervivencia y Tratamientos Complementarios del Children's Hospital de Los Ángeles, quien no participó en el estudio.

"Es un descubrimiento fascinante y ofrece la oportunidad de preservar la fecundidad de un nuevo subgrupo de hombres, es decir, los que están en la etapa prepuberal", dijo el doctor Freyer.

Actualmente no existen opciones para varones jóvenes

Alrededor de un tercio de los niños que se someten a tratamientos para cánceres infantiles terminarán siendo infecundos; esto es, no podrán tener hijos biológicos. Esto se debe a los efectos secundarios que los tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia pueden tener en los órganos reproductores.

"Los supervivientes del cáncer manifiestan que la fecundidad es muy importante para ellos; que afecta su calidad de vida", dijo el doctor Orwig.

Los varones que han recibido el diagnóstico de cáncer después de la pubertad pueden congelar sus espermatozoides, o almacenarlos en un banco de esperma, lo cual les permite convertirse en padres biológicos más adelante en la vida. "Es algo fácil de hacer, incluso dentro del lapso limitado de tiempo entre un diagnóstico de cáncer y el inicio del tratamiento", dijo el doctor.

Pero los varones prepúberes no producen todavía espermatozoides para almacenar. En la actualidad no existen opciones para ayudar a estos niños a preservar su fecundidad.

Grupos de investigadores de todo el mundo trabajan en los métodos para preservar tejido testicular inmaduro o las células madre que producen espermatozoides más adelante en la vida. No obstante, hasta la fecha, la producción de espermatozoides basándose en estas técnicas ha sido baja cuando se prueban en primates. Hasta el presente ningún estudio que haya usado espermatozoides de tejido testicular crioconservado injertado había intentado realizar la fecundación o un embarazo.

De un tejido crioconservado, a bebé primate

En el nuevo estudio, cuyos resultados se publicaron el 22 de marzo en Science, el doctor Orwig y su equipo modificaron varios aspectos de métodos previos de preservación y de efectuar injertos. Cambiaron el protocolo usado para hacerlo consistente con el método que habían estado usando para congelar muestras de tejido testicular de pacientes. Usaron también porciones más grandes de tejido para el injerto final.

Los investigadores probaron estos métodos mejorados en cinco macacos de la India que aún no habían pasado por la pubertad. Extrajeron muestras de tejido testicular de cada uno de los monos y los congelaron por un período de hasta 5 meses.

Las muestras crioconservadas posteriormente se descongelaron y se cosieron debajo de la piel en el escroto y en la espalda. Cuando los monos entraron en la pubertad, los injertos iniciaron la producción de hormonas masculinas.

Entre 8 y 12 meses después de realizado el injerto, se extrajo el tejido testicular de los lugares donde se había cosido el injerto. Todos los injertos formados con tejido testicular crioconservado contenían espermatozoides maduros.

A continuación, usaron los espermatozoides del tejido testicular crioconservado de un mono para las pruebas de fecundidad. Se generaron 16 embriones con técnicas de fecundación in vitro, y 11 se transfirieron a seis hembras. Un bebé sano nació en la primavera de 2018.

Un largo camino para los resultados en seres humanos

Los estudios futuros con seres humanos tendrían un tiempo mucho más largo que el de los estudios con monos, señaló el doctor Orwig. El mejor momento para reimplantar tejido testicular almacenado probablemente sea durante los años de adolescencia del varón, dijo el doctor, y agregó que "es durante ese tiempo que, bajo la influencia de las hormonas de la pubertad, los testículos comienzan a crecer".

El doctor piensa que sería posible realizar el injerto con el tejido almacenado una vez que el varón haya comenzado la pubertad y se dejaría crecer hasta que produjera espermatozoides. En ese momento, explicó el doctor, se extraerían los espermatozoides para la crioconservación, permitiendo que el joven pudiese comenzar su familia cuando estuviese listo, más adelante en la vida.

Tomando en cuenta el largo período necesario para realizar estudios con seres humanos, los pacientes de hoy no pueden tener expectativas de que esta tecnología se pruebe y reciba aprobación completa antes de transcurridos muchos años, dijo el doctor Freyer.

"Debemos demostrar que el tejido se puede reimplantar con éxito en pacientes y que realmente crece [bajo la influencia de las hormonas masculinas]", dijo el doctor. "Luego es necesario demostrar que los espermatozoides son normales y pueden fusionarse con un óvulo para crear un embrión que, a su vez, se implantará y se desarrollará a término como un embarazo viable. Son muchos los pasos, y se necesitan años para lograr cada uno de ellos", advirtió el doctor.

Si se aprueba un estudio clínico, el doctor Orwig y su equipo ya tienen un buen comienzo. Han estado almacenando tejido testicular de algunos pacientes en la Universidad de Pittsburgh durante alrededor de 8 años. "De hecho, tenemos algunos pacientes que están en la etapa ideal de su vida, en un momento en el que podrían regresar para usar sus tejidos relativamente pronto" si se aprobara la realización de un estudio, explicó el doctor.

Esperanza y precaución

Una inquietud importante para estudios futuros con seres humanos es la posibilidad de que el tejido testicular preservado albergue células cancerosas metastáticas, explicó el doctor Orwig.  Si este tejido se extrae antes del tratamiento y se vuelve a poner en el cuerpo más adelante en la vida, podría reintroducir el cáncer.

"Durante las etapas iniciales de prueba de esta tecnología, no habría nada peor que volver a introducir células malignas en el cuerpo del superviviente", dijo el doctor Orwig.

Por esta razón, el doctor Freyer considera que los candidatos ideales para los primeros estudios serán varones que recibieron quimioterapia por razones que no fueran cáncer, como, por ejemplo, antes de recibir un trasplante de médula ósea para tratar anemia de células falciformes o deficiencias en el sistema inmunitario. En estudios posteriores probablemente será seguro usar tejido de niños con tumores sólidos, como sarcoma o tumores cerebrales, que presentan una probabilidad menor de diseminarse a los testículos, agregó el doctor.

Los investigadores trabajan también en la formulación de técnicas con el fin de garantizar que las muestras de tejido preservadas no alberguen células malignas, explicó el doctor Orwig. Pero, por el momento, hay algunos tipos de cáncer que descartarían la opción de volver a introducir el tejido. Estos incluyen al cáncer de testículo, porque en este caso las células cancerosas podrían ocultarse en el mismo tejido testicular, y la leucemia, que se disemina ampliamente en el cuerpo por el torrente sanguíneo, dijo el doctor.

Pero, siempre que se preste atención adecuada a la seguridad, "de acuerdo con el conjunto de investigaciones que se han llevado a cabo, el inicio del proceso hacia la realización de estudios clínicos está justificado en este momento", concluyó el doctor.