Prevención del cáncer colorrectal (PDQ®)–Versión para profesionales de salud

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¿Quién está en riesgo?

Para la gran mayoría de las personas, la edad es el factor principal que aumenta el riesgo de cáncer colorrectal (CCR). El riesgo aumenta de forma drástica después de los 50 años; 90% de los CCR se diagnostican después de esta edad. Los antecedentes de CCR en un pariente de primer grado, especialmente si se presenta antes de los 55 años, casi duplica el riesgo. Los antecedentes personales de CCR, los adenomas de riesgo alto o el cáncer de ovario también aumentan el riesgo.[1] Otros factores de riesgo no son tan contundentes como la edad y los antecedentes familiares. Las personas con la enfermedad intestinal inflamatoria presentan un riesgo más alto de CCR. Un porcentaje pequeño (<5%) de los CCR se presentan en personas con predisposición genética, como poliposis adenomatosa familiar y neoplasias colorrectales hereditarias sin poliposis coli.

Bibliografía
  1. Imperiale TF, Juluri R, Sherer EA, et al.: A risk index for advanced neoplasia on the second surveillance colonoscopy in patients with previous adenomatous polyps. Gastrointest Endosc 80 (3): 471-8, 2014. [PUBMED Abstract]

Información general

Nota: también están disponibles sumarios separados del PDQ sobre Exámenes de detección del cáncer colorrectal, Tratamiento del cáncer de colon y Tratamiento del cáncer de recto.

Factores con pruebas adecuadas de aumento del riesgo de cáncer colorrectal

Consumo excesivo de alcohol

Hay pruebas sólidas de estudios de que el consumo excesivo de alcohol se vincula con un aumento en el riesgo de cáncer colorrectal (CCR).[1,2]

Magnitud del efecto: en un análisis conjunto de ocho estudios de cohortes se calculó un riesgo relativo (RR) corregido de 1,41 (intervalo de confianza [IC] 95%, 1,16–1,72) para el consumo superior a 45 g/día.[1]

  • Diseño del estudio: estudios de cohortes.
  • Validez interna: razonable.
  • Congruencia: razonable.
  • Validez externa: razonable.

Consumo de cigarrillos

Hay pruebas sólidas de que se estableció una relación entre el consumo de cigarrillos y el aumento en la incidencia y la mortalidad por CCR.

Magnitud del efecto: en un análisis conjunto de 106 estudios de observación se calculó un RR corregido (fumadores actuales vs. personas que nunca fumaron) de CCR de 1,18 (IC 95%, 1,11–1,25).[3,4]

  • Diseño del estudio: 106 estudios de observación.
  • Validez interna: razonable.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Obesidad

Sobre la base de pruebas sólidas, se estableció una relación entre la obesidad y el aumento en la incidencia y la mortalidad por el CCR.

Magnitud del efecto: en un estudio grande de cohortes, el RR corregido de cáncer de colon para mujeres con un índice de masa corporal mayor a 29 fue de 1,45 (IC 95%, 1,02–2,07).[5,6] En otro estudio grande de cohortes se observó un aumento similar en la mortalidad por el CCR.[7,8]

  • Diseño del estudio: estudios de cohortes numerosos.
  • Validez interna: razonable.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Factores con pruebas adecuadas de una disminución del riesgo de cáncer colorrectal

Actividad física

Hay pruebas sólidas de que la actividad física regular se vincula con una disminución en la incidencia de CCR.

Magnitud del efecto: en un metanálisis de 52 estudios de observación se encontró una reducción estadísticamente significativa de 24% en la incidencia del CCR (RR, 0,76; IC 95%, 0,72–0,81).[9]

  • Diseño del estudio: estudios de cohortes y metanálisis.
  • Validez interna: razonable.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Intervenciones con pruebas adecuadas de una disminución del riesgo de cáncer colorrectal

Aspirina

Beneficios

Hay pruebas sólidas de que una aspirina al día (ácido acetil salicílico [AAS]) durante 5 años, reduce la incidencia y mortalidad por CCR. Esto se fundamenta en dos informes de seguimientos prolongados de dos ensayos controlados aleatorizados (ECA) [10,11] y un metanálisis de estudios de observación.[10] Un tercer informe que prolonga aún más el seguimiento de dos ECA (con un metanálisis de los cuatro ECA) añade certidumbre a esta conclusión.[12]

Magnitud del efecto: luego de 23 años de seguimiento, la incidencia de CCR en el grupo de placebo fue de 3,8% y en el grupo de AAS 2,5% (cociente de riesgos instantáneos [CRI], 0,63; IC 95%, 0,47–0,85) En el informe de los cuatro ECA el riesgo de muerte a 20 años debido al CCR en ensayos que proveyó AAS por al menos 5 años, se redujo cerca del 40% (CRI, 0,60; IC 95%, 0,45–0,81), la reducción del riesgo absoluto fue entre 3,1 a 1,9%. El efecto primario fue la mortalidad debida a cáncer de colon proximal.

  • Diseño del estudio: seguimiento prolongado de cuatro ECA.
  • Validez interna: razonable, algunos datos de registros y certificados de defunción, se perdió el seguimiento de algunos; variación en la dosis de AAS; se desconoce el apego al AAS luego de finalizar el ensayo (5 a 9 años).
  • Congruencia: congruente.
  • Validez externa: razonable, la mayoría de los datos provienen de británicos; menos datos sobre las mujeres.
Perjuicios

Hay pruebas sólidas de que el perjuicio por uso del AAS contó con sangrado excesivo, como sangrado gastrointestinal y derrames hemorrágicos.

Magnitud del efecto: el cálculo promedio de exceso de riesgo de las complicaciones gastrointestinales superiores es de 10 a 30 por 1.000 personas por un período de 10 años, los hombres estuvieron en el extremo superior del rango y la mujeres en el extremo inferior. El riesgo aumenta con la edad.[13]

  • Diseño del estudio: pruebas obtenidas de bases de datos grandes.[14,15]
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena, información de bases de datos nacionales.

Terapia hormonal (estrógeno más progestina)

Hay pruebas sólidas de que la terapia hormonal combinada (estrógeno equino conjugado y progestina) disminuye la incidencia de CCR invasivo.[16]

Hay pruebas razonables de que la combinación de estrógeno equino conjugado y progestina tiene muy poco o ningún beneficio para reducir la mortalidad por CCR. Los datos del Women’s Health Initiative (WHI), un ensayo aleatorizado, controlado con placebo en el que se evaluó la administración de estrógeno más progestina, con una media de intervención de 5,6 años y un seguimiento de 11,6 años, se mostró que las mujeres que recibieron terapia hormonal combinada presentaban cáncer en estadio significativamente más avanzado desde el punto de vista estadístico (regional y a distancia) en el momento del diagnóstico, pero no un número estadísticamente significativo de muertes por CCR en comparación con las mujeres que tomaron placebo.[16]

Magnitud del efecto: hubo menos casos de CCR en el grupo de terapia hormonal combinada que en el de placebo (0,12 vs. 0,16%; CRI, 0,72; IC 95%, 0,56–0,94). En un metanálisis de estudios de cohortes, se observó un RR de 0,86 (IC 95%, 0,76–0,97) en la incidencia de CCR relacionada con terapia hormonal combinada.

Se presentaron 37 muertes por CCR en el grupo de terapia hormonal combinada en comparación con 27 muertes en el grupo de placebo (0,04 vs. 0,03%; CRI 1,29; IC 95%, 0,78–2,11).

  • Diseño del estudio: ECA y estudios de cohortes.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena para el efecto en la incidencia; no corresponde (N/C) para el efecto en la mortalidad; los resultados fueron con base en un ensayo.
  • Validez externa: buena.
Perjuicios

Hay pruebas sólidas de que los perjuicios de la posmenopausia combinada con el uso de la hormona progestina más estrógeno incluye un aumento del riesgo de cáncer de mama, arteriopatía coronaria y episodios tromboembólicos.

Magnitud del efecto: el WHI mostró un aumento del cáncer de mama invasivo de 26% en el grupo de hormona combinado, un aumento de 29% de episodios de arteriopatía coronaria, un aumento de 41% en las tasas de accidentes cerebro vasculares y una tasa duplicada de episodios tromboembólicos.[17]

  • Diseño del estudio: pruebas de ECA.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: razonable.

Extirpación de pólipos

Beneficios

Hay pruebas sólidas de que la extirpación de los pólipos adenomatosos reduce el riesgo de CCR. Gran parte de esta reducción con seguridad proviene de la extirpación de pólipos grandes (es decir, >1,0 cm), mientras que se desconoce el beneficio de extirpar pólipos más pequeños, que son mucho más comunes. Parte de las pruebas de observación, pero no todos, indican que esta reducción puede ser mayor para el CCR del lado izquierdo, que para el del lado derecho.[18-20]

Magnitud del efecto: desconocida, probablemente mayor para los pólipos más grandes (es decir, >1,0 cm) que para los más pequeños.[21]

  • Diseño del estudio: pruebas obtenidas de estudios de cohortes y un ensayo controlado aleatorizado (ECA) de sigmoidoscopia.[19]
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: congruente.
  • Validez externa: buena.
Perjuicios

Hay pruebas sólidas de que los daños principales de la extirpación de pólipos comprenden la perforación del colon y la hemorragia.

Magnitud del efecto: de 7 a 9 episodios por 1.000 procedimientos.[22-24]

  • Diseño del estudio: pruebas de estudios de cohortes retrospectivos.[23,24]
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Factores con pruebas inadecuadas de una relación con el cáncer colorrectal

Medicamentos antinflamatorios no esteroideos

Beneficios

No hay pruebas adecuadas que indiquen que el uso de antinflamatorios no esteroides (AINE) reduzca el riesgo de CCR. En las personas sin predisposición genética, pero con antecedentes de extirpación de un adenoma de colon, tres estudios o ensayos controlados aleatorizados (ECA) determinaron que el celecoxib [25,26] y el rofecoxib [27] disminuyen la incidencia de adenoma recidivante, si bien el seguimiento fue demasiado breve para determinar si la incidencia de CCR habría sido afectada.

Con base en pruebas sólidas, los AINE reducen el riesgo de adenoma, pero no resulta claro el grado en que esto se traduce en una reducción del CCR.

  • Diseño del estudio: no hay estudios adecuados con resultados de CCR.
  • Validez interna: N/C.
  • Congruencia: N/C.
  • Validez externa: N/C.
Perjuicios

Hay pruebas sólidas de que los perjuicios del uso de los AINE son relativamente comunes y potencialmente graves, e incluyen sangrado gastrointestinal superior, nefropatía crónica y episodios cardiovasculares graves como infarto del miocardio, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular hemorrágico.[28]

Magnitud del efecto: el cálculo promedio de exceso de riesgo de complicación gastrointestinal superior en personas con riesgo promedio atribuible a los AINE es de 4 a 5 por 1.000 personas por año.[29,30] El exceso de riesgo varía con el riesgo gastrointestinal subyacente; sin embargo, probablemente exceda 10 casos extra por 1.000 personas por año en más de 10% de los usuarios.[14] Los episodios cardiovasculares graves aumentan en 50 a 60%.[30]

  • Diseño del estudio: pruebas obtenida de ECA y revisiones sistemáticas de calidad alta y metanálisis.[29,30]
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.

Complementación con calcio

Las pruebas resultan inadecuadas para determinar si los suplementos de calcio reducen el riesgo de CCR.

Factores alimentarios

No hay pruebas confiables de que un régimen de alimentación iniciado en la edad adulta bajo en grasas y carne, y alto en fibras, frutas y vegetales reduzca el riesgo de CCR en un grado importante desde el punto de vista clínico.

Factores e intervenciones con pruebas adecuadas de que no hay una relación con el cáncer colorrectal

Terapia de estrógenos solos

Beneficios

Sobre la base de pruebas razonables, los estrógenos equinos conjugados no afectan la incidencia del CCR invasivo o la supervivencia.[31]

Magnitud del efecto: N/C.

  • Diseño del estudio: prueba de ECA.
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: razonable.

Estatinas

Beneficios

Hay pruebas sólidas de que las estatinas no reducen la incidencia de CCR o la mortalidad.

  • Diseño del estudio: metanálisis de ECA.[32-34]
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia buena.
  • Validez externa: N/C.
Perjuicios

Hay pruebas sólidas de que los perjuicios de las estatinas son pequeños.

  • Diseño del estudio: estudios de observación,[35] múltiples ECA y una revisión.[36]
  • Validez interna: buena.
  • Congruencia: buena.
  • Validez externa: buena.
Bibliografía
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  33. Dale KM, Coleman CI, Henyan NN, et al.: Statins and cancer risk: a meta-analysis. JAMA 295 (1): 74-80, 2006. [PUBMED Abstract]
  34. Browning DR, Martin RM: Statins and risk of cancer: a systematic review and metaanalysis. Int J Cancer 120 (4): 833-43, 2007. [PUBMED Abstract]
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  36. Joy TR, Hegele RA: Narrative review: statin-related myopathy. Ann Intern Med 150 (12): 858-68, 2009. [PUBMED Abstract]

Descripción de las pruebas

Antecedentes

Incidencia y mortalidad

El cáncer colorrectal (CCR) es la tercera neoplasia maligna más común en todo el mundo,[1] y la segunda causa principal de mortalidad por cáncer en hombres y mujeres en los Estados Unidos.[2] Se calcula que, en los Estados Unidos, en 2016, se diagnosticarán 134.490 casos nuevos y se presentarán 49.190 defunciones por esta enfermedad.[2] Entre 2008 y 2012, las tasas de incidencia del CCR en los Estados Unidos disminuyeron en 4,5% por año entre los adultos mayores de 50 años.[2] En los adultos menores de 50 años, las tasas de incidencia de CCR aumentaron en aproximadamente un 1,8% por año.[2] Durante los últimos 20 años, la tasa de mortalidad ha disminuido tanto en hombres como mujeres. Entre 2003 y 2012, la tasa de mortalidad disminuyó en 2,8% por año. Las tasas de incidencia y mortalidad son más altas en los afroamericanos comparados con otras razas.[3]

La tasa de supervivencia general a 5 años es de 65%. Se prevé que cerca de 5% de los estadounidenses presentará CRC en el transcurso de sus vidas.[2,4] El riesgo de CCR comienza a aumentar después de los 40 años y crece marcadamente entre los 50 y los 55 años; el riesgo se duplica en cada década subsiguiente y continúa aumentando de forma exponencial. A pesar de los avances en las técnicas quirúrgicas y la terapia adyuvante, solo se ha logrado una mejora moderada en la supervivencia de los pacientes con neoplasias avanzadas.[5,6] Por ello, se deben formular enfoques preventivos primarios y secundarios que sean eficaces para reducir la morbilidad y la mortalidad por el CCR.

Definición de prevención

La prevención primaria comprende el uso de medicamentos u otras intervenciones antes de la aparición clínica del CCR, con la intención de prevenir el CCR clínico y la mortalidad por el CCR.

Características etiológicas y patogénicas del cáncer colorrectal

En estudios genéticos,[7,8] experimentales[9,10] y epidemiológicos,[11-13] se indica que el CCR es producto de interacciones complejas entre la susceptibilidad hereditaria y los factores ambientales. La naturaleza y la contribución exactas de estos factores de incidencia y mortalidad por el CCR es tema de investigaciones en curso.

Factores relacionados con un aumento del riesgo de cáncer colorrectal

Consumo excesivo de alcohol

Hay pruebas de la relación entre el CCR y el consumo de bebidas alcohólicas. En un metanálisis de ocho estudios de cohortes, el riesgo relativo (RR) del consumo de 45 g/día (es decir, aproximadamente tres copas estándar por día) en comparación con individuos que no consumen bebidas alcohólicas fue de 1,41 (intervalo de confianza [IC] 95% , 1,16–1,72).[14] En estudios de casos y controles, se indica una relación positiva de modesta a fuerte entre el consumo de alcohol y los cánceres de intestino grueso.[15,16] En un metanálisis, se encontró que la relación no varió por sexo ni localización en el intestino grueso.[17]

En cinco estudios se notificó una relación positiva entre consumo de alcohol y adenomas colorrectales.[18] En Borgoña, se realizó un estudio de casos y controles del régimen alimentario, los factores genéticos y la secuencia de adenomas y carcinomas.[19] Se separaron los adenomas menores de 10,0 mm de diámetro de los más grandes. Se identificó una relación positiva entre el consumo actual de alcohol y los adenomas, que se aplicó a los adenomas más grandes, lo que indica que el consumo de alcohol podría actuar en la fase de promoción de la secuencia de adenoma a carcinoma.[19]

En un estudio grande de cohortes, se observó una relación dependiente de la dosis entre la ingesta de alcohol y la muerte por CCR con un RR de 1,2 (IC 95%, 1,0–1,5) para cuatro o más copas por día en comparación con los que no toman alcohol.[20]

Consumo de cigarrillos

En la mayoría de los estudios de casos y controles sobre la exposición al cigarrillo y los adenomas, se encontró un riesgo elevado para los fumadores.[21] Además, un aumento marcado del riesgo de recidiva de los adenomas al cabo de una polipectomía se relacionó con el consumo de cigarrillo en hombres y mujeres.[21] En el Nurses’ Health Study, el período de inducción mínimo para el cáncer parece ser de 35 años por lo menos.[22] De igual modo, en el Health Professionals Follow-up Study, los antecedentes de consumo de tabaco se relacionaron con adenomas pequeños y grandes, y con un período de inducción del CCR prolongado de por lo menos 35 años.[23] En el Cancer Prevention Study II (CPS II), un estudio de cohortes numeroso en el orden nacional, las tasas de mortalidad por CCR multivariantes corregidas fueron más altas en los fumadores activos, intermedias en los exfumadores y más bajas en los no fumadores, con la observación de un aumento en el riesgo al cabo de 20 años o más de consumir cigarrillos en hombres y mujeres combinados.[24] Sobre la base de los datos de CPS II, se calculó que 12% de las muertes por CCR en la población de los Estados Unidos en 1997 eran atribuibles al consumo de cigarrillos. En un estudio demográfico de cohortes numeroso de mellizos suecos, se determinó que el consumo alto de cigarrillo durante 35 años o más se relacionó con un aumento casi triple del riesgo de cáncer de colon, si bien en un análisis en un sitio secundario se determinó un efecto marcado solo para el cáncer de recto, pero no para el de colon.[25] Otro estudio demográfico de casos y controles grande sustenta la opinión de que el consumo activo de tabaco y el consumo de tabaco en los últimos 10 años guarda relación con el cáncer de colon. Un aumento de 50% de riesgo se vinculó con el consumo de más de una cajetilla de cigarrillos al día en comparación con el no haber fumado nunca. [26] Sin embargo, un seguimiento a 28 años de 57.000 finlandeses no mostró relación entre el CCR y la situación del consumo de cigarrillos en el punto de referencia, si bien aumentó el riesgo de 57 a 71% en los fumadores habituales.[27] No se encontró ninguna relación entre el fumar, incluso durante un período prolongado, y la recidiva de adenomas en una población a la que se dio seguimiento durante cuatro años después de la colonoscopia inicial.[28]

En un metanálisis de 106 estudios de observación se determinó un RR (alguna vez fumadores en comparación con no fumadores) para la incidencia del CCR de 1,18 (IC 95%, 1,11–1,25), con un aumento absoluto del riesgo de 10,8 casos por 100.000 años-persona (IC 95%, 7,9–13,6). Hubo un efecto estadísticamente importante de la dosis y la respuesta. En 17 estudios con datos sobre la mortalidad por el CCR, se vinculó el consumo de cigarrillo con la muerte por CCR, con un RR (alguna vez fumadores en comparación con no fumadores) de 1,25 (IC 95%, 1,14–1,37), y un aumento absoluto en la tasa de mortalidad de 6,0 muertes por 100.000 años-persona. Tanto para la incidencia como para la mortalidad, la relación fue más estrecha con el cáncer de recto, que con el cáncer de colon.[29]

Obesidad

Al menos tres estudios grandes de cohortes encontraron una relación entre la obesidad y la incidencia o mortalidad por el CCR.[30-32] En el Nurses’ Health Study se estableció que las mujeres con un índice de masa corporal (IMC) superior a 29, en comparación con aquellas con un IMC inferior a 21, tuvieron un RR ajustado para la incidencia del CCR de 1,45 (IC 95%,1,02–2,07).[30] En el CPS II [32], hombres y mujeres con un IMC de 30 a 34,9 presentaron un RR ajustado para la mortalidad por el CCR (en comparación con un IMC de 18,5–24,9) de 1,47 (IC 95%, 1,30–1,66), con un efecto de la dosis y la respuesta estadísticamente significativo.[32] Los efectos fueron similares en varones y mujeres.

Factores relacionados con una disminución del riesgo de cáncer colorrectal

Actividad física

En algunos estudios,[33,34] pero no en todos [35] el estilo de vida sedentario se relacionó con un aumento en el riesgo de CCR. En estudios de observación numerosos se analizó la relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer de colon.[36] La mayoría de estos estudios mostró una relación inversa entre el grado de actividad física y la incidencia de cáncer de colon. Se informa que la reducción promedio del RR es de 40 a 50%. En estudios grandes de cohortes en los Estados Unidos se encontró un RR ajustado estadísticamente significativo de 0,54 (IC 95%, 0,33–0,90) [30] y 0,53 (IC 95%, 0,32–0,88) [31] cuando se comparó a personas con gasto de energía promedio alto y bajo. En un metanálisis de 52 estudios de observación se encontró un RR corregido general de 0,76 (IC 95%, 0,72–0,81), con resultados similares entre hombres y mujeres.[37]

Intervenciones con pruebas adecuadas de disminución del riesgo de cáncer colorrectal

Aspirina

La preponderancia de pruebas de los estudios de observación y seguimiento a largo plazo de ECA indican que el AAS a diario durante al menos 5 años reduce la incidencia del CCR. Entre un grupo de más de 600.000 adultos participantes en un estudio de la American Cancer Society, la mortalidad de los consumidores habituales de AAS fue aproximadamente 40% inferior para los cánceres de colon y recto.[38,39] En un informe del Health Professionals Follow-up Study de 47.000 varones, el consumo regular de AAS (al menos dos veces por semana) se relacionó con una reducción general de 30% en el CCR, incluida una reducción de 50% en casos avanzados.[40] En el ensayo aleatorizado factorial 2 x 2 del Women's Health Study (WHS), de 100 mg de AAS interdiario, durante un promedio de 10 años, se observaron tasas similares de cáncer de mama, colorrectal o de otros sitios específicos en los grupos tratados con AAS y con placebo.[41] En un informe del Nurses’ Health Study que incluyó a 82.911 mujeres con seguimiento a 20 años, el RR multifactorial para cáncer de colon fue de 0,77 (IC 95%, 0,67–0,88) entre mujeres que usaron AAS de manera regular (≥2 comprimidos estándar de 325 mg por semana) en comparación con el uso irregular. Sin embargo, no se observó RR importante hasta más de 10 años de consumo. El beneficio pareció guardar relación con la dosis (por ejemplo, las mujeres que consumieron más de 14 AAS por semana durante más de 10 años tuvieron un RR multifactorial de cáncer de 0,47 [IC 95%, 0,31–0,71]).

En una revisión sistemática de 46 estudios de observación de AAS y CCR en 2007 se encontró una reducción en el CCR (oportunidad relativa [OR] para cualquier uso de 0,80 [0,73–0,87]).[42] Un estudio grande con (301,240 con 3,894 casos de CRC) que se publicó antes de esta revisión sistemática observó una relación entre el uso de AAS diaria o semanal y la reducción de la incidencia a 10 años del CCR distal y rectal (pero no proximal) con un coeficiente de riesgo instantáneo (CRI) de 0,76 (IC 95%, 0,64–0,90) para el cáncer rectal con el uso diario. Sin embargo, este se evaluó solo en un momento determinado, y no hay información sobre la dosis y la duración del uso.[43]

En el Physicians’ Health Study, se asignó a 22.000 varones entre 40 y 84 años de edad a tratamiento con placebo o AAS (325 mg día de por medio) durante 5 años. No se redujeron los cánceres invasivos o los adenomas durante la mediana de seguimiento de 4,5 años.[44] En un análisis subsiguiente de más de 12 años, tanto el análisis aleatorizado como el de observación indicaron que no hubo relación entre el consumo de AAS y la incidencia del CCR. La dosis baja de AAS y el período de tratamiento breve pueden explicar los hallazgos nulos.[45]

En un estudio aleatorizado de 635 pacientes con CCR previo (T1–T2 N0 M0) que se sometieron a resecciones curativas, el consumo de AAS de 325 mg/día se relacionó con una disminución en el RR corregido de cualquier adenoma recidivante, en comparación con el grupo tratado con placebo (0,65; IC 95%, 0,46–0,91) después de una mediana de tratamiento de 31 meses. El período hasta la detección de un primer adenoma fue más prolongado en el grupo tratado con AAS que en el grupo tratado con placebo (CRI para la detección de un pólipo nuevo, 0,54; IC 95%, 0,43–0,94, P = 0,022). Los perjuicios del tratamiento comprendieron la hemorragia digestiva alta y los accidentes cardiovasculares hemorrágicos.[46] En un estudio de 1.121 pacientes con antecedentes recientes de adenomas colorrectales, después de una mediana de tratamiento de 33 meses, los RR sin corrección de cualquier adenoma (en comparación con el grupo tratado con placebo) fueron de 0,81 en el grupo tratado con 81 mg de AAS (IC 95%, 0,69–0,96) y de 0,96 en el grupo tratado con 325 mg de AAS (IC 95%, 0,81–1,13). Para las neoplasias avanzadas (adenomas que miden al menos 10,0 mm de diámetro o con características tubulovellosas o vellosas, displasia grave o cáncer invasivo), los RR fueron de 0,59 (IC 95%, 0,38–0,92) en el grupo tratado con 81 mg de AAS y de 0,83 (IC 95%, 0,55–1,23) en el grupo tratado con 325 mg de AAS.[47] Los perjuicios del tratamiento fueron similares en los dos grupos e incluyeron hemorragia digestiva alta y accidente cerebrovascular hemorrágico.

Cuatro informes en 2007, 2010, 2011 y 2012 [42,48-50] analizaron el seguimiento a largo plazo de los ECA con AAS a diario a diferencia del control. En el análisis realizado en 2007 se informó sobre dos ECA con seguimiento confiable de más de 20 años. En este informe se determinó que el uso de 300 mg o más de AAS al día durante al menos 5 años redujo la incidencia del CCR después de un período de latencia de 10 años (RR de 10 a 19 años [0,60; IC 95%, 0,42-0,87]). En el análisis realizado en 2010 se estudiaron los datos del seguimiento a largo plazo de cuatro ECA, y se encontró que la asignación a tratamiento con AAS durante 5 o más años redujo la incidencia y la mortalidad a 20 años por cáncer de colon proximal (CRI con incidencia ajustada = 0,35; IC 95%, 0,20–0,63; CRI con mortalidad corregida = 0,24; IC 95%, 0,11–0,52) y también redujo el riesgo a 20 años de cáncer de recto (RR = 0,58; IC de 95%, 0,36–0,92) pero no de cáncer de colon distal. No aumentó el beneficio con dosis superiores a 75 mg/día. La reducción absoluta del riesgo a 20 años en casos de CCR mortales fue de 1,76% (IC 95%, 0,61–2,91).

En el análisis realizado en 2011, se examinaron los datos de ocho ECA, siete de los cuales suministraron datos individuales sobre los pacientes y tres, datos de seguimiento a 20 años. En ensayos con asignación a AAS durante al menos 5 años, el CRI a 20 años para la mortalidad por el CCR fue de 0,60 (IC 95%, 0,45-0,81). Seis ECA, incluso cinco del Reino Unido, se incluyeron en un metanálisis en los que los pacientes se asignaron al azar para recibir Aspirina o un placebo; la media programada de duración del tratamiento en los ensayos fue de 4 años o más. Se obtuvieron datos individuales de todos los pacientes de cáncer que murieron durante los ensayos. En los tres ensayos del Reino Unido, las muertes por cáncer después de la finalización de los ensayos se obtuvieron mediante certificados de defunción y registros de cáncer; el seguimiento se realizó durante 20 años después de la aleatorización. Sobre la base del metanálisis de las OR de cada ensayo, en lugar de un análisis actuarial más sensible de los datos individuales de los pacientes, la asignación al Aspirina ácido acetilsalicílico en los ECA redujo el riesgo de muerte por cáncer colorrectal (y esofágico) a 20 años. Las OR del "uso del máximo de Aspirina" fue de 0,55 para el riesgo del cáncer colorrectal (IC 95%, 0,41–0,76) y de 0,47 para el riesgo de cáncer de esófago (IC 95%, 0,27–0,81); para el "uso de cualquier dosis de Aspirina fue de 0,58 para el riesgo de cáncer colorrectal (IC 95%, 0,44–0,78) y de 0,51 para el de cáncer de esófago (IC 95%, 0,31–0,83).

En un estudio grande de cohortes, se observó una relación entre el uso reciente diario de Aspirina y una mortalidad inferior por cáncer en el aparato digestivo (RR = 0,61; IC 95%, 0,47–0,78), el hígado (RR = 0,52; IC 95%, 0,30–0,93) y la vejiga (RR = 0,52; IC 95%, 0,28–0,97) entre 100 de 139 participantes aptos de análisis del CPS II Nutrition Cohort establecida en 1982 por la American Cancer Society. En el análisis se excluyó a los participantes con antecedentes de cáncer en el año de referencia o cuyos registros contenían información incompleta sobre el uso de Aspirina o tabaquismo. Este análisis se basó en cuestionarios de seguimiento enviados por correo a los participantes en 1997 (el año de referencia para el análisis), 1999, 2001 y 2003. El seguimiento de la mortalidad continuó hasta el 31 de diciembre de 2008 mediante enlaces automatizados al estado vital y códigos de defunciones (ICD-10) del National Death Index. Se obtuvieron certificados de defunción con 99,3% de las defunciones comprobadas.[51]

El WHS, el mayor ensayo clínico aleatorizado sobre la Aspirina hasta la fecha (N = 39,876), no se observó reducción alguna en la incidencia de cáncer de colon u otros cánceres durante una intervención activa por 10 años. Sin embargo, entre las mujeres que de manera voluntaria participaron en un seguimiento a largo plazo (N = 33.682; 16.913 del grupo de intervención y 16.769 del grupo de placebo), hubo una reducción significativa en la incidencia de CCR (CRI = 0,58; IC 95%, 0,42–0,8, P < 0,001) con una mediana de seguimiento de ocho años. Se observó una reducción general en la incidencia de CCR en el WHS (CRI = 0,80; IC 95%, 0,67–0,97; P = 0,021; P = 0,012 período de intervención versus seguimiento a largo plazo) en la cual se calculó desde el principio del período de intervención y continuó a través del seguimiento a largo plazo (mediana, 18 años). Durante la fase de intervención, a las mujeres se les asignó de manera aleatorizada a recibir un suplemento anual de Aspirina (100 mg) o placebo día por medio. Durante el seguimiento a largo plazo, la intervención fue descontinuada. Se dio seguimiento al cumplimiento del protocolo y la incidencia médica mediante cuestionarios anuales idénticos durante todo el período de 18 años. Los informes médicos revisados por un panel de expertos cegados a una asignación de manera aleatorizada, confirmaron los criterios de valoración en los informes. Mientras que los metanálisis de los que se tenían informes previos de ensayos aleatorizados sobre el uso de Aspirina diaria mostró una reducción en la incidencia de cáncer de colon durante un seguimiento a largo plazo; estos datos del WHS mostraron un efecto similar de la Aspirina que se consume día por medio.[52]

Terapia hormonal (estrógeno más progestina)

En varios estudios de observación se indicó una disminución del riesgo de cáncer de colon entre las mujeres que recibieron complementos posmenopáusicos de hormonas femeninas.[53-56] En cuanto al cáncer de recto, en la mayoría de los estudios no se observaron relaciones ni un riesgo levemente elevado.[57-59]

En el ensayo Women’s Health Initiative (WHI), se examinó, como criterio de valoración secundario, el efecto del tratamiento combinado de estrógeno con progestina y el tratamiento con estrógeno solo en la incidencia y mortalidad por CCR. Entre las mujeres en el grupo de estrógeno más progestina combinadas del WHI, un seguimiento prolongado (media, 11,6 años), se confirmó que se diagnosticaron menos CCR en el grupo de hormonoterapia combinada que en el grupo de placebo (CRI = 0,72; IC 95%, 0,56–0,94); fue más probable que los CCR en las mujeres del grupo combinado presentaran compromiso de ganglio linfático que los CCR en las mujeres del grupo de placebo (50,5 vs. 28,6%; P < 0,001) y se clasificaron en estadios más altos (regionales y a distancia) (68,8% vs. 51,4%; P = 0,003). El número de defunciones por CCR en el grupo combinado fue mayor que en el grupo de placebo (37 vs. 27 defunciones), pero la diferencia no fue estadísticamente significativa (CRI = 1,29; IC 95%, 0,78–2,11).[60]

Extirpación de pólipos

Por lo habitual se cita un análisis de datos del National Polyp Study (NPS), con controles externos e importantes, para mostrar una reducción de 76 a 90% en la incidencia subsiguiente de CCR después de polipectomía colonoscópica en comparación con tres grupos de control no simultáneos e importantes.[61] Este estudio puede incluir varios sesgos que aumentan la eficacia aparente de la extirpación de pólipos; el problema principal fue la exclusión de los posibles participantes en el NPS ante la presencia de CCR en el examen inicial. Dado que no hubo exclusiones de este tipo (o examen de colonoscopia inicial) en los tres grupos de comparación, las personas que presentaban CCR en un principio se contarían como casos nuevos de CCR en el seguimiento subsiguiente. Si bien se intentó introducir correcciones, no es posible conocer la magnitud del efecto de este problema en el resultado, porque se desconoce cuánto tiempo puede estar presente el CCR sin presentar síntomas.

Un estudio adicional de seguimiento a largo plazo (mediana de seguimiento, 15,8 años; máximo, 23 años) de la cohorte de NPS se indicó una reducción aproximada de 53% en la mortalidad por el CCR debido a polipectomía (no solo la exclusión de personas con CCR en el examen inicial). Sin embargo, el grado de reducción debe considerarse con cautela porque este estudio no tuvo un grupo de comparación directa, y recurrió principalmente a la comparación con datos previstos del Surveillance, Epidemiology and End Results Program. Además, los detalles no son claros sobre cuál fue exactamente el programa de colonoscopia.[62]

Se espera que un seguimiento adicional del United Kingdom Flexible Sigmoidoscopy Screening Trial brindará más detalles sobre el efecto a largo plazo de la polipectomía, al menos del lado izquierdo del colon.[62]

Otros datos sobre el beneficio de los exámenes de detección con sigmoidoscopia (momento en el que se extirparían tanto los pólipos como el cáncer en estadio temprano) indican que el efecto del examen de detección endoscópico, al menos del lado izquierdo del colon, es sustancial y prolongado. En este ensayo controlado aleatorizado (ECA), se asignaron al azar 170.000 personas a una sigmoidoscopia única en comparación con el tratamiento habitual. Durante la sigmoidoscopia, se extirparon los pólipos, se detectó el cáncer y se derivó a tratamiento. Según los resultados de la sigmoidoscopia, las personas se consideraron de riesgo bajo si los exámenes eran normales o presentaban solo uno o dos adenomas tubulares pequeños (<1 cm); dichas personas no se derivaron a pruebas diagnósticas con colonoscopia o vigilancia colonoscópica. En un seguimiento a 10 años, la incidencia del CCR del lado izquierdo en el grupo de riesgo bajo (cerca de 95% de los participantes tuvieron riesgo bajo) fue de 0,02 a 0,04% por año, un riesgo muy bajo de CCR en comparación con el riesgo promedio. La causa de la reducción del riesgo, ya sea debido a la detección y extirpación de los pólipos grandes o pequeños, o la selección de individuos de riesgo bajo, no queda clara aún.[63] La evolución natural de los pólipos grandes no se conoce bien, pero ciertos datos indican que dichas lesiones se convierten en CCR clínico a una tasa de aproximadamente 1% por año.[64] Como resultado de los datos sólidos sobre el efecto de la endoscopia en el colon izquierdo, las pruebas de varios estudios generaron interrogantes sobre la posibilidad de que la endoscopia reduzca la mortalidad por CCR en el colon derecho.[65-67] De este modo, no queda claro el efecto general de la endoscopia (por ejemplo, examen de detección por colonoscopia), y si puede haber una gran diferencia en el efecto en el lado izquierdo del colon en comparación con el derecho.[65]

En otros estudios se indica que los pólipos con el mayor potencial de evolución a CCR son los más grandes (es decir, >1,0 cm), que incluyen a la mayoría de los pólipos con características histológicas vellosas o de grado alto. Estudios de cohortes retrospectivos también muestran los perjuicios relacionados con la polipectomía, como la hemorragia.[68,69]

Factores con pruebas inadecuadas de su relación con el cáncer colorrectal

Antinflamatorios no esteroides

En un estudio numeroso de cohortes (301.240 personas con 3.894 casos de cáncer colorrectal) se identificó una relación entre el consumo diario o semanal de antinflamatorios no esteroides (AINE) sin Aspirina (sin ácido acetilsalicílico [sin AAS]) y la reducción de la incidencia del cáncer de colon proximal y distal a 10 años, pero no del cáncer de recto, con un cociente de riesgos instantáneos (CRI) de 0,67 (IC 95%, 0,58–0,77) con el uso diario, para el cáncer de colon. Dado que la exposición a los AINE sin AAS solo se evaluó una vez, la evaluación fue mediante la autonotificación y no hay información sobre la dosis o la duración del uso, la certeza de este estudio único se debe considerar baja. Se necesita investigación adicional antes de que se pueda aceptar este resultado.[43]

Si bien las pruebas son actualmente insuficientes para determinar si los AINE reducen la incidencia del CCR, los partidarios indican que todo efecto de estos medicamentos se desprende de su capacidad para inhibir la actividad de la cicloxigenasa (COX). La COX es importante en la transformación del ácido araquidónico en prostanoides, prostaglandinas y tromboxanos A2. Los AINE comprenden no solo la Aspirina (AAS) (que se aborda por separado aquí) y otros inhibidores no selectivos de primera generación de las dos isoformas funcionales de COX, llamadas COX-1 y COX-2, sino también fármacos más nuevos de segunda generación que inhiben principalmente COX-2. Por lo normal, COX-1 se expresa en la mayoría de los tejidos y desempeña principalmente una función interna (por ejemplo, protección de la mucosa gastrointestinal y agregación de plaquetas). La actividad de COX-2 es crucial en las respuestas al estrés así como en la mediación y propagación del dolor y la inflamación que son característicos de la artritis.[70]

Los inhibidores no selectivos de COX incluyen indometacina (Indocin); sulindac (Clinoril); piroxicam (Feldene); diflunisal (Dolobid); ibuprofeno (Advil, Motrin); cetoprofeno (Orudis); naproxeno (Naprosyn); y naproxeno sódico (Aleve, Anaprox). Los inhibidores selectivos de COX-2 comprenden celecoxib (Celebrex), rofecoxib (Vioxx) y valdecoxib (Bextra). Rofecoxib y valdecoxib ya no se comercializan debido a una relación con el aumento en el riesgo de episodios cardiovasculares graves.

Tanto celecoxib como rofecoxib se vinculan con episodios cardiovasculares graves, como muerte inducida por la dosis por causas cardiovasculares, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca.[71-74] En el Cuadro 1 se resumen cuatro estudios o ensayos clínicos en los que se mostró este aumento en el riesgo. Además, un metanálisis en red de todos los ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECA) en gran escala en los que se compara un AINE con cualquier otro AINE o placebo determinó que son escasas las pruebas para indicar que cualquiera de los fármacos investigados es inocuo en términos de efectos cardiovasculares. El naproxeno pareció ser el menos dañino.[75]

Cuadro 1. Riesgos cardiovasculares relacionados con la dosis o fármacos celecoxib y rofecoxib
Autores Dosis/fármaco del ensayo Riesgo Indicación
bid = dos veces al día; qd = todos los días; IC = intervalo de confianza; CRI = cociente de riesgos instantáneos; OR = oportunidad relativa; RR = riesgo relativo.
[72] Rofecoxib <25 mg/qd; rofecoxib >25 mg/qd OR = 1,47 (0,99–2,17) 3 vs. 58 (1,27–10,17) Todos los usuarios del estudio de casos y controles insertados
[74] Celecoxib 200 mg/qd vs. 400 mg bid 3,4%; CRI = 3,4 (IC 95%, 1,4–7,8) Ensayo para la prevención de adenomas esporádicos (N = 2.035)
[73] Rofecoxib 25 mg/qd RR = 1,92 (IC 95%, 1,19–3,11; P = 0,008) Quimioprevención para adenomas esporádicos
[71] Rofecoxib 25 mg/qd RR (estimado) = 2,66 (IC 95%, 1,03–6,86; P = 0,04) Estudio de mediana para adenomas esporádicos con quimioprevención Rx 7,4 meses

Otros perjuicios importantes de todos los AINE son la hemorragia digestiva y la insuficiencia renal. La incidencia de los episodios notificados de hemorragia digestiva importantes parecen guardar relación con la dosis.[76]

El celecoxib reduce la incidencia de adenomas, pero no desempeña una función clínica en la reducción del riesgo de CCR esporádico. No se ha mostrado su eficacia a largo plazo en la prevención del CCR debido al aumento de riesgo de episodios cardiovasculares y porque hay otras maneras eficaces, como los exámenes de detección para reducir la mortalidad por CCR.[77] En un estudio de cohortes demográfico retrospectivo del consumo de AINE sin Aspirina entre individuos de 65 años o más, se relacionó con una disminución en el riesgo de CCR, en particular cuando se usó por un período más prolongado.[78]

En varios estudios rigurosos se mostró la eficacia del sulindac para reducir el tamaño y el número de adenomas en la poliposis familiar. [79,80] En un estudio aleatorizado doble ciego controlado con placebo, con 77 pacientes de poliposis adenomatosa familiar, los pacientes tratados con 400 mg de celecoxib dos veces al día presentaron una reducción de 28,0% en el número medio de los adenomas colorrectales (P = 0,003 para la comparación con el placebo), y una reducción de 30,7% en la carga de pólipos (suma de diámetros de los pólipos; P = 0,001) en comparación con reducciones de 4,5 y 4,9%, respectivamente, en el grupo tratado con placebo. Las reducciones en el grupo tratado con 100 mg de celecoxib dos veces al día fueron de 11,9% (P = 0,33 para la comparación con el placebo) y 14,6% (P = 0,09), respectivamente. La incidencia de episodios adversos fue similar entre los grupos.[81]

El AINE piroxicam, en una dosis de 20 mg/día, redujo 50% la concentración media rectal de prostaglandina en individuos con antecedentes de adenomas.[82] Se encuentran en curso varios estudios en los que se evalúa el efecto del AAS u otros fármacos no esteroides en la recidiva de los pólipos al cabo de polipectomía.[83] En varios de estos estudios se midió la concentración en mucosa de la prostaglandina.

Está bajo estudio la posibilidad de usar AINE como medida de prevención primaria. Sin embargo, hay varios aspectos inconclusos que impiden hacer recomendaciones generales para su administración. Estas incluyen la escasez de conocimientos sobre la dosis y la duración apropiadas para estos fármacos y la preocupación sobre la posibilidad de que los beneficios preventivos potenciales, como la reducción de la frecuencia o la intensidad de los exámenes de detección o la vigilancia, podrían contrarrestar los riesgos a largo plazo como ulceración gastrointestinal y accidente cerebrovascular hemorrágico para el individuo de riesgo promedio.[84]

Complementación con calcio

Un ensayo aleatorizado controlado por placebo probó el efecto de la complementación de calcio ante el riesgo de melanoma (3 g carbonato de calcio diario [1.200 mg de calcio elemental]).[85] El criterio de valoración primaria fue la proporción de pacientes (72% de los cuales eran varones) en quienes se había observado al menos un adenoma luego de la primera o segunda endoscopia. Se observó un ligera disminución del riesgo en ambos y se presentó por lo menos una recurrencia de adenoma (coeficiente de riesgo controlado [ARR], 0,81; IC 95%, 0,67–0,99) y el número promedio de adenomas (ARR, 0,76; IC 95%, 0,60–0,96). Los investigadores determinaron que el efecto del calcio fue similar por grupos de edad, sexo, y categorías de referencia de la ingesta alimentaria de calcio, grasa o fibra. Los estudios se limitaron a individuos con antecedentes recientes de adenomas colorrectales y no podían determinar el efecto del calcio en el riesgo del primer adenoma, ni fueron los suficientemente grandes o tuvieron la duración suficiente para examinar el riesgo de CCR invasivo. Luego de suspenderse la complementación con calcio, la disminución del riesgo puede durar hasta 5 años.[86] Se esperan con interés, los resultados de estudios en cursos sobre la recurrencia del adenoma. Es importante notar que la dosis de sales de calcio que se administra es importante; Las dosis habituales diarias que se usa en los ensayos han oscilado entre 1.250 a 2.000 mg de calcio.

En un ensayo aleatorizado con enmascaramiento doble, controlado con placebo que contó con la participación de 36.282 mujeres posmenopáusicas, la administración de 500 mg de calcio elemental y 200 UI de vitamina D3 dos veces al día durante un promedio de siete años no se vinculó con una reducción del CCR invasivo (CRI, 1,08; IC 95%, 0,86–1,34; P = 0,051).[87] Lo relativamente corto de la duración del seguimiento, tomando en cuenta el período de latencia del CCR de 10 a 15 años, y dosis subóptimas de calcio y vitamina D, podrían ser la causa de los efectos negativos de este ensayo, aunque otros factores podrían también ser responsables.[88]

Factores alimentarios

Ingesta alimentaria de grasas y carnes

Las tasas de cáncer colorrectal son altas en las poblaciones con ingesta alta de grasas en total y son más bajas en aquellas que consumen menos grasas.[89] En promedio, la grasa constituye 40 a 45% de la ingesta calórica total en los países occidentales con gran incidencia; en las poblaciones con riesgo bajo, las grasas constituyen solo 10% de las calorías de la alimentación.[90] En experimentos de laboratorio con animales, una ingesta de grasa alta, aumenta la incidencia de inducción a tumores del colon.[91,92] Varios estudios de casos y controles han explorado la relación del riesgo de cáncer de colon con las carnes o el consumo de grasas al igual que las proteínas e ingesta de energía.[11,93] Si bien con frecuencia se ha observado una relación positiva con el consumo de carnes o con la ingesta de grasa, los resultados no siempre adquieren significación estadística.[94] En los Estados Unidos y en el exterior se han llevado a cabo un número de estudios de cohortes prospectivos. En Japón, se observó un aumento en el riesgo de cáncer de colon con un aumento en la frecuencia de consumo de carnes en el grupo cuyo consumo de vegetales era infrecuente entre un grupo de 265.000 mujeres.[95] En Noruega, se observó un aumento en el riesgo por consumo de carnes procesadas solamente,[96] Estas observaciones fueron confirmadas también en los países bajos.[97] Un gradiente claramente definido, en el riesgo de frecuencia en el consumo de carnes y aves no se observó en la población de Adventistas del Séptimo Día, que incluyó una proporción alta de vegetarianos.[98] Un estudio prospectivo entre enfermeras mostró un aumento del riesgo de cáncer de colon relacionado con el consumo de carnes rojas (res, cerdo, ovejo, y carnes procesadas) y también con la ingesta de grasas saturadas y monosaturadas, predominantemente provenientes de animales.[99] En otros dos estudios prospectivos grandes, el CPS ll y el Iowa Women’s Health Study (IWHS), no se observó un aumento en el riesgo de cáncer de colon con el consumo de carnes y grasa.[100,101] En un estudio de cohorte prospectivo en una población de riesgo bajo, con personas blancas que no eran de origen hispano pertenecientes al Adventist Health Study, se observó una relación positiva entre la carne (ambas roja y blanca) y el cáncer de colon (RR de ≥ una vez por semana vs. sin ingesta de carne, 85; IC 95%, 1,19–2,87; P tendencia = 0,01).[102] Se ha manejado la hipótesis de que las aminas heterocíclicas (AHC) se forman cuando las carnes y los pescados se cocinan a altas temperaturas y esto contribuye al aumento del riesgo de CCR según lo observado en estudios epidemiológicos sobre el consumo de carnes. Sin embargo un estudio poblacional de casos y controles en Suecia, no observó pruebas de aumento en el riesgo relacionada con la ingesta total de ACH; para el cáncer de colon el RR fue de 0,6 (IC 95%, 0,4–1,0), y para el cáncer colorrectal fue 0,7 (IC 95%, 0,4–1,1).[103,104]

Se llevó a cabo un estudio aleatorizado sobre modificación alimentaria controlada entre 48.835 mujeres posmenopáusicas entre 50 y 79 años de edad quienes participaban también en el WHI. La intervención promovió la meta de reducir la ingesta total de grasas en 20%, mientras se aumentaba la ingesta diaria de vegetales, frutas y granos. El grupo de intervención logró una reducción de ingesta de grasa de 10% más que lo que logró el grupo de comparación durante los 8,1 años de seguimiento. No hubo pruebas de reducción en los CCR invasivos entre los grupos de intervención y los de comparación con un CRI de 1,08 (IC 95%, 0.90–1,29).[105] De igual manera, no hubo beneficio de una dieta baja en grasa para la mortalidad por cáncer en total, mortalidad en general o enfermedad cardiovascular.[106]

Explicaciones sobre los resultados contradictorios sobre si la ingesta de grasa en las comidas o la ingesta de carnes afectan el riesgo de CCR [97] incluye:

  • Validez de los cuestionarios alimentarios que se usaron.
  • Diferencias en la edad promedio de la población en el estudio.
  • Variaciones en los métodos de preparación de las carnes (en algunos casos, los ACH mutagénicos o carcinogénicos pudieron emitirse a altas temperaturas).[107]
  • Variabilidad en el consumo de otros alimentos como los vegetales.[108]

Seis estudios de casos y controles y dos estudios de cohortes exploraron presuntos factores de riesgo alimenticio por adenomas colorrectales.[21,109] Tres de los ocho estudios observaron que una ingesta alta de grasas se vinculó con un aumento en el riesgo. Una ingesta alta en grasas aumenta el riesgo de recurrencia de carcinoma después de una polipectomía, según se ha observado.[110] En un ECA multicéntrico, una dieta baja en grasas (20% del total de calorías) y alta en fibras, frutas y vegetales no redujo el riesgo de recurrencia de un adenoma colorrectal.[111]

Por tanto, las pruebas resultan inadecuadas para determinar si la reducción de grasas alimentarias y carnes reduciría la incidencia de CCR.

Factores e intervenciones con pruebas adecuadas de que no tienen relación con el cáncer colorrectal

Terapia con estrógeno solo

El componente de intervención con estrógeno solo del WHI, se llevó a cabo entre mujeres que se sometieron a una histerectomía; en este componente, se incluyó la incidencia de CCR como criterio de valoración secundario del ensayo. La incidencia de CCR no disminuyó entre las mujeres que usaron estrógeno; luego de una mediana de seguimiento de 7,1 años, se presentaron 58 cánceres invasivos en el grupo de estrógeno en comparación con 53 cánceres invasivos en el grupo de placebo (CRI = 1,12; IC 95 %, 0,77–1,63). El estadio y el grado tumoral fueron similares en ambos grupos; las defunciones por CCR fueron de 34% en el grupo de hormonoterapia en comparación con 30% en el grupo de placebo (CRI = 1,34; IC 95%, 0,58–3,19).[112]

Estatinas

En general, los datos indican que el consumo de estatinas no aumenta ni disminuye la incidencia o la mortalidad por CCR. Si bien en algunos estudios de casos y controles mostró una reducción en el riesgo, ni un estudio de cohortes numeroso,[113] ni un metanálisis de cuatro ensayos ECA. [114] identificaron efecto alguno con la administración de estatinas.

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Modificaciones a este sumario (02/19/2016)

Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.

Descripción de las pruebas

Se actualizaron las estadísticas con el cálculo del número de casos nuevos y defunciones en 2016 (se citó a la American Cancer Society como referencia 2).

Este sumario está redactado y mantenido por el Consejo editorial del PDQ sobre los exámenes de detección y la prevención, que es editorialmente independiente del NCI. El sumario refleja una revisión independiente de la bibliografía y no representa una declaración de políticas del NCI o de los NIH. Para mayor información sobre las políticas de los sumarios y la función de los consejos editoriales del PDQ que mantienen los sumarios del PDQ, consultar en Información sobre este sumario del PDQ y la página sobre Banco de datos de información de cáncer - PDQ®.

Información sobre este sumario del PDQ

Propósito de este sumario

Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud proporciona información integral revisada por expertos y con fundamento en datos probatorios sobre prevención del cáncer colorrectal. El propósito es servir como fuente de información y ayuda para los médicos que atienden a pacientes de cáncer. No ofrece pautas ni recomendaciones formales para tomar decisiones relacionadas con la atención sanitaria.

Revisores y actualizaciones

El Consejo editorial del PDQ sobre los exámenes de detección y la prevención, cuya función editorial es independiente del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), revisa con regularidad este sumario y, en caso necesario, lo actualiza. Este sumario refleja una revisión bibliográfica independiente y no constituye una declaración de la política del Instituto Nacional del Cáncer ni de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).

Cada mes, los miembros de este Consejo examinan artículos publicados recientemente para determinar si se deben:

  • tratar en una reunión,
  • citar textualmente, o
  • sustituir o actualizar, si ya se citaron con anterioridad.

Los cambios en los sumarios se deciden mediante consenso, una vez que los integrantes del Consejo evalúan la solidez de los datos probatorios en los artículos publicados y determinan la forma en que se incorporarán al sumario.

Cualquier comentario o pregunta sobre el contenido de este sumario se debe enviar mediante el formulario de comunicación en Cancer.gov/espanol del NCI. No comunicarse con los miembros del Consejo para enviar preguntas o comentarios sobre los sumarios. Los miembros del Consejo no responderán a preguntas del público.

Grados de comprobación científica

En algunas referencias bibliográficas de este sumario se indica el grado de comprobación científica. El propósito de estas designaciones es ayudar al lector a evaluar la solidez de los datos probatorios que sustentan el uso de ciertas intervenciones o enfoques. El Consejo editorial del PDQ sobre los exámenes de detección y la prevención emplea un sistema de jerarquización formal para establecer las designaciones del grado de comprobación científica.

Permisos para el uso de este sumario

PDQ (Physician Data Query) es una marca registrada. Se autoriza el libre uso del texto de los documentos del PDQ. Sin embargo, no se podrá identificar como un sumario de información sobre cáncer del PDQ del NCI, salvo que se reproduzca en su totalidad y se actualice con regularidad. Por otra parte, se permitirá que un autor escriba una oración como “En el sumario del PDQ del NCI de información sobre la prevención del cáncer de mama se describen, en breve, los siguientes riesgos: [incluir fragmento del sumario]”.

Se sugiere citar la referencia bibliográfica de este sumario del PDQ de la siguiente forma:

PDQ® sobre los exámenes de detección y la prevención. PDQ Prevención del cáncer colorrectal. Bethesda, MD: National Cancer Institute. Actualización: <MM/DD/YYYY>. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/tipos/colorrectal/pro/prevencion-colorrectal-pdq. Fecha de acceso: <MM/DD/YYYY>.

Las imágenes en este sumario se reproducen con el permiso del autor, el artista o la editorial para uso exclusivo en los sumarios del PDQ. La utilización de las imágenes fuera del PDQ requiere la autorización del propietario, que el Instituto Nacional del Cáncer no puede otorgar. Para obtener más información sobre el uso de las ilustraciones de este sumario o de otras imágenes relacionadas con el cáncer, consultar Visuals Online, una colección de más de 2000 imágenes científicas.

Cláusula sobre el descargo de responsabilidad

La información en estos sumarios no se debe utilizar como base para determinar reembolsos por parte de las aseguradoras. Para obtener más información sobre la cobertura de seguros, consultar la página Manejo de la atención del cáncer disponible en Cancer.gov/espanol.

Para obtener más información

En Cancer.gov/espanol, se ofrece más información sobre cómo comunicarse o recibir ayuda en ¿En qué podemos ayudarle?. También se puede enviar un mensaje de correo electrónico mediante este formulario.

  • Actualización: 19 de febrero de 2016

Este texto puede copiarse o usarse con toda libertad. Sin embargo, agradeceremos que se dé reconocimiento al Instituto Nacional del Cáncer como creador de esta información. El material gráfico puede ser propiedad del artista o del editor por lo que tal vez sea necesaria su autorización para poder usarlo.