In English | En español
¿Preguntas sobre el cáncer? 1-800-422-6237

Cáncer de recto: Tratamiento (PDQ®)

  • Actualizado: 7 de noviembre de 2013

Opciones

  • Imprimir página
  • Imprimir documento
  • Ver documento
  • Enviar este documento

Aspectos generales de las opciones de tratamiento



Hay diferentes tipos de tratamientos para los pacientes de cáncer de recto.

Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los pacientes de cáncer de recto. Algunos tratamientos son estándar (el tratamiento que se usa en la actualidad) y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de un tratamiento es un estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre nuevos para pacientes de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que un tratamiento nuevo es mejor que el estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en el estándar. Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico. Algunos ensayos clínicos están abiertos solo para pacientes que no han comenzado un tratamiento.

Se utilizan cuatro tipos de tratamiento estándar:

Cirugía

La cirugía es el tratamiento más común para todos los estadios del cáncer de recto. Se extrae el cáncer empleando uno de los siguientes tipos de cirugía:

Después de extirpar el cáncer, el cirujano llevará a cabo uno de los siguientes procedimientos:

  • Una anastomosis (coserá entre sí las partes sanas del recto, coserá lo que queda del recto al colon o coserá el colon al ano).
    Ampliar
    La ilustración a tres paneles muestra una cirugía de cáncer de recto con anastomosis; el primer panel muestra el área del recto con cáncer, el panel medio muestra la extracción del cáncer y el tejido circundante, el último panel muestra la unión del colon y el ano.
    Extirpación del recto con anastomosis. Se extirpan el recto y parte del colon y luego se unen el colon y el ano.
  • Un estoma (una abertura) del recto al exterior del cuerpo para que los desechos pasen a través de él. Este procedimiento se realiza si el cáncer está demasiado cerca del ano y se llama colostomía. Se coloca una bolsa alrededor del estoma para recolectar los desechos. A veces, solo se necesita la colostomía hasta que el recto se cicatriza y después se puede revertir. Sin embargo, si se extirpa todo el recto la colostomía puede ser permanente.

Se puede administrar radioterapia o quimioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor, facilitar la extracción del cáncer y disminuir problemas de control intestinal después de la cirugía. El tratamiento administrado antes de la cirugía se llama terapia neoadyuvante. Aunque el médico extraiga todo el cáncer que se puede ver en el momento de la operación, algunos pacientes pueden recibir radioterapia o quimioterapia después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa que haya quedado. El tratamiento que se administra después de la cirugía para disminuir el riesgo de que el cáncer vuelva se llama terapia adyuvante.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que utiliza rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa utiliza una máquina fuera del cuerpo que envía la radiación hacia cáncer. La radioterapia interna utiliza una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente en el cáncer o cerca de este. La forma en que se administre la radioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que se está tratando.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento del cáncer que utiliza medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, mediante su destrucción o evitando su multiplicación. Cuando la quimioterapia se administra oralmente o se inyecta en una vena o músculo, los medicamentos ingresan al torrente sanguíneo y afectan a células cancerosas en todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se coloca directamente en el líquido cefalorraquídeo, un órgano o una cavidad corporal como el abdomen, los medicamentos afectan principalmente células cancerosas de esas áreas (quimioterapia regional).

La quimioembolización de la arteria hepática es un tipo de quimioterapia regional que se puede usar para tratar el cáncer que se diseminó hasta el hígado. Esto se hace al obstruir la arteria hepática (la arteria principal que trasporta la sangre al hígado) e inyectar medicamentos anticancerosos entre la obstrucción y el hígado. Así, las arterias del hígado trasportan los medicamentos al hígado. Solo una cantidad pequeña del medicamento alcanza otras partes del cuerpo. La obstrucción puede ser temporal o permanente, según lo que se use para obstruir la arteria. El hígado continúa recibiendo algo de sangre de la vena porta hepática, que trasporta la sangre desde el estómago y el intestino.

La forma en que se administra la quimioterapia depende del tipo y estadio del cáncer que se trate.

Para obtener más información en inglés, consultar el enlace Medicamentos aprobados para el cáncer de recto.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tipo de tratamiento en el que se usan medicamentos u otras sustancias para identificar y atacar células cancerosas específicas sin dañar las células normales. La terapia con anticuerpos monoclonales es un tipo de terapia dirigida que está en estudio para el tratamiento del cáncer de recto.

Para la terapia con anticuerpos monoclonales se usan anticuerpos producidos en el laboratorio a partir de un solo tipo de células del sistema inmunitario. Estos anticuerpos pueden identificar sustancias en las células cancerosas o sustancias normales que pueden ayudar a la formación de células cancerosas. Los anticuerpos se unen a las sustancias y destruyen las células cancerosas, bloquean su crecimiento o impiden que se diseminen. Los anticuerpos monoclonales se administran mediante infusión. Se pueden usar solos o para trasportar medicamentos, toxinas o material radiactivo directamente hasta las células cancerosas.

Para obtener más información en inglés, consultar el enlace Medicamentos aprobados para el cáncer de recto.

Se están probando otros tipos de tratamiento en ensayos clínicos.

Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos, consultar el portal de Internet del NCI.

Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico.

Para algunos pacientes, la mejor elección de tratamiento puede ser participar en un ensayo clínico. Los ensayos clínicos forman parte del proceso de investigación del cáncer. Los ensayos clínicos se llevan a cabo para determinar si los tratamientos nuevos para el cáncer son seguros y eficaces, o mejores que el tratamiento estándar.

Muchos de los tratamientos estándar actuales se basan en ensayos clínicos anteriores. Los pacientes que participan en un ensayo clínico pueden recibir el tratamiento estándar o estar entre los primeros en recibir el tratamiento nuevo.

Los pacientes que participan en los ensayos clínicos también ayudan a mejorar la forma en que se tratará el cáncer en el futuro. Aunque los ensayos clínicos no conduzcan a tratamientos nuevos eficaces, a menudo responden a preguntas importantes y ayudan a avanzar en la investigación.

Los pacientes pueden entrar a formar parte de los ensayos clínicos antes, durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer.

Algunos ensayos clínicos sólo incluyen a pacientes que todavía no recibieron tratamiento. Otros ensayos prueban los tratamientos para los pacientes cuyo cáncer no mejoró. También hay ensayos clínicos que prueban nuevas maneras de impedir que el cáncer recidive (vuelva) o de reducir los efectos secundarios del tratamiento de cáncer.

Los ensayos clínicos se realizan en muchas partes del país. Consultar la sección sobre Opciones de Tratamiento para encontrar enlaces en inglés a los ensayos clínicos que se realizan actualmente. Estos se han recuperado de la lista de ensayos clínicos del NCI.

Pueden necesitarse pruebas de seguimiento.

Algunas de las pruebas que se usaron para diagnosticar el cáncer o para determinar el estadio del cáncer se pueden repetir. Algunas pruebas se repiten para asegurarse que el tratamiento es eficaz. Las decisiones acerca de seguir, cambiar o suspender el tratamiento se pueden basar en los resultados de estas pruebas. Esto a veces se llama reestadificación.

Algunas de las pruebas se seguirán repitiendo esporádicamente después de terminar el tratamiento. Los resultados de estas pruebas pueden mostrar si la afección cambió o si el cáncer recidivó (volvió). Estas pruebas a veces se llaman pruebas de seguimiento o exámenes médicos.

Después del tratamiento de cáncer de recto, se puede hacer un análisis de sangre que mide la cantidad de antígeno carcinoembrionario (una sustancia de la sangre que puede aumentar cuando hay cáncer) para saber si el cáncer volvió.