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Sunitinib y sorafenib no son efectivos como terapias adyuvantes para cáncer renal

28 de abril de 2016 por NCI Staff

Anatomía del sistema urinario masculino (panel izquierdo) y el sistema urinario femenino (panel derecho).

Resultados de un estudio clínico reciente muestran que la terapia adyuvante con sunitinib (Sutent®) o con sorafenib (Nexavar®) no mejora la supervivencia sin avance para pacientes con cáncer de células renales (riñón) y puede causar efectos secundarios graves.

Los resultados del estudio aleatorizado, con doble máscara controlado por placebo, se publicaron el 8 de marzo en The Lancet.

Respuesta a una pregunta abierta

Tanto sunitinib como sorafenib se dirigen a proteínas en células cancerosas que promueven la angiogénesis en tumores —la formación de nuevos vasos sanguíneos necesarios para alimentar el crecimiento del tumor hasta un tamaño determinado.

“Estas sustancias han sido muy útiles y han ayudado a controlar la enfermedad en pacientes con carcinoma  metastático  de células renales. Pero no sabíamos si había un beneficio al usarlos en una situación adyuvante”, para enfermedad localizada, dijo la autora principal, doctora Naomi Haas, del centro oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania.

Para responder a esta pregunta, los investigadores del estudio asignaron al azar a 1943 pacientes de 226 centros de tratamiento en los Estados Unidos y Canadá para recibir 54 semanas de sunitinib, de sorafenib o de un placebo. Todos los pacientes tenían cáncer de células renales que podría ser operado con cirugía pero con un alto riesgo de recurrencia. El resultado principal del estudio fue la supervivencia sin enfermedad, definida como el tiempo de aleatorización a recurrencia del cáncer, formación de un segundo cáncer primario, o muerte por cualquier causa.

Durante los primeros 3 años del estudio, los efectos secundarios en el grupo de sunitinib y de sorafenib, incluyendo el síndrome de mano y pie e hipertensión arterial, ocurrieron con más frecuencia de lo esperado, lo que causó que casi la mitad de los pacientes en esos grupos discontinuaran el tratamiento más temprano.

En respuesta, los investigadores cambiaron el protocolo del estudio bajando la dosis de ambos fármacos al principio de la terapia y luego subiendo a la dosis completa si no ocurrían efectos secundarios o si los efectos eran solo de un grado inferior en los primeros pocos ciclos de tratamiento. El cambio de la dosis redujo los índices de discontinuación tanto para el grupo de sunitinib como de sorafenib a 34 y a 30%, respectivamente.

Después de un período medio de seguimiento de 5,8 años, la supervivencia sin enfermedad era semejante en los tres grupos: 70 meses en el grupo de sunitinib, 73,4 meses en el grupo de sorafenib y 79,6 meses en el grupo de placebo. La supervivencia en general no fue diferente entre los grupos.

¿No hay beneficio si no hay un blanco?

“Los resultados de este estudio debaten fuertemente contra el uso de terapia anti-angiogénica en la situación adyuvante de pacientes con carcinoma primario de células renales operado”, escribieron los autores.

Sunitinib y sorafenib fueron aprobados alrededor de 2005 para tratar a pacientes con cáncer metastático de células renales. Desde ese tiempo, muchos doctores han estado usándolos también en situaciones adyuvantes, explicó la doctora Haas, con la esperanza de que se evitarían la recurrencia de la enfermedad.

“Pienso que [esos resultados van a] detener lo que ha estado sucediendo en la clínica”, añadió ella.

Falta de efecto en la situación adyuvante sugiere que depósitos pequeños de cáncer —llamados micrometástasis— pueden no contar con la angiogénesis para sobrevivir, al contrario de tumores metastáticos más grandes, explicaron los autores.

Si es correcta, esta idea podría explicar el alto índice de efectos secundarios que se ve en el estudio, dijo la doctora Haas. “Estos fármacos, en realidad, pueden ser más tóxicos en una situación adyuvante porque no hay blancos angiogénicos a los que se dirijan”, lo que causa que haya más interacciones fuera del blanco y, por lo tanto, más efectos secundarios, dijo ella.

Este concepto ha llevado a su equipo a proponer un nuevo diseño del estudio para el uso de fármacos dirigidos en pacientes con cáncer de células renales que puede ser operado. Con el nuevo diseño del estudio, los doctores administrarían los fármacos antes de la cirugía (lo cual se llama con frecuencia terapia neoadyuvante), cuando el tejido del tumor con el blanco seleccionado permanece en el cuerpo. Está en la etapa de planificación un estudio de nivolumab (Opdivo®) un inhibidor de punto de control inmunitario, para cáncer de células renales que usa este diseño.

“El presente estudio ha demostrado claramente que el uso adyuvante de sorafenib o de sunitinib no provee una ventaja en cuanto a supervivencia para estos pacientes”, dijo el doctor Marston Linehan, jefe de la Unidad de Oncología Urológica del  Centro de Investigación de Cáncer del NCI. “Estos resultados ofrecen claridad a los pacientes y a sus familias, así como a sus médicos, y fortalecen nuestros esfuerzos para crear formas más efectivas de terapia para pacientes con cáncer renal avanzado”.

Aunque el estudio no mostró los resultados esperados, lo que hemos sabido no es menos importante para planear el tratamiento de pacientes, estuvieron de acuerdo los autores del estudio.

“Aun cuando [el estudio] no estableció un papel para sorafenib o para sunitinib en una situación adyuvante, su diseño de control por placebo ha proporcionado una respuesta definitiva que ayudará a impedir gastos y efectos tóxicos asociados con el uso inapropiado de estas sustancias”, concluyeron ellos.

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