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La FDA aprueba el belumosudil para tratar la enfermedad de injerto contra huésped crónica

, por el Equipo del NCI

En general, el belumosudil mejoró los síntomas en los ocho órganos que la enfermedad de injerto contra huésped crónica afecta con más frecuencia: piel, hígado, pulmón, intestino, ojo y articulación. 

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer

Las personas con enfermedad de injerto contra huésped (EICH) crónica, una complicación común de los trasplantes de médula ósea y de células madre, ahora cuentan con una nueva opción de tratamiento. El 16 de julio, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el belumosudil (Rezurock) para las personas de 12 o más años de edad que ya recibieron al menos otras dos terapias para la enfermedad. 

La aprobación se debe en parte a los resultados de un estudio clínico de fase 2 de 65 personas con EICH crónica que se encontraban en remisión después del tratamiento de cáncer mediante un trasplante de médula ósea o trasplante de células madre. El 75 % de esos pacientes respondieron al belumosudil, que significa que los síntomas de la EICH mejoraron. 

Aunque el tratamiento estándar de la EICH crónica (dosis altas de un corticoesteroide, como la prednisona) funciona para casi la mitad de los pacientes, causa muchos efectos secundarios tóxicos que limitan su uso a largo plazo. Además, a pesar de que hay más de 30 opciones de tratamiento adicionales, solo una está aprobada por la FDA para la EICH crónica y no hay forma de saber cuál funcionará mejor para cada persona.

“Durante la mayor parte de la historia de los trasplantes, usamos medicamentos creados para otros [fines] para ver si funcionan [en los pacientes con EICH crónica]”, comentó una investigadora del estudio, la doctora y máster en Salud Pública Stephanie Lee, del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson.

“Esta es la primera vez en la historia que se diseñó [un medicamento] como tratamiento para la EICH crónica, desde los experimentos en animales hasta la aplicación clínica”, añadió otro investigador del estudio, el doctor Steven Pavletic, del Programa de Terapia Celular para la Inmunodeficiencia, del Centro de Investigación Oncológica del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). 

Enfermedad de injerto contra huésped crónica

La enfermedad de injerto contra huésped (EICH) se presenta cuando las células inmunitarias trasplantadas (el injerto) atacan el cuerpo del receptor (el huésped). La EICH afecta a casi todos los órganos y causa muchos síntomas dolorosos y debilitantes.

En las personas con cánceres de la sangre, la EICH es preocupante porque los trasplantes de médula ósea y de células madre son parte de los tratamientos estándar de este tipo de cáncer. 

“A medida que las técnicas [para los trasplantes de células madre] se volvieron más seguros y los pacientes comenzaron a vivir más tiempo, este efecto tardío se convirtió en un gran problema”, explicó el doctor Pavletic. “Estos pacientes se curan del cáncer, pero ahora tienen una nueva enfermedad autoinmunitaria que [los] afecta de los pies a la cabeza”. 

Es posible que la enfermedad se presente de forma rápida (EICH aguda) o lenta (EICH crónica). En general, la EICH crónica aparece dentro de los 12 meses después del trasplante y a veces tarda de 3 a 5 años en resolverse, si es que sucede. Cada año cerca de 5000 personas en los Estados Unidos tienen EICH crónica.

Los síntomas comunes de la EICH crónica son: engrosamiento de la piel o sarpullido, sequedad de boca, llagas en la boca, ojos secos, rigidez en las articulaciones, enfermedad de pulmón e infecciones recurrentes. En algunos casos, la EICH crónica grave causa la muerte.

Estudio clínico del belumosudil

El estudio clínico que llevó a la aprobación de la FDA incluyó a 65 participantes que tomaron una pastilla de belumosudil a diario. El medicamento funciona al disminuir la actividad de las células inmunitarias y evitar la acumulación de tejido cicatricial, otra característica de la EICH. Kadmon Pharmaceuticals, la compañía que produce el belumosudil, financió el estudio.

Al inicio del estudio, 46 participantes (el 71 %) tenían EICH crónica que se consideraba grave. La mayoría de los participantes habían recibido antes tres o más tratamientos para la enfermedad. 

El equipo de investigación evaluó los síntomas de cada paciente a lo largo del tiempo, según las pautas que el doctor Pavletic y otros científicos establecieron en 2014. Los síntomas se evalúan en ocho órganos que la EICH crónica afecta con más frecuencia: ojo, boca, piel, articulación, hígado, intestino, pulmón y tejido conjuntivo (fascia). 

En 4 personas (el 6 %), el belumosudil resolvió los síntomas de la enfermedad por completo en los ocho órganos. En otras 45 personas (el 69 %), el tratamiento mejoró los síntomas en parte, es decir, hubo una mejora significativa en al menos un órgano y los síntomas no empeoraron en ninguno de los otros órganos. 

Esas mejoras duraron una mediana de 50 semanas, y menos de la mitad de los pacientes que respondieron al belumosudil necesitaron tratamientos adicionales. Además, el 20 % de los participantes dejó de tomar corticoesteroides para la EICH crónica y el 65 % pudo tomar dosis más bajas. 

En general, los investigadores observaron mejoras en todos los órganos que evaluaron, incluso los que son difíciles de tratar, como el pulmón y la piel. Es posible que la enfermedad cause cambios irreversibles en algunos órganos, así que es difícil resolver los síntomas en esos órganos, explicaron los investigadores en un informe del estudio publicado el 15 de julio en la revista Blood

En un estudio anterior del belumosudil, la doctora Lee y sus colegas también descubrieron que la mitad de los participantes del estudio tuvo una mejora en la calidad de vida. “Para una enfermedad crónica como esta, [la calidad de vida] es muy importante. Los pacientes sufren [la EICH crónica] todos los días”, indicó la doctora Lee.

Otro beneficio del belumosudil, comentó la doctora Lee, es que al parecer se puede tomar con la mayoría de los otros medicamentos. Agregó que, eso “ayuda porque nuestros pacientes toman muchos medicamentos que son diferentes, y a veces esas interacciones [farmacológicas] nos impiden usar otros medicamentos” para tratar la EICH crónica.

Los efectos secundarios más comunes que se observaron en los dos estudios clínicos del belumosudil fueron infecciones, falta de energía, náuseas y diarrea. Algunos participantes dejaron el tratamiento, ya sea de forma temporal (el 29 %) o permanente (el 18 %), debido a los efectos secundarios. Una persona murió por insuficiencia orgánica e infección, pero no quedó claro si esto se relacionaba con el tratamiento.

Efecto del consenso sobre pautas para el tratamiento de la enfermedad de injerto contra huésped

Hace casi 20 años, “la comunidad de trasplantes de médula ósea reconoció que algo se debía hacer para [tratar] esta enfermedad, pero no había ninguna herramienta ni reglas para saber cómo [estudiarla]”, señaló el doctor Pavletic. 

Así que, en 2003, los NIH reunieron un equipo multidisciplinario y crearon un programa de investigación integral centrado en la EICH crónica. Este equipo, dirigido por el doctor Pavletic y en colaboración con otros científicos de todo el mundo, creó pautas y herramientas para diagnosticar, estadificar y evaluar la EICH crónica en estudios preclínicos y clínicos. 

Por primera vez, los investigadores podían medir los síntomas de la EICH crónica en los pacientes y saber si mejoraban o empeoraban, explicó la doctora Lee. “Eso sentó las bases para que, a medida que surgieran nuevos [medicamentos], tuviéramos parámetros y una infraestructura para probarlos”. Agregó que, todos esos proyectos “nos permitieron llegar hasta este punto” de la nueva aprobación por la FDA.

Aunque la aprobación del belumosudil es un gran avance, aclaró el doctor Pavletic, se necesitan más investigaciones porque la mayoría de los pacientes en el estudio solo tuvieron una mejora parcial. Comentó que, “esto nos dice que falta mucho por hacer para [elaborar] medicamentos que sean mejores, o para combinarlos o administrarlos en un estadio más temprano”.

Otra opción de tratamiento para la EICH crónica también crea complejidad porque hay muchísimas opciones, indicó la doctora Lee. En la actualidad, es difícil que un médico sepa cuál de los más de 30 tratamientos disponibles será el mejor para el paciente.

“Identificar el tratamiento adecuado para cada paciente es más complicado [ahora]. Es bueno tener este problema, pero debemos entenderlo mejor”, agregó la doctora Lee.

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