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Mejoras al control de cáncer en comunidades rurales: entrevista con el doctor Robert Croyle

25 de mayo de 2016 por Equipo del NCI

Crédito: James Hill (CC BY-SA 2.0), via Wikimedia Commons

Investigadores de varios centros oncológicos designados por el NCI y sitios del Programa Comunitario de Investigación Oncológica (NCORP) que sirven varias zonas rurales de los Estados Unidos se reunieron recientemente con dirigentes del NCI para tratar de las desigualdades en resultados de cáncer en muchas zonas rurales del país. La reunión formó parte de los programas del NCI para establecer prioridades en sus actividades de investigación con el fin de mejorar el control de cáncer en zonas rurales.

En esta entrevista, el doctor Robert Croyle, director de la División de Control de Cáncer y Ciencias Demográficas, habla de algunos de los asuntos a los que se enfrentan las comunidades rurales y cómo el NCI está respondiendo a este importante problema.

¿En qué forma afecta el hecho de vivir en zonas rurales las cuestiones como prevención y tratamiento del cáncer, y cuidados de supervivencia?

Es obvio que la variación geográfica es mucha en cuanto a factores de riesgo, a incidencia y a mortalidad por cáncer. La gente que vive en zonas rurales se enfrenta con frecuencia a importantes retos de acceso a cuidados médicos, incluso a carencia de doctores, largas distancias a establecimientos y opciones limitadas de transporte. En algunas zonas rurales, se ven índices elevados de uso de tabaco, pobreza, poco alfabetismo de salud y abuso de drogas y de alcohol.

Todos estos retos pueden contribuir a una incidencia más elevada de algunos cánceres y a peores resultados en zonas rurales.

Por ejemplo, en la región de los Montes Apalaches en Ohio—en donde el acceso a la atención primaria, no digamos a atención de oncología, es limitado, y hay altos índices de pobreza y de obesidad, entre otros problemas—los índices de incidencia de cánceres de colon y recto, de pulmón y de cuello uterino son sustancialmente más elevados que en zonas más opulentas y más pobladas del estado. Tipos semejantes de desigualdades geográficas se ven comúnmente en estados como Utah, Montana y Kansas.

Por esto, es claro que el lugar en donde vive la persona tiene una influencia importante en su salud por una variedad de mecanismos.

Entonces, ¿vivir en un lugar rural del país deberá ser parte de la conversación de desigualdades por salud?

Pienso que es claro que cuando hablamos de desigualdades por salud, la variación geográfica en los resultados de cáncer, así como las poblaciones diversas dentro de las zonas rurales, deberán ser incluidas en esa discusión.

En muchas regiones de los Estados Unidos, por ejemplo, no se puede hablar de control rural de cáncer sin tener en cuenta las desigualdades por cáncer que se ven en las poblaciones de indígenas americanos. Estas poblaciones tienen necesidades y problemas específicos, y pueden ser especialmente desafiantes. Estamos muy conscientes de eso, y queremos asegurar que conforme reforzamos nuestros programas en el control de cáncer en las zonas rurales, las necesidades de los indígenas americanos están al centro y en primera línea.

¿Existe un reconocimiento creciente de las desigualdades en los resultados de cáncer en las zonas rurales de los Estados Unidos?

Las desigualdades no son nuevas, pero hay, en definitiva, más conversación entre las disciplinas científicas que tratan asuntos relacionados con la geografía y la salud.

Desde una perspectiva de investigación, el problema es complejo y grande en objetivo. Por esto, el desafío principal al que se enfrenta el NCI es la identificación, como dependencia de investigación, de aquello en donde se pueda tener el mayor impacto al responder a este importante problema.

Varias dependencias federales y estatales y departamentos locales de salud tienen también funciones clave, y reconocemos que el sector sin fines de lucro ha tenido un papel esencial durante muchos años. Lo que tratamos de hacer es que los investigadores locales y dirigentes comunitarios participen para comprender mejor en dónde hay problemas y en dónde es necesaria una mayor evidencia que dé forma a la acción a un nivel local.

¿Hay ejemplos de noticias de éxitos de control de cáncer en zonas rurales que pudieran servir de modelo a seguir para otras zonas?

Hay varias noticias de éxitos. Un buen ejemplo es telehealth (telesalud), que puede proveer atención médica de todo tipo en comunidades y está siendo usada activamente por varios centros oncológicos para todo, desde exámenes de detección de cáncer hasta atención de supervivencia.

Sin embargo, un paso que limita la evaluación de telehealth es la falta de acceso a Internet de banda ancha en muchas partes del país. Esto lo ha discutido este año el Panel de Cáncer del Presidente, y puedo creer que el próximo informe del panel tendrá en cuenta algunas de estas cuestiones.

Otra dependencia federal con un papel clave en el control de cáncer en zonas rurales es la Comisión Federal de Comunicaciones. Tiene un programa llamado Servicio Universal que apoya la expansión del acceso a servicios de comunicación en todo el país, incluso los servicios de banda ancha. La diseminación y el acceso a la infraestructura de la tecnología de comunicación claramente son clave para mejorar el control del cáncer y la salud pública en zonas rurales.

El acceso a banda ancha y la disponibilidad no son la responsabilidad del NCI, por supuesto, pero podemos apoyar la investigación sobre el uso de estas tecnologías para promover mejor atención y prevención de cáncer.

¿Hay oportunidades de control de cáncer en las que usted piensa el NCI puede tener un papel prominente?

Hay varias. Una es apoyar la ciencia de implementación. Esto incluye investigación que demuestre cómo incorporar efectivamente intervenciones comprobadas de control de cáncer en forma coordinada en programas más amplios de salud que estén diseñados para llegar a las poblaciones rurales. De esta forma, podemos aprovechar la infraestructura que se ha creado para atención primaria o para otros campos médicos.

También estamos muy interesados en aprender cómo podemos trabajar más con los centros oncológicos designados por el NCI y los sitios NCORP para aprovechar sus experiencias con extensiones comunitarias y la creación de cooperación con organizaciones locales.

En los ultimo años, no hemos hecho tanto progreso como hubiéramos querido en el establecimiento de esta clase de portafolio de investigación en salud rural y en control de cáncer en el área rural. Las mismas zonas con acceso deficiente a la atención sanitaria tienden también a faltarles una infraestructura real de investigación, por eso estamos interesados especialmente en aprender de esos investigadores que han podido llevar a cabo con éxito investigación de cáncer en esos lugares realmente desafiantes.

¿Es el estudio del control de cáncer en zonas rurales diferente de la investigación biomédica? ¿Es necesario estar presente frecuentemente en el lugar?

Sí. Por muchos años, hemos oído a muchos investigadores decir que es muy importante que los miembros de la comunidad participen en la realización de proyectos de investigación.

Otro asunto es estimular a nuestra comunidad de investigación para que invierta tiempo y esfuerzo en la creación de confianza que se requiere para este tipo de investigación. Puede llevarse muchos años, en algunos casos, para establecer relaciones con las comunidades locales, especialmente con las que tienen bajo alfabetismo de salud o un poco de desconfianza en las comunidades médicas o científicas.

Los Centros del Programa de Redes Comunitarias han apoyado este tipo de trabajo en muchas partes del país, pero todavía hay mucha gente a la que no hemos llegado.

¿Cuáles son las prioridades principales del NCI en lo que se refiere a mejorar el control de cáncer?

Algo que está claro es que no hay una solución que se aplique a todo. Pensamos crear iniciativas de investigación que permitan una creación a la medida y una adaptación local. Estamos interesados especialmente en idear actividades de investigación que puedan facilitar programas que sean sustentables y que se puedan expandir y agrandar para tener un mayor efecto de cascada en la salud de la población.

Un buen ejemplo es algo del éxito que hemos visto en las iniciativas estatales y comunitarias de control de tabaco. Aunque muchas iniciativas no se enfocan específicamente en las poblaciones rurales, sí proporcionan buenos ejemplos de cómo podemos asociarnos con organizaciones locales para aumentar el impacto sostenible de la investigación financiada por el NCI.

Otro programa sumamente importante en este respecto es la adición de investigación de distribución de servicios sanitarios a NCORP, que nos permitirá una perspectiva más amplia en entender las muchas formas como la gente pasa por las grietas de todo el continuo del control de cáncer sin ser atendida.

La Asociación Nacional de Control Total de Cáncer incluye muchos de los participantes clave que tienen en cuenta estas desafiantes cuestiones. El NCI quiere que participen más investigadores académicos para colaborar con estos socios de la comunidad para crear estrategias más efectivas de control de cáncer. Los dirigentes de programas necesitan evidencia importante que se pueda poner en acción, para guiarlos al tomar decisiones sobre programas de control de cáncer en sus comunidades. Para ellos, una publicación en una revista evaluada por colegas es solo el primer paso, no el último.

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