Se observa un riesgo mayor de insuficiencia cardíaca con algunos cánceres

10 de mayo de 2018 por Equipo del NCI

De acuerdo con los resultados de un nuevo estudio, algunas personas que fueron tratadas por cáncer de seno (mama) o por linfoma tienen un riesgo mayor de padecer insuficiencia cardíaca congestiva que las personas que no han tenido cáncer.

Los investigadores del estudio compararon retrospectivamente los índices de insuficiencia cardíaca en personas que recibieron un diagnóstico de cáncer de seno o linfoma con los de personas que no tuvieron cáncer. Si bien el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca fue en general relativamente bajo, los investigadores hallaron que las personas que habían sido tratadas por cáncer tenían más del doble de riesgo de presentar insuficiencia cardíaca que quienes nunca habían tenido cáncer; y el riesgo fue evidente tan pronto como un año después del diagnóstico de cáncer. El aumento del riesgo se mantuvo al menos durante 20 años.

"Conforme más pacientes con cáncer viven más, ellos viven lo suficiente para que se manifiesten los efectos cardíacos tardíos del tratamiento del cáncer", dijo la doctora Lori Minasian de la División de Prevención del Cáncer del NCI, quien no participó en el estudio. "Cardiólogos e investigadores cardiovasculares han visto la creciente necesidad de evaluar los efectos cardíacos del tratamiento del cáncer a corto y largo plazo".

En resumidas cuentas, dijo la investigadora del estudio, doctora Carolyn Larsen, de la Clínica Mayo, las personas que fueron tratadas por cáncer de seno o linfoma y sus médicos deben ser conscientes de estos riesgos y se deberá evaluar a los pacientes cada año para detectar signos de insuficiencia cardíaca.

La doctora Larsen presentó los hallazgos del estudio el 10 de marzo, en el Congreso Científico Anual del Colegio Americano de Cirujanos (ACC).

Algunos tratamientos del cáncer pueden dañar el corazón

La insuficiencia cardíaca congestiva (denominada también insuficiencia cardíaca) es una afección en la cual los músculos cardíacos debilitados o dañados no pueden bombear con eficacia la sangre al resto del organismo. Enfermedades del corazón, diabetes e hipertensión son todos factores de riesgo de la insuficiencia cardíaca, así como también lo son algunos tratamientos del cáncer como quimioterapia, radiación torácica, inmunoterapia y algunas terapias dirigidas.

Para determinar los riesgos de insuficiencia cardíaca a largo plazo en las personas con cáncer, los investigadores de la Clínica Mayo analizaron los datos del Proyecto Epidemiológico Rochester. Se concentraron en participantes que habían recibido el diagnóstico de cáncer de seno o linfoma entre los años 1985 y 2010 y los compararon con controles emparejados (personas sin cáncer de la misma edad y sexo, que presentaban factores de riesgo similares para la enfermedad del corazón).

Algunas personas con cáncer de seno o linfoma, explicó la doctora Larsen, "reciben terapias que pueden ser tóxicas para el corazón, en particular las antraciclinas". Entre los pacientes con cáncer incluidos en el análisis, casi todos habían sido tratados con quimioterapia y 84 % habían recibido antraciclina.

Los investigadores hallaron que, dentro de los 5 años posteriores al diagnóstico de cáncer, el riesgo de insuficiencia cardíaca fue tres veces mayor en personas tratadas por cáncer de seno o linfoma que en personas sin cáncer. Dentro de los 20 años posteriores, 10 % de los supervivientes de cáncer presentaron insuficiencia cardíaca, en comparación con 6 % de los sujetos de control.

El riesgo de insuficiencia cardíaca fue aún mayor para ciertas personas con cáncer. Por ejemplo, el riesgo de insuficiencia cardíaca de las personas que recibieron el diagnóstico de cáncer a los 80 años de edad o mayores fue tres veces mayor que quienes recibieron el diagnóstico cuando eran más jóvenes. El riesgo de insuficiencia cardíaca fue dos veces mayor para los supervivientes con diabetes en comparación con quienes no tenían diabetes.

Además, hallaron que el riesgo de insuficiencia cardíaca era dos veces mayor en los pacientes que recibieron tratamiento con doxorrubicina (un fármaco quimioterapéutico con antraciclina) en comparación con los pacientes que recibieron otros tratamientos del cáncer.

Qué significan estos resultados para las personas con cáncer

Los resultados del estudio, dijo la doctora Larsen, "agregan más información sobre el riesgo a largo plazo después de la quimioterapia a la base de conocimientos existente, y nos proporcionan los datos a partir de un estudio epidemiológico en lugar de un estudio clínico, por lo que los resultados se aplican mejor a la población general de pacientes con cáncer de seno y linfoma.

Muchos estudios clínicos excluyen a participantes con enfermedades del corazón, explicó la doctora Minasian. Por consiguiente, los datos de los estudios clínicos quizá no revelen la medida en que los riesgos de insuficiencia cardíaca aumentan en personas con factores de riesgo preexistentes.

No obstante, la doctora Larsen recalcó que "no todos los pacientes con cáncer de seno o linfoma van a padecer insuficiencia cardíaca".

En general, 7 % de las personas en el estudio tratadas por cáncer presentaron insuficiencia cardíaca, en comparación con 3 % aproximadamente de los pacientes del grupo de control. "Es la minoría" de las personas que presentan insuficiencia cardíaca, dijo la doctora.

El objetivo principal de los investigadores, agregó, "es aumentar la concientización sobre los riesgos de insuficiencia cardíaca y fomentar que los supervivientes de cáncer lleven un estilo de vida saludable para el corazón". El estilo de vida saludable para el corazón incluye alimentarse en forma saludable, controlar el peso y el estrés, realizar actividad física y dejar de fumar.

Además, los supervivientes de cáncer de seno y linfoma deben hacerse evaluaciones para detectar signos o síntomas de insuficiencia cardíaca y de otros factores de riesgo como hipertensión, diabetes y tabaquismo, dijo la doctora Larsen. El tratamiento o el control de esos factores de riesgo podría mitigar el riesgo de insuficiencia cardíaca.

La doctora Minasian agregó que los pacientes deberán también "ser conscientes de que el riesgo de insuficiencia cardíaca no desaparece cuando finalizan el tratamiento del cáncer".

Investigación continua sobre cardiotoxicidad

Los investigadores están estudiando en forma activa enfoques para disminuir o prevenir el daño cardíaco a consecuencia de los tratamientos del cáncer. Un estudio (patrocinado por el NCI y el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre) está probando el medicamento para bajar el colesterol, atorvastatina, para reducir el daño cardíaco en mujeres con cáncer de seno que reciben tratamiento con antraciclina.

De la misma manera, los estudios presentados en la conferencia del ACC hallaron que los fármacos cardíacos quizá protejan a las mujeres con cáncer de seno de la cardiotoxicidad del tratamiento del cáncer.

En un estudio, los fármacos lisinopril y carvedilol previnieron cardiotoxicidad en mujeres con cáncer de seno que recibían la terapia dirigida trastuzumab y quienes habían sido tratadas previamente con quimioterapia con antraciclina. En el otro estudio, carvedilol redujo algunas mediciones de daño cardíaco en mujeres con cáncer de seno que recibían quimioterapia con antraciclina.

Organizaciones tales como el ACC están ayudando también a informar mejor a los cardiólogos y oncólogos acerca de los factores de riesgo de insuficiencia cardíaca en personas con cáncer "para que podamos brindar una mejor atención a estos pacientes", dijo la doctora Minasian.

A principios de este año, por ejemplo, la Asociación Americana del Corazón publicó por primera vez declaraciones sobre cáncer de seno e insuficiencia cardíaca.

En ellas, la organización recalcó la importancia de controlar los factores de riesgo cardíaco en mujeres mayores que han recibido tratamiento para el cáncer de seno, "porque [la enfermedad cardiovascular], si no se reconoce y se trata, puede constituir un riesgo de salud aún más grave que el propio cáncer".

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