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La pandemia de la COVID-19 crea obstáculos y oportunidades para la detección del cáncer

, por el Equipo del NCI

Una maquina de tomografía computarizada.

Al principio, la pandemia por coronavirus causó una disminución enorme en el uso de las pruebas de detección del cáncer, como las tomografías computarizadas de dosis baja para el cáncer de pulmón.

Crédito: Uso autorizado por la Universidad de Cincinnati

En enero, la primera dama, la doctora Jill Biden, visitó una clínica médica comunitaria cerca de la Casa Blanca para informarse sobre el efecto que la enfermedad por el coronavirus de 2019 (COVID-19) tuvo en el acceso a la medicina preventiva, como los exámenes de detección del cáncer.

En el centro Whitman-Walker Health, la doctora Biden se enteró de que al principio de la pandemia por coronavirus hubo disminuciones enormes en el uso de los exámenes de detección de cáncer recomendados, lo que significa que tal vez no se detectaron algunos cánceres temprano. 

Al igual que muchos centros de atención médica, Whitman-Walker reanudó un número limitado de servicios en persona, como los exámenes de detección de cáncer. Pero después de un año de cambios debido a la COVID-19, los investigadores ahora exploran formas de mejorar la participación en los exámenes de detección de cáncer durante la crisis actual y en el futuro. 

“Aprendimos algunas cosas durante la pandemia que podrían mejorar las prácticas para los exámenes de detección en el futuro”, comentó la doctora Jennifer Haas, del Hospital General de Massachusetts, que estudia los exámenes de detección de cáncer. “Por ejemplo, la pandemia creó la oportunidad de promover las pruebas de detección en casa, como la prueba inmunoquímica fecal (FIT) de cáncer colorrectal”.

Para la FIT no se necesita una cita médica inicial en persona. La persona obtiene una muestra de materia fecal en casa con un paquete (kit) que recibe por correo y envía la muestra a un laboratorio para el análisis.

La vacuna contra la COVID-19 y la participación en los exámenes de detección de cáncer de seno (mama)

En varios estudios recientes, se encontró que la vacuna contra la COVID-19 a veces causa hinchazón temporal de los ganglios linfáticos en la axila. Debido a que este efecto secundario se podría confundir con un signo de cáncer de seno, varios grupos oncológicos recomiendan que las personas esperen de 4 a 6 semanas después de completar la vacunación contra la COVID-19 antes de hacerse una mamografía.

En un informe reciente se indicó que en un sistema de salud grande en California continuaron enviando los paquetes de FIT en abril y mayo de 2020 a los miembros que cumplían con los requisitos. Esto se hizo después de la disminución en el uso de la mayoría de las pruebas de detección de cáncer. Pero, a pesar de la pandemia, las tasas de uso de la FIT de los miembros seguían altas

“La FIT podría ser un modelo para crear otras pruebas de detección de cáncer”, comentó la doctora Haas. También indicó que hay estudios en curso sobre pruebas de detección en casa para el cáncer de cuello uterino, aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aún no aprobó ninguna de estas pruebas.

Es posible que la pandemia lleve a otras innovaciones en los exámenes de detección de cáncer. Algunos médicos ya usan videoconferencias para educar a las personas sobre las pruebas de detección, mientras que otros exploran formas de centrar los recursos de detección en quienes tienen mayor riesgo de cáncer. 

“Hay aspectos positivos de la pandemia respecto a los exámenes de detección de cáncer”, explicó la doctora Carolyn Muller, del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Nuevo México, que fue la investigadora principal de varios estudios clínicos de exámenes de detección de cáncer. 

Agregó que, “se demostró que los sistemas de salud pueden actuar rápido cuando tienen que hacerlo, y que pueden hacer todo tipo de adaptaciones para dar a las personas la mejor atención posible”.  

Preocupaciones sobre las demoras en el diagnóstico 

Los exámenes de detección permiten detectar lesiones precancerosas y cánceres en los estadios más tempranos, cuando suelen ser más tratables, y antes de que aparezcan los síntomas. 

Pero los exámenes de detección de cáncer también tienen riesgos. La detección de cánceres de crecimiento lento que nunca hubieran causado daño durante la vida de una persona (esto se conoce como sobrediagnóstico) podría llevar a tratamientos y pruebas de seguimiento innecesarios que causan daño. 

La Comisión de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF) recomendó exámenes de detección para cuatro tipos de cáncer (cáncer de seno [mama], cáncer colorrectal, cáncer de cuello uterino y cáncer de pulmón) en personas de edades específicas y con ciertos factores de riesgo, como los antecedentes de tabaquismo. 

En la primavera de 2020, los investigadores del NCI y de otras instituciones expresaron preocupación por que la pandemia demorara el diagnóstico y el tratamiento de algunos cánceres, con posibles consecuencias graves. 

Los expertos advirtieron que las demoras en los exámenes de detección podrían llevar a que los cánceres “no identificados” fueran más grandes y más avanzados cuando al fin se les detectara. En general, los cánceres son más fáciles de tratar en los estadios tempranos.

Según el doctor Eric Feuer, director de la Unidad de Investigaciones y Aplicaciones Estadísticas en la División de Control de Cáncer y Ciencias Demográficas del NCI, debido a que algunos cánceres son de crecimiento lento, el efecto de la pandemia en la mortalidad general por cáncer no se sabrá bien por muchos años. 

“Esta es una historia complicada que se revelará poco a poco con el tiempo”, señaló el doctor Feuer. Sin embargo, comentó que los resultados de estudios recientes indicaron que “las tasas de participación en los exámenes de detección disminuyeron muchísimo y muy rápido” en la primavera de 2020. 

Agregó que, “a medida que obtengamos información más completa sobre el efecto de la pandemia en los exámenes de detección, incluiremos los datos en nuestros modelos”. “Con los modelos se calculan los resultados a largo plazo a partir de datos a corto plazo”. 

Participación en los exámenes de detección de cáncer en el noreste de los Estados Unidos 

Una fuente de datos a corto plazo es un estudio de participación en exámenes de detección en el Massachusetts General Brigham, el sistema de salud más grande en el noreste de los Estados Unidos. 

En el estudio se siguió el número de personas en el sistema de salud que recibieron al menos 1 de 5 pruebas de detección de cáncer (mamografía, colonoscopia, prueba de Papanicolaou, prueba del antígeno prostático específico (PSA) o tomografía computarizada de dosis baja) y el número de personas al que se les diagnosticó cáncer en los primeros 3 meses de la pandemia, que fue cuando ocurrió el nivel máximo inicial de infecciones por el nuevo coronavirus en la región. 

Los autores del estudio compararon los resultados con datos de otros tres períodos de 3 meses (el mismo momento del año anterior, el trimestre anterior y el trimestre posterior). 

Durante el nivel máximo inicial de la pandemia, hubo “una disminución muy abrupta” en el número de exámenes de detección de cáncer y en el número de diagnósticos de cáncer, en comparación con el trimestre anterior y el mismo trimestre en 2019, explicó el investigador principal del estudio, el doctor Ziad Bakouny, del Instituto Oncológico Dana-Farber. 

Pruebas de detección de cáncer y diagnósticos de cáncer en Massachusetts General Brigham
 

Inicio de la pandemia (2 de marzo al 2 de junio de 2020)

Año anterior (2 de marzo al 2 de junio de 2019) Trimestre anterior (1 de diciembre de 2019 al 2 de marzo de 2020) Trimestre posterior (3 de junio al 3 de septiembre de 2020)
Pacientes que se hicieron exámenes de detección

15 453

60 344

64 269

51 944
Pacientes que recibieron un diagnóstico de cáncer

1985

2961 3423 3190

Aunque la participación en los exámenes de detección no volvió a los niveles previos a la pandemia en el trimestre posterior, “estuvo muy cerca, lo cual es muy tranquilizador”, comentó el doctor Bakouny. 

Los investigadores también encontraron que el porcentaje de exámenes de detección que llevaron a un diagnóstico de cáncer fue más alto al comienzo de la pandemia que en otros momentos. “Creemos que los médicos dieron prioridad a los pacientes de mayor riesgo para los exámenes de detección de cáncer”, comentó el doctor Bakouny, aunque indicó que no es posible responder a esta pregunta con los datos disponibles. 

Agregó que, el mensaje más importante del estudio es que los pacientes necesitan reanudar las pruebas de detección de cáncer que recomiendan los proveedores de atención de la salud según la edad y el riesgo. 

Las demoras en los exámenes de detección de cáncer de pulmón se relacionan con un aumento en nódulos sospechosos

El año pasado, investigadores del Centro Oncológico de la Universidad de Cincinnati informaron que la pandemia causó “grandes interrupciones” en el programa de detección de cáncer de pulmón

El doctor Robert Van Haren

El doctor Robert Van Haren (en la fotografía), del Centro Médico de la Universidad de Cincinnati, dijo que la pandemia afectó el programa de detección de cáncer de pulmón del centro médico.

Crédito: Uso autorizado por la Universidad de Cincinnati

Tan solo en marzo de 2020, por la COVID-19 se pospusieron más de 800 citas para exámenes de detección de cáncer de pulmón. Pero cuando los exámenes de detección se reanudaron por completo el 1 de junio, los investigadores descubrieron que el porcentaje de personas evaluadas que presentaban nódulos en el pulmón sospechosos de cáncer había aumentado del 8 % antes de la pandemia al 29 %. 

“Eso fue sorprendente”, comentó el doctor Robert Van Haren, del Centro Médico de la Universidad de Cincinnati, que es el investigador principal del estudio. “En algunos pacientes, después de hacer varias tomografías, identificamos nódulos nuevos de un tamaño mayor al que solemos ver, quizás debido a que había pasado más tiempo entre una tomografía y otra”. 

Los investigadores comentaron que, incluso después de que los exámenes de detección volvieron al calendario usual, el porcentaje de nuevos pacientes que se hacían el examen de detección seguía bajo. Además, había más pacientes que faltaban a la cita programada para las tomografías computarizadas de dosis baja que en el pasado. 

“Hicimos algunos cambios en el funcionamiento de nuestro programa para abordar estos desafíos”, indicó el doctor Van Haren. Por ejemplo, trasladamos las tomografías del edificio principal del hospital a instalaciones ambulatorias menos concurridas, para que las personas no tuvieran que ir al hospital.  

Recomendaciones del Consorcio de Investigaciones Demográficas para Optimizar el Proceso de Detección de Cáncer

Los investigadores también evaluaron los patrones de participación en los exámenes de detección de cáncer en el país. El año pasado, en un Consorcio que el NCI financia se analizaron datos sobre la participación en exámenes de detección de ocho sistemas de salud grandes en siete estados y se elaboraron recomendaciones para mejorar esa participación. 

“Encontramos disminuciones muy significativas en las tasas de participación en los exámenes de detección de cáncer de seno, cáncer de cuello uterino, cáncer colorrectal y cáncer de pulmón”, señaló la doctora Haas, del Hospital General de Massachusetts, que es miembro del Consorcio de Investigaciones Demográficas para Optimizar el Proceso de Detección de Cáncer (PROSPR)

En un comentario, los investigadores recomendaron ampliar las pruebas a distancia con métodos comprobados como la FIT y evaluar estrategias novedosas, como las pruebas de detección en casa para el cáncer de cuello uterino.

Los investigadores también recomendaron crear programas de divulgación dirigidos a grupos con menos probabilidad de buscar o completar exámenes de detección de cáncer. Otra prioridad sería crear recursos para identificar a las personas con “el mayor riesgo médico de cáncer según la edad y otros factores de riesgo (incluso la falta de exámenes de detección anteriores) y a quienes tienen el menor riesgo, con pocas probabilidades de beneficiarse de los exámenes de detección”.  

“La idea sería lograr que las personas con el mayor riesgo de cáncer se hagan los exámenes de detección primero”, señaló la doctora Haas. 

Los autores de un nuevo estudio de exámenes de detección de cáncer de cuello uterino en el sur de California también recalcaron la importancia de dar prioridad a las personas de mayor riesgo. 

Los resultados del estudio, dirigido por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), indicaron que entre marzo y junio de 2020 (cuando los californianos tenían órdenes de quedarse en casa) la tasa de participación en exámenes de detección de cáncer de cuello uterino en alrededor de 1,5 millones de mujeres disminuyó en casi un 80 % en comparación con tasas durante el mismo período en 2019. 

Aunque la disminución en la participación en exámenes de detección fue similar en todas las razas o grupos étnicos en la población del estudio, los investigadores indicaron que este tal vez no sea el caso en otros entornos.

Los investigadores escribieron que “la tasa de incidencia de cáncer de cuello uterino y la tasa de mortalidad por cáncer de cuello uterino son más altas en desproporción en las mujeres hispanas y en las mujeres negras que no son hispanas, que en las mujeres blancas que no son hispanas, debido a las desigualdades existentes”. 

Necesidad de exámenes de detección de cáncer en Nuevo México

Ahora que muchos de los sistemas de salud tienen medidas de seguridad establecidas contra la COVID-19 para reanudar la realización de exámenes de detección en persona, estos sistemas enfrentan un nuevo desafío: comunicar a las personas que ahora es posible volver a hacerse sin peligro los exámenes de detección recomendados.

“Muchas personas aún piensan que ‘puede esperar’”, comentó la doctora Muller del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Nuevo México. “Lo lamentable es que los exámenes de detección no pueden esperar”. Agregó que, a un año ya desde el comienzo de la pandemia, los médicos encuentran cánceres más avanzados de los que suelen ver “porque las personas tuvieron que esperar”. 

La doctora Muller es una de las investigadoras principales del Programa de Investigación Oncológica Comunitaria del NCI (NCORP), que realiza estudios clínicos en hospitales comunitarios más pequeños del país. Su organización, el NCORP de Grupos Minoritarios y Desatendidos de Nuevo México, pone los estudios clínicos de cáncer al alcance de una gran variedad de poblaciones, como las comunidades hispanas, rurales y de las tribus, mediante una red estatal.

Según la doctora Muller, entre 2019 y 2020, en el centro de NCORP se observó una disminución del 25 % en el número de diagnósticos de cáncer. Ella cree que la baja se debe, en parte, a una disminución en las remisiones que hacen los médicos de atención primaria, porque menos personas van al médico ahora. 

“Además, es mucho más difícil diagnosticar un problema mediante telemedicina”, comentó la doctora Muller. “Y las personas no quieren ir a la sala de emergencias”.

Difusión del mensaje a la comunidad

Cuando la doctora Biden visitó la clínica médica comunitaria Whitman-Walker en enero, planteó una pregunta que muchos también se plantean ahora en el campo de la salud: ¿Cómo se comunica a la comunidad el mensaje de que no es peligroso acudir a los servicios de medicina preventiva, como los exámenes de detección de cáncer?  

Es probable que los métodos de divulgación varíen según el lugar. En el centro Whitman-Walker, por ejemplo, enviarán mensajes de texto a los pacientes que atendieron antes para informarles de los servicios de medicina preventiva que ya se reiniciaron sin peligro. Se divulgarán mensajes similares en los canales de las redes sociales de la clínica y mediante la línea de ayuda telefónica. 

“Estamos de su lado”, dijo la doctora Biden a los funcionarios de la clínica médica. “Solo tenemos que trabajar juntos. Y lo primero que tenemos que hacer es responder a la pandemia y lograr que todos se vacunen y vuelvan a la nueva normalidad”.

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