Pasar al contenido principal

En un estudio se describen los efectos secundarios a largo plazo de los inhibidores de puntos de control inmunitario

, por por el Equipo del NCI

Una mujer joven con dolor en las articulaciones de la mano

Los efectos secundarios a largo plazo más comunes del tratamiento con inhibidores de puntos de control inmunitario (como el nivolumab o el pembrolizumab) son sarpullido, hipotiroidismo y dolor en las articulaciones.

Fuente: iStock

Los inhibidores de puntos de control inmunitario son un tipo de inmunoterapia que se usa para tratar una variedad de cánceres. En algunos pacientes, estos medicamentos producen remisiones duraderas. Aunque los médicos conocen los efectos secundarios a corto plazo de estos medicamentos, hay menos información sobre posibles efectos secundarios a largo plazo (o crónicos). Según un nuevo estudio, los inhibidores de puntos de control inmunitario producen una variedad de efectos secundarios a largo plazo, que en general son leves.

Los inhibidores de puntos de control inmunitario como el nivolumab (Opdivo) y el pembrolizumab (Keytruda) "sueltan los frenos" de las células inmunitarias que destruyen el cáncer. Sin embargo, es posible que estas células inmunitarias también dañen los tejidos sanos y cause efectos secundarios.

En general, los efectos secundarios de los inhibidores de puntos de control inmunitario son agudos (no duran mucho) y se tratan con medicamentos corticoesteroideos. Hasta ahora se sabía menos sobre la frecuencia, el momento de aparición y los distintos efectos secundarios a largo plazo de estos tratamientos.

En el nuevo estudio se analizaron datos de la vida real de personas con melanoma que recibieron un tratamiento reciente con un inhibidor de puntos de control inmunitario. Los investigadores se concentraron en los efectos secundarios que produjo la respuesta del sistema inmunitario.

Más del 40 % de los pacientes tuvo un efecto secundario a largo plazo relacionado con una respuesta inmunitaria, según informaron los investigadores el 25 de marzo en la JAMA Oncology. La mayoría de estos efectos secundarios no desaparecieron durante el año y medio de seguimiento de los pacientes.

"Para muchos pacientes, estas terapias brindan la oportunidad de supervivencia a largo plazo", señaló el encargado principal del estudio, el doctor Douglas Johnson, del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. El doctor explicó que con la supervivencia prolongada hay posibilidad de tener efectos secundarios a largo plazo.

Es importante entender mejor los efectos a largo plazo de los inhibidores de puntos de control inmunitario porque estos medicamentos se usan cada vez más para tratar muchos tipos de cáncer y se combinan con distintos tratamientos, agregó el doctor Johnson.

Es fundamental que los médicos hablen con sus pacientes sobre la posibilidad de los efectos secundarios crónicos, continuó el doctor, para que consideren las ventajas y desventajas.

Efectos secundarios agudos o de corto plazo

Los investigadores analizaron las historias clínicas de 387 personas con melanoma avanzado que recibieron tratamiento en ocho hospitales en los Estados Unidos o Australia.

Estos pacientes recibieron el tratamiento estándar: cirugía para extirpar los tumores por completo, seguida de un tratamiento con inhibidores de puntos de control inmunitario (nivolumab o pembrolizumab). En la mayoría de los pacientes, el cáncer no volvió y casi todos aún estaban vivos después de alcanzar la mediana de 18 meses.

El 69 % de los pacientes (267) tuvieron un efecto secundario inmunitario a corto plazo, es decir, un problema durante el tratamiento. Los efectos a corto plazo más frecuentes fueron sarpullido o picazón en la piel, tiroiditis (inflamación de la tiroides) o hipotiroidismo (baja concentración de hormonas tiroideas) y dolor en las articulaciones.
 

Efectos secundarios a corto plazo  
Leves 87 %
Graves a mortales 13 %

Dos pacientes murieron debido a los efectos secundarios a corto plazo, uno por miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) y otro por una enfermedad autoinmunitaria parecida al síndrome de Guillain-Barré.

El doctor Johnson planteó que la frecuencia y la gravedad de los efectos secundarios a corto plazo coinciden con lo que se observó en otros estudios.

Efectos secundarios a largo plazo o crónicos

En general, el 43 % de los pacientes (167) tuvieron un efecto secundario relacionado con una respuesta inmunitaria que duró al menos 3 meses después de que el paciente terminó de tomar el inhibidor de puntos de control inmunitario. Los investigadores clasificaron estas reacciones como efectos secundarios crónicos o de largo plazo.

Esa frecuencia fue "mayor que la que hubiera previsto según los estudios de [pacientes con] enfermedad metastásica", observó el doctor y licenciado en Medicina James Gulley, que dirigió varios estudios clínicos de inmunoterapia para el Centro de Investigación Oncológica del NCI, pero que no participó en este estudio.

Efectos secundarios a largo plazo  
Leves 96 %
Graves a mortales 4 %
Continuaron durante el estudio 86 %
Desaparecieron durante el estudio 14 %

La gran mayoría de estos efectos secundarios a largo plazo fueron leves, lo que significa que interfirieron de alguna manera con las actividades diarias de los pacientes y tal vez necesitaron tratamiento. Los efectos crónicos más frecuentes fueron erupciones en la piel, hipotiroidismo y dolor en las articulaciones.

La mayoría de los efectos secundarios a largo plazo no desaparecieron durante el estudio. Fue más probable que algunos efectos secundarios continuaran por más tiempo, por ejemplo:

"No sabemos por cuánto tiempo durarán estos efectos secundarios crónicos. Es indudable que es un área que necesitamos estudiar más", señaló el doctor Johnson. Los datos que se registran en las historias clínicas no se obtienen de manera sistemática como en los estudios clínicos, agregó el doctor, por lo que se justificaría recopilar los datos sobre efectos secundarios a largo plazo de manera más rigurosa.

El doctor Gulley señaló que también es necesario investigar más la mejor forma de tratar o controlar estas afecciones crónicas. Aunque algunos efectos secundarios a largo plazo se tratan con facilidad mediante corticoesteroides u otros medicamentos, no es así con otros problemas como sequedad de boca y efectos en el cerebro (como el síndrome de Guillain-Barré).

Interrupción temprana del tratamiento

La cuarta parte de los pacientes en el estudio dejó de tomar el inhibidor de puntos de control debido a un efecto secundario agudo.

"Eso es en definitiva más personas que las notificadas en los estudios clínicos [de inhibidores de puntos de control inmunitario]. Pero en realidad es lo que esperaría en los entornos de la vida real", dijo el doctor Johnson.

Se recomienda que las personas con melanoma tomen un inhibidor de puntos de control inmunitario durante 12 meses, explicó el doctor. Sin embargo, en el consultorio clínico, algunos pacientes y sus médicos deciden interrumpir la terapia unos meses antes si el paciente entra en remisión y tiene efectos secundarios leves pero incómodos.

Esto pone en duda la duración necesaria del tratamiento, puntualizó el doctor Gulley. Es posible que si se acorta la terapia, el tratamiento sea igual de eficaz pero menos tóxico, explicó el doctor.

Ventajas y desventajas de los inhibidores de puntos de control

En este estudio nos concentramos en los inhibidores de puntos de control inmunitario como terapia adyuvante, es decir, la terapia que se administra después de la cirugía para disminuir la posibilidad de que vuelva el cáncer. Para algunas personas, el melanoma solo se cura con cirugía, y la terapia adyuvante es solo una protección adicional. Por eso los daños a largo plazo a causa del tratamiento adyuvante son muy importantes para este grupo en particular, señaló el doctor Johnson.

La situación es diferente a la de alguien con cáncer metastásico en crecimiento activo, que no es probable que se cure con el tratamiento, comentó el doctor Gulley.

Los pacientes y sus médicos deben considerar los posibles daños y beneficios de la terapia adyuvante con inhibidores de puntos de control inmunitario, señalaron los investigadores. Sin embargo, no es tan clara cuál es la probabilidad de esos daños y beneficios en cada persona.

Los médicos usan ciertas características, como el alcance del cáncer en el cuerpo (el estadio de la enfermedad), para calcular el riesgo general de que el cáncer de la persona vuelva y el posible beneficio de recibir tratamiento adyuvante. Pero en la actualidad no hay una manera precisa de determinar el riesgo individual.

Además, mientras que con este estudio se obtuvo una mejor idea de la variedad de efectos secundarios, es imposible saber si alguien presentará un efecto secundario crónico ni cuán grave será. Eso es algo que el equipo del doctor Johnson espera cambiar al estudiar formas de predecir quiénes podrían presentar efectos secundarios graves o crónicos.

Tampoco hay mucha información sobre la repercusión de los efectos secundarios crónicos en la calidad de vida de las personas, comentó el doctor Gulley. Algunos tal vez sean fáciles de tratar, mientras que otros podrían afectar más la vida diaria, agregó el doctor.

El doctor Gulley planteó la pregunta fundamental: "¿en qué punto los beneficios superan los daños?".

Esperamos que con este estudio se abran las puertas para hacer más investigación que explore estas preguntas sin respuesta, manifestó el doctor Johnson.

< Artículo anterior

El medicamento de inmunoterapia tebentafusp prolonga la supervivencia de los pacientes con melanoma ocular uveal avanzado

Artículo siguiente >

El sacituzumab govitecán recibió la aprobación definitiva para el tratamiento del cáncer de seno (mama) triple negativo

Si desea copiar algo de este texto, vea Derechos de autor y uso de imágenes y contenido sobre instrucciones de derechos de autor y permisos. En caso de reproducción digital permitida, por favor, dé crédito al Instituto Nacional del Cáncer como su creador, y enlace al producto original del NCI usando el título original del producto; por ejemplo, “En un estudio se describen los efectos secundarios a largo plazo de los inhibidores de puntos de control inmunitario publicada originalmente por el Instituto Nacional del Cáncer.”