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Las mujeres tienen más efectos secundarios graves por el tratamiento oncológico que los hombres

, por el Equipo del NCI

Una mujer asiatica acostada en una cama con dolor y la mano en el pecho.

Varios investigadores dicen que es necesario entender por qué es más probable que las mujeres tengan efectos secundarios graves por el tratamiento de cáncer que los hombres.

Fuente: iStock

Según un nuevo estudio, las mujeres tienen más probabilidad que los hombres de tener efectos secundarios graves por los tratamientos de cáncer, como la quimioterapia, la terapia dirigida y la inmunoterapia.

Los investigadores descubrieron que el riesgo de efectos secundarios graves fue un 34 % más alto en las mujeres que en los hombres. La desigualdad por sexo en los efectos secundarios graves resultó aún más marcada entre los pacientes que recibían inmunoterapia, ya que en las mujeres hubo casi un 50 % de aumento del riesgo de efectos secundarios graves en comparación con los hombres.

Estos hallazgos surgen del análisis de varias décadas de datos de 202 estudios clínicos realizados por la Red de Investigación Oncológica del Grupo Oncológico del Sudoeste (SWOG) con el patrocinio del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Más de 23 000 hombres y mujeres participaron en los estudios clínicos. 

El equipo del estudio llegó a la conclusión de que los efectos secundarios más graves en las mujeres indican que, en el tratamiento de cáncer, "hay grandes diferencias según el sexo". Los resultados de los estudios se publicaron el 4 de febrero en la Journal of Clinical Oncology.

Los investigadores ya sabían que las mujeres tenían un aumento del riesgo de efectos secundarios por la quimioterapia. Pero pocos estudios comprobaron si este patrón era válido en el caso de los tratamientos más nuevos, como las inmunoterapias y las terapias dirigidas. 

“Este estudio representa un llamado a la acción para que los investigadores profundicen” el análisis de las diferencias por sexo relacionadas con las terapias oncológicas, comentó el investigador principal del estudio, el doctor Joseph Unger, del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson. El NCI financió, en parte, este estudio realizado por la Red de Investigación Oncológica del SWOG.

El doctor Unger también indicó que se necesita más investigación para comprender mejor los motivos de estas diferencias por sexo informadas en el estudio.
  
Los nuevos resultados confirman las observaciones anteriores en estudios más pequeños, señaló la doctora y licenciada en Medicina Berna Özdemir, de la Universidad del Hospital de Berna (Suiza), que examina las diferencias por sexo en la formación y los desenlaces del cáncer, pero que no participó en la investigación.
 
Los resultados también “recalcan la necesidad de contar con métodos de tratamiento personalizados que tengan en cuenta el sexo del paciente”, añadió la doctora Özdemir.

Notificaciones de efectos secundarios de estudios clínicos grandes

A fin de llevar a cabo el estudio, los investigadores usaron datos de pacientes que participaron en estudios clínicos grandes sin cánceres específicos a un sexo o predominantes en un sexo (como el cáncer de mama). Los efectos secundarios graves, que también se llaman eventos adversos graves, se notificaron mientras los participantes de los estudios clínicos recibían tratamiento.

De los pacientes cuyos datos se incorporaron en el estudio, el 38 % eran mujeres y el 62 % eran hombres. El doctor Unger señala que estos porcentajes representan las proporciones generales de mujeres y hombres con cánceres que no son específicos a un sexo. Casi tres cuartos de los pacientes recibieron quimioterapia, mientras que el resto se trató con terapia dirigida o inmunoterapia.

Los investigadores recopilaron los datos de eventos adversos de grado 3 o superiores notificados por los pacientes durante el tratamiento.  En conjunto, el 65 % de los pacientes presentaron uno o más eventos adversos graves. 

En el estudio se evaluaron dos categorías amplias de efectos secundarios: 1) sintomáticos (como dolor o náusea) notificados por el paciente, y 2) objetivos (como la hipertensión) mediante una prueba de laboratorio o un instrumento o dispositivo médico.
 
Los efectos secundarios objetivos se clasificaron como hematológicos o no hematológicos (es decir, relacionados o no con la sangre o la médula ósea). Los investigadores examinaron 13 categorías sintomáticas y 14 categorías objetivas de eventos adversos. 
 
Las mujeres tuvieron un riesgo mayor de efectos secundarios sintomáticos graves y efectos secundarios objetivos graves (como anemia y neutropenia) en comparación con los hombres. También fue más probable que las mujeres tuviesen 5 o más efectos secundarios graves. 
  
Entre los pacientes que recibían inmunoterapia, las mujeres presentaron un  66 % de aumento del riesgo de efectos secundarios sintomáticos  en comparación con los hombres. “Para las inmunoterapias, encontramos diferencias muy grandes”, recalcó el doctor Unger. 
 
Las limitaciones del estudio incluyen que los participantes de los estudios clínicos solían ser más jóvenes y estaban en mejor estado de salud que los pacientes que no recibían tratamiento en un estudio clínico, según el doctor Unger y sus colegas.

La medicina personalizada también según el sexo

Aunque los motivos de las diferencias por sexo en el estudio no son claras, el doctor Unger y sus colegas contemplaron explicaciones posibles. Además de las diferencias biológicas entre ambos sexos, quizás haya diferencias entre el modo en que los hombres y las mujeres perciben o notifican los efectos secundarios de la terapia, las dosis y la administración de las terapias.
 
“Hay muchas explicaciones posibles e intrigantes de estos hallazgos”, señaló el doctor Unger. 
Añadió que entender los mecanismos de las diferencias por sexo podría llevar a nuevas formas de crear y administrar terapias con menor toxicidad, en particular, para las mujeres.
 
El aumento del riesgo de los efectos secundarios en las mujeres observado en el estudio es “preocupante”, comentó la coautora del estudio, la doctora Lori Minasian, de la División de Prevención del Cáncer del NCI. “Necesitamos averiguar por qué ocurre esto”.

Según la doctora Minasian, los nuevos hallazgos servirán también de base para individualizar más la medicina oncológica. Hasta la fecha, el campo de la medicina personalizada se concentra sobre todo en dirigirse a ciertos cambios tumorales, como las proteínas anormales. Añadió que, en el nuevo estudio se subraya la necesidad de considerar al paciente en su totalidad, no solo por el tumor.
 
El doctor Unger estuvo de acuerdo. “El sexo del paciente en realidad no se considera un componente para individualizar la medicina oncológica”, comentó. “Pero si otros grupos confirman los nuevos hallazgos, entonces se debería incluir el sexo del paciente".

Diferencias entre el género y el sexo

Cuando los investigadores informan sobre una diferencia entre los hombres y las mujeres, en especial, cuando notifican cómo se siente un paciente después del tratamiento, a veces se confunde lo que es por causa de la diferencia de género y la diferencia de sexo, aclaró la doctora Sabra Klein, codirectora del Centro de Investigación sobre Salud, Sexo y Género de la Mujer en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.

El sexo se refiere a las características biológicas. El género se refiere a “los comportamientos, las ocupaciones, el acceso, la utilización o las percepciones (en este caso, de la atención médica) definidas por nuestras normas sociales y culturales”, explicó la doctora Klein.

En los estudios anteriores, se observó que los hombres y las mujeres notificaban de formas diferentes los efectos secundarios de los tratamientos, si es que los notificaban. 

“A las mujeres tal vez les parece socialmente aceptable admitir que tuvieron dolor, molestia o malestar después de un tratamiento, que en nuestra cultura se percibe como algo que no es masculino”, señaló la doctora Klein. “Por eso, no podemos descartar que el género influyó de alguna forma en los datos recopilados para este estudio”.
 
Pero la desigualdad por sexo en el estudio actual también se observó en los efectos secundarios notificados de forma objetiva, que incluyeron los resultados de pruebas de laboratorio, en los que no influyen las posibles diferencias en la forma de notificar los efectos secundarios por parte de los hombres y las mujeres.
 
“Es obvio que las diferencias de notificación no explican todos los hallazgos", comentó el doctor Unger. “Parece que hay también algo biológico”.
 
Los aspectos biológicos se vincularon a las diferencias por sexo en otros desenlaces del cáncer, como las distintas respuestas al tratamiento de las personas con cáncer de encéfalo. Muchas diferencias biológicas entre los hombres y las mujeres se asocian con las hormonas sexuales, como la testosterona o el estrógeno.
  
“Hay diferencias por sexo en las respuestas inmunitarias inflamatorias que contribuyen a las reacciones adversas a los medicamentos, y también hay diferencias por sexo que se observan en el  metabolismo de los medicamentos”, destacó la doctora Klein.

En otros estudios, se hallaron desigualdades por sexo tanto en la respuesta a los tratamientos como en los efectos secundarios de los tratamientos que afectan al sistema inmunitario. Estas incluyen las vacunas contra la gripe y los tratamientos a base de anticuerpos para enfermedades autoinmunitarias como la artritis. 
 
El patrón de aumento en la notificación de eventos adversos en las mujeres del estudio del SWOG coincide con la notificación de eventos adversos para las vacunas y otros medicamentos, destacó la doctora Klein. 

Concientizar sobre las diferencias en los efectos secundarios

A los investigadores cada vez les interesan más las diferencias por sexo en los tratamientos de cáncer. La doctora Özdemir es miembro directivo de la Comisión de Medicina por Género de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), cuyo propósito es promover la investigación que mejore la comprensión de las diferencias por sexo relacionadas con el cáncer y su tratamiento. 

“La investigación del equipo del doctor Unger es muy oportuna”, comentó la doctora Özdemir. “Nuestra comisión quiere aumentar la conciencia sobre las posibles diferencias por sexo en la incidencia del cáncer, las características biológicas tumorales y los efectos del tratamiento”. El grupo también “alienta a los profesionales oncológicos a tener en cuenta el sexo y el género en sus actividades de educación, investigación y práctica”. 

Una de las lecciones principales del estudio del SWOG, recalcó la doctora Özdemir, es que los investigadores que llevan a cabo estudios clínicos sobre terapias para el cáncer deben notificar los resultados de la eficacia y seguridad de los tratamientos según el sexo del paciente. 

Esta información ayudará a fundamentar las decisiones acerca del tratamiento más adecuado para los pacientes y determinar la mejor forma de crear y administrar las nuevas terapias, añadió.

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