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Ingresos bajos son una barrera para inscribirse en estudios clínicos, sugiere un estudio

16 de noviembre de 2015 por Equipo del NCI

Los niveles de ingreso de los pacientes pueden influir en su participación en estudios clínicos, indica un nuevo estudio.

Crédito: iStock

En un estudio reciente de encuesta, investigadores afiliados con el NCI Community Oncology Research Program (NCORP) encontraron que pacientes con un ingreso anual de su hogar abajo de USD 50,000 tenían menos probabilidad de participar en un estudio clínico de cáncer que quienes tienen ingresos mayores. Los índices de participación eran más bajos en pacientes con ingresos anuales de menos de USD 20,000.

Los  resultados fueron publicados el 15 de octubre en JAMA Oncology.

Dirigido por el doctor Joseph M. Unger, del Centro Oncológico de Investigación Fred Hutchinson de Seattle, el estudio usó datos de una encuesta de 2012 de pacientes con cáncer que eran elegibles para participar en estudios clínicos en ocho centros de tratamiento del cáncer geográficamente diversos y que contaban con datos de sus ingresos.

Diecisiete por ciento de los pacientes con ingresos anuales del hogar de USD 50,000 o más participaron en un estudio, informaron los investigadores, en comparación con 13% de los pacientes con ingresos de USD 50,000 o menos. Los índices de participación fueron solo 11% de los pacientes con un ingreso anual del hogar abajo de USD 20,000.

Una característica clave del estudio fue que los pacientes se inscribieron antes de haber tomado una decisión de entrar en el estudio, anotó el doctor Unger.  Los resultados confirman los de un estudio anterior de observación por el doctor Unger y sus colegas, el cual encontró que los pacientes con ingresos anuales del hogar abajo de USD 50,000 tenían 27% menos probabilidad que los pacientes con ingresos más altos de participar en estudios clínicos.

“Aunque cada estudio tenía sus propias limitaciones y ninguno de los dos por sí solo era definitivo, el hecho de que se identificaron patrones muy semejantes en dos estudios consecutivos independientes provee evidencia precisa de que la observación de desigualdades de ingreso en inscripciones de estudio clínico puede ser válida”, dijo el doctor Unger.

“La razón principal de que los estudios fallan en terminar es el reclutamiento insuficiente”, continuó él. “Si más pacientes con bajos ingresos se inscribieran en estudios, el reclutamiento terminaría con más rapidez, y, en general, el tiempo de llevar a cabo el estudio y obtener los resultados sería más rápido”.

Según la doctora Worta McCaskill-Stevens, jefa del  Grupo de Investigación de Estudios de Prevención y de Oncología Comunitaria, una solidez clave del estudio fue que 80% de los participantes estaban dispuestos a declarar sus situaciones de ingresos.

“Esto nos ayuda realmente a entender uno de los factores sociales importantes de quienes participan en estudios clínicos”, dijo ella. Al reclutar a pacientes para un estudio, anotó la doctora McCaskill-Stevens, los investigadores necesitan considerar que algunos participantes potenciales pueden haber experimentado toda una vida de pobreza, “lo cual puede ser muy limitante en términos de interés y aptitud para inscribirse”. 

Han faltado datos de cómo el ingreso afecta el reclutamiento en estudios clínicos, continuó la doctora McCaskill-Stevens. Para solucionar este problema, el NCI tiene planes de colectar datos demográficos mejorados en estudios de prevención y control de cáncer del NCORP.

“Este nuevo estudio nos da una indicación de cuáles datos pueden recabarse, pero necesitaremos ser todavía más comprensivos en nuestra colección de datos y análisis de ahora en adelante”, dijo ella.

Un mejor entendimiento de la economía del reclutamiento de estudios clínicos es ahora especialmente importante, añadió la doctora McCaskill-Stevens, porque el NCI requerirá pronto que los estudios de prevención y control de cáncer que incluyen predominantemente a pacientes pediátricos, a adolescentes y a adultos jóvenes que den referencia de factores como la raza y forma de pago de sus gastos que no son parte del estudio.  Estos factores no se han documentado previamente en la mayoría de los resultados de estudios.

Aunque este análisis examinó principalmente inscripciones en estudios en gente menor de 65 años, los de 65 años y más son un grupo demográfico en crecimiento y la pobreza está también creciendo en ese grupo de edad.

“La pobreza fuerza a quienes tienen más de 65 años de edad a tomar decisiones que con frecuencia disminuyen su apego a tener intervenciones para tratar el cáncer y sus efectos secundarios, lo cual es otro factor importante que necesitamos estudiar con más cuidado en el futuro”, dijo la doctora McCaskill-Stevens.

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