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Acalabrutinib recibe aprobación de la FDA para linfomas de células del manto

9 de enero de 2018 por Equipo del NCI

Micrografía de células de linfoma de células del manto en el intestino delgado.

Crédito: Wikimedia Commons/Nephron CC 3.0

El 31 de octubre, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) otorgó una aprobación acelerada a acalabrutinib (Calquence®) para el tratamiento de adultos con linfoma de células del manto en quienes el cáncer ha progresado después de recibir al menos un tratamiento previo.

El linfoma de células del manto es un tipo poco común de linfoma no Hodgkin que surge en las células B, que son un tipo de glóbulo blanco. A la mayoría de las personas con linfoma de células del manto se les diagnostica una enfermedad maligna y diseminada. A diferencia de otros tipos de linfomas malignos, el linfoma de células del manto es muy pocas veces curable con los tratamientos actuales.

Aunque el tratamiento inicial funcione, la enfermedad regresa en casi todos los pacientes, explicó el doctor Wyndham Wilson del Centro de Investigación Oncológica del NCI.

El tiempo que demore la recaída y el tiempo que dure la segunda respuesta dependen en gran medida de la respuesta del paciente al ciclo de tratamiento inicial y de la biología de la enfermedad, la cual varía muchísimo para cada paciente, explicó el doctor Wilson.

Inhibidor de la BTK de segunda generación

Acalabrutinib es un fármaco dirigido que interfiere con una proteína llamada tirosina cinasa de Bruton (BTK), la cual es esencial para el desarrollo de las células B.

En 2013 la FDA aprobó el primer inhibidor de la BTK, ibrutinib (Imbruvica®), para pacientes con linfoma de células del manto en recaída o refractario (resistente al tratamiento). Acalabrutinib es un inhibidor de la BTK de segunda generación que, como lo expresó el doctor Wilson, "se diferencia de ibrutinib por ser más específico tanto en teoría como en estudios de laboratorio". En otras palabras, acalabrutinib parece no inhibir a otras tirosinas cinasas que aparentemente son innecesarias para su acción contra el linfoma de células del manto.

El doctor explicó que "debido a ello, los estudios permiten suponer, aunque aún no se ha comprobado, que el perfil de efectos secundarios del fármaco quizá sea mejor que el de ibrutinib".

Tanto ibrutinib como acalabrutinib pueden causar hematomas y hemorragias, pero con acalabrutinib quizá haya menos probabilidad de que ocurran esos problemas, continuó el doctor Wilson.

Ibrutinib también causa complicaciones asociadas con fibrilación auricular y los estudios indican que la fibrilación auricular podría ser menos probable con acalabrutinib, explicó el doctor Wilson.

Agregó que "esos son dos de los efectos indeseados de ibrutinib que, los estudios indican, acalabrutinib puede ser menos probable de causarlos, pero digo ‘indican’ por dos razones". "La primera, nadie ha hecho un estudio de comparación directa de los dos fármacos; la segunda, hay mucha menos experiencia [clínica] con acalabrutinib”.

Por lo tanto, si bien acalabrutinib parece tener la misma eficacia que ibrutinib en atacar a la BTK, podría ser más seguro, al menos teóricamente. También dijo que "no sabremos si es verdaderamente más seguro hasta que tengamos más experiencia con él".

Índices altos de respuesta, respuestas duraderas

La FDA basó su aprobación en datos provenientes de un estudio clínico de un solo grupo de 124 pacientes con linfoma de células del manto cuyo cáncer había progresado o regresado después de al menos un régimen de tratamiento anterior. Todos los pacientes recibieron acalabrutinib. El estudio fue patrocinado por AstraZeneca, el fabricante de acalabrutinib.

En el estudio, 81 % de los pacientes tuvieron una respuesta clínica al tratamiento, y esas respuestas se dividieron casi en partes iguales entre parciales (41 %) y completas (40 %). Luego de 15,2 meses de seguimiento, no se había alcanzado la mediana de duración de las respuestas.

Los efectos secundarios frecuentes de los participantes del estudio clínico fueron recuento bajo de glóbulos de la sangre, diarrea, dolor muscular y hematomas. Los efectos secundarios graves fueron neutropenia, anemia, infecciones y latidos cardíacos irregulares.

A casi 8 % de los participantes se les redujo las dosis o se les interrumpió el tratamiento debido a efectos secundarios adversos.

“La clave para la aprobación de acalabrutinib es doble", dijo el doctor Michael L. Wang del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Tejas e investigador principal del estudio. "Por un lado, es otro potente inhibidor [de BTK] que ha logrado una considerable mejora en la atención de los pacientes. En segundo lugar, este fármaco parece tener un perfil de efectos secundarios diferente al de ibrutinib, por lo cual quienes no toleran un inhibidor quizá puedan intentar el tratamiento con el otro".

El doctor Wang presentó los resultados del estudio el 9 de diciembre en el congreso anual de la Sociedad Estadounidense de Hematología en Atlanta.

Mejora gradual

Si bien se dirigen al mismo blanco, ibrutinib y acalabrutinib tienen algunas diferencias importantes.

Además de su mayor selectividad de acción contra la BTK y su posible mejor perfil de inocuidad en comparación con ibrutinib, las cápsulas de acalabrutinib están aprobadas para tomarse dos veces por día, mientras que ibrutinib tiene la aprobación como cápsula para tomarse una sola vez por día. Los estudios de laboratorio permiten suponer que esta dosis de dos veces al día podría inhibir a la BTK de manera más eficaz durante el curso del tratamiento, explicó el doctor Wilson.

"Si ese fuera el caso, entonces su utilidad podría ser de alguna manera mayor que la de ibrutinib, el cual quizá no tenga un poder de acción tan robusto para inhibir a la BTK durante las 24 horas en que se administra el fármaco", dijo el doctor. "Por lo tanto, se entiende que quizá el tratamiento con acalabrutinib logre respuestas más duraderas".

El doctor Wilson recalcó que es necesario reunir mucha más experiencia clínica con acalabrutinib a fin de determinar su función en el tratamiento del linfoma de células del manto.

“No diría que se trata de un cambio radical, pero me atrevería a decir que acalabrutinib es prometedor en cuanto a lograr una mejora—pero una mejora gradual—en comparación con el inhibidor de la BTK de primera generación”, continuó el doctor.

Según las normas de la FDA que rigen la aprobación acelerada, AstraZeneca deberá completar estudios adicionales para confirmar que acalabrutinib tiene beneficios significativos desde el punto de vista clínico para los pacientes. La compañía actualmente está reclutando a pacientes para un estudio clínico en fase 3 a fin de probar acalabrutinib en combinación con bendamustina y rituximab (Rituxan®) en pacientes con linfoma de células del manto sin tratamiento previo.

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