Programa de rehabilitación por teléfono ayuda a personas con cáncer avanzado a vivir con independencia

15 de mayo de 2019 por Equipo del NCI

Un hombre mayor haciendo rehabilitación con una banda de ejercicio.

Un programa telefónico de rehabilitación física mejoró el funcionamiento y redujo el dolor en personas con cáncer avanzado.

Crédito: ¡Stock

A medida que el cáncer avanza, generalmente surgen discapacidades físicas y dolores que pueden poner en riesgo la independencia de las personas y arruinar su calidad de vida.

Aún así, la mayoría de las personas con cáncer avanzado no reciben fisioterapia ni hacen ejercicios que ayuden a su funcionamiento, dijo la doctora Andrea Cheville, especialista en rehabilitación de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Para estos pacientes, dijo la doctora, pequeños cambios en su aptitud física pueden ser la diferencia entre vivir en forma independiente y perder la independencia, así como afectar su capacidad para recibir ciertos tratamientos.

Un estudio clínico financiado por el NCI y dirigido por la doctora Cheville halló que un programa de rehabilitación física de seis meses de duración realizado por teléfono mejoró el funcionamiento y redujo el dolor, en forma moderada, en personas con cáncer avanzado. El programa de telerehabilitación redujo también el tiempo que pasaron los pacientes en hospitales y centros de atención de largo plazo, como clínicas particulares.

"En general, los resultados del estudio se suman a la evidencia creciente de que las intervenciones de baja tecnología pueden mejorar eficazmente los servicios complementarios para la atención del cáncer", escribió la doctora Manali Patel, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en un comentario sobre el estudio. Adoptar estos enfoques de baja tecnología "puede ser un paso clave… para mejorar los resultados notificados por pacientes y mantener a los pacientes en sus hogares", concluyó la doctora.

Los hallazgos, publicados el 4 de abril en JAMA Oncology, también “reiteran la importancia de los tratamientos complementarios para pacientes, y en particular para los pacientes con cáncer avanzado", según la doctora Karen Mustian, del Instituto Oncológico Wilmot de la Universidad de Rochester, quien no participó en el estudio.

"Necesitamos pensar en maneras nuevas y creativas de respaldar a nuestros pacientes, y a sus proveedores de atención y familiares, en el proceso de manejar el cáncer", dijo la doctora Mustian.

Fisioterapia para pacientes con cáncer avanzado

Varios factores explican por qué muchas personas con cáncer en estadios avanzados no reciben fisioterapia u otros servicios de rehabilitación.

En general es difícil encontrar fisioterapeutas u otros profesionales capacitados especialmente para trabajar con personas que padecen cáncer avanzado. Además, estos pacientes quizá tengan dificultades para trasladarse a un centro especializado para recibir atención, dijo la doctora Cheville.

Aún más, continuó la doctora, es posible que los pacientes se sientan demasiado abrumados por la enfermedad y los tratamientos como para interesarse por este tipo de cuidados.

A su vez, dijo la doctora Patel, "también es posible que oncólogos y otros proveedores de atención sean reacios a remitir a fisioterapia a pacientes con cáncer, en particular a aquellos con cáncer avanzado", debido a la preocupación de que los pacientes pudieran estar demasiado débiles para beneficiarse de tales programas o que estos pudieran ser incluso perjudiciales.

La doctora Patel, oncóloga que atiende principalmente a pacientes con cáncer en estadios avanzados, comentó que los nuevos hallazgos van a cambiar su práctica clínica. Esto significa que es más probable que remita a los pacientes que satisfagan los requisitos para recibir fisioterapia y que tenga en cuenta a la fisioterapia como "una manera de proveer también alivio de síntomas del dolor sin depender solo de analgésicos", incluidos los opioides, manifestó la doctora.

Atención a distancia

Para el estudio, denominado COPE, la doctora Cheville y sus colegas inscribieron a 516 adultos (257 mujeres y 259 hombres) con cáncer en estadio avanzado y deterioro moderado del funcionamiento. Las personas con deterioro moderado pueden manejarse con independencia en sus hogares y, hasta cierto punto, en sus comunidades, y realizar actividades básicas de la vida diaria, como ir al supermercado, pero lo hacen con cierta dificultad. La edad promedio de los participantes del estudio era de aproximadamente 66 años.

Para determinar el valor de un programa de telerehabilitación que abordaba aspectos como el funcionamiento y el dolor, los pacientes que satisfacían los requisitos para el estudio, todos los cuales habían sido atendidos en uno de los tres centros médicos de la Clínica Mayo (en Minnesota, Arizona o Florida), fueron asignados al azar a uno de tres grupos.

Quienes estaban en el grupo de control (grupo 1) continuaron con su atención y actividades usuales. Quienes estaban en el grupo 2 participaron en un programa individualizado de telerehabilitación realizado por un fisioterapeuta con amplia experiencia en rehabilitación del cáncer (denominado administrador de cuidados de aptitud física) El grupo 2 recibió también rehabilitación específica para el manejo del dolor. Quienes estaban en el grupo 3 participaron en el programa individualizado de telerehabilitación y recibieron medicamentos para controlar el dolor coordinados por personal de enfermería. 

Al momento de la inscripción los administradores de cuidados de aptitud física llamaron a los participantes de los grupos 2 y 3 para explicar síntomas, identificar metas y hablar sobre cualquier impedimento físico y barreras para mantenerse activos.

Bajo la supervisión de una especialista en rehabilitación (la doctora Cheville), los administradores de cuidados de aptitud física enseñaron a los pacientes a realizar una serie simple de ejercicios de fortalecimiento usando bandas elásticas de resistencia y un programa para caminar con un podómetro para contar los pasos. Los administradores de cuidados de aptitud física supervisaron el progreso de los pacientes en coordinación con su equipo clínico primario.

Cuando fue necesario, se remitió a los pacientes a un fisioterapeuta local para ajustar los programas de ejercicios o abordar impedimentos físicos en consulta con el administrador de cuidados de aptitud física.

En todos los pacientes se controlaron el funcionamiento, el dolor y la calidad de vida con cuestionarios cortos que el paciente podía contestar en línea o por teléfono, según su predilección.

Mejoras moderadas pero significativas gracias a la telerehabilitación

Durante el período de 6 meses que duró el estudio, los participantes del grupo 2 (el grupo que recibía solo telerehabilitación) notificaron mejoras en el funcionamiento, el dolor y la calidad de vida, en comparación con los pacientes del grupo de control.

Los investigadores esperaban que los participantes del grupo 3, que recibieron telerehabilitación más medicamentos para controlar el dolor, presentaran mayores mejoras a este respecto. Pero, para su sorpresa, el control del dolor fue similar en los grupos 2 y 3. Asimismo, no se esperaba que la telerehabilitación por sí sola fuera más eficaz para mejorar el funcionamiento, y la calidad de vida no presentó mejoras notables en el grupo 3, en comparación con el grupo de control.

La telerehabilitación se asoció a menos hospitalizaciones y estadías más cortas y a una mayor probabilidad de que los pacientes hospitalizados que participaban en la telerehabilitación fueran dados de alta para regresar al hogar, en lugar de trasladarse a un centro de atención a largo plazo, en comparación con los del grupo de control.

Si bien los cambios observados en el funcionamiento solamente con la telerehabilitación fueron moderados, tuvieron significación clínica, afirmó la doctora Cheville.

"Incluso un cambio [pequeño] puede correlacionarse con la capacidad de sentarse y pararse de una silla en forma independiente, subir escaleras sin asistencia o entrar y salir de un automóvil sin ayuda. Estos cambios pueden ser importantes para regresar a casa del hospital en vez de ir a una residencia para discapacitados", dijo la doctora.

El equipo de la doctora Cheville tiene algunas ideas sobre por qué los pacientes del grupo 2 tuvieron mejores resultados generales que los pacientes del grupo 3 y tiene planificado explorar esta pregunta en estudios futuros.

Las terapias para el cáncer no son suficientes por sí solas

"Una de las lecciones clave que aprendimos a partir de nuestro estudio es la importancia de ayudar a los pacientes a entender que la atención del cáncer es más que solo el tratamiento del cáncer. Debemos atender también a la persona de manera estratégica" para asegurar su bienestar, manifestó la doctora Cheville. "Es muy importante convencer a los pacientes de que de ellos depende mantener la fuerza muscular y proteger su capacidad de funcionamiento".

"No deberíamos subestimar el poder de poner en práctica los servicios telefónicos de cuidados de apoyo, como se hizo en este estudio", enfatizó la doctora Mustian. "En realidad aún no hemos adoptado demasiado esos modelos para la atención del cáncer".

Una cuestión que aún resta por resolver es si los seguros médicos cubrirían dichos servicios y, de no ser así, si el enfoque de telerehabilitación es rentable para los proveedores de atención médica, señaló la doctora Patel en su comentario. De hecho, dijo la doctora Cheville, ella y sus colegas están preparando para presentar un artículo que analiza la rentabilidad del programa.

Incluso sin esa información, las mejoras en los resultados del estudio "podrían ser suficientes [para los proveedores de atención del cáncer] para que se evalúe la incorporación de la telerehabilitación en colaboración dentro de la atención de rutina para el cáncer", escribió la doctora Patel.

Otra limitación clave del estudio es que la mayoría de los participantes eran no hispanos de raza blanca con cuidadores en sus hogares. Por lo tanto no queda claro si el enfoque de telerehabilitación puede generalizarse a otros grupos demográficos de pacientes.

"Nuestros próximos pasos implicarán incorporar lo que hemos aprendido e involucrar a representantes de otras comunidades para averiguar cómo podemos mejorar [este enfoque] y ajustarlo para que puedan adoptarlo otros grupos demográficos de pacientes", dijo la doctora Cheville. "Eso lo vemos como una necesidad fundamental".

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