El número de mujeres con cáncer de seno o de ovario que se hacen pruebas genéticas es menor de lo esperado

3 de mayo de 2019 por Equipo del NCI

Una hélice de ADN bajo una lupa

Muchas mujeres con diagnóstico de cáncer de ovario y de seno (mama) no tienen la oportunidad de hacerse pruebas de mutaciones genéticas hereditarias, según un nuevo estudio.

Crédito: ¡Stock

Las pruebas para las mutaciones genéticas hereditarias pueden ofrecer a las mujeres con diagnóstico de cáncer de ovario o de seno (mama) información importante que puede afectar a miembros de su familia y, posiblemente, guiar las decisiones de tratamiento y detección a largo plazo para segundos cánceres. No obstante, muchas mujeres con cáncer de ovario y de seno no se están haciendo estas pruebas genéticas, según sugiere un nuevo estudio.

Un análisis de datos financiado por el NCI en más de 83 000 mujeres a partir de registros a gran escala de casos de cáncer en California y Georgia halló que, en 2013 y 2014, solo alrededor de un cuarto de mujeres con cáncer de seno y un tercio de las mujeres con cáncer de ovario se sometieron a pruebas de detección de las variantes perjudiciales conocidas de los genes que indican susceptibilidad al cáncer de seno y de ovario.

Se halló también que entre las participantes que se hicieron las pruebas genéticas, 8 % de las pacientes con cáncer de seno y 15 % de las pacientes con cáncer de ovario presentaban variantes génicas de utilidad clínica; es decir, variantes que pueden justificar la realización de cambios en las estrategias de tratamiento, de exámenes de detección y de reducción de riesgo.

Los resultados, publicados el 9 de abril de 2019, en el Journal of Clinical Oncology, fueron sorprendentes, en particular los bajos índices de realización de pruebas entre las mujeres con cáncer de ovario, dijo la autora principal, doctora Allison Kurian, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

"Las pruebas genéticas son cada vez más económicas y accesibles, y este estudio incluye un período durante el cual el costo era considerablemente más bajo, por lo que es asombroso que aún se observen bajos índices de pruebas", dijo la doctora Kurian. "Creo que eso deja entrever que probablemente hayan otras barreras no relacionadas con el costo".

El estudio reveló también desigualdades raciales y socioeconómicas en los índices de realización de las pruebas entre mujeres con diagnóstico de cáncer de ovario. Los índices de realización de pruebas genéticas fueron mucho más bajos en mujeres de raza negra que en mujeres de raza blanca, y fueron también más bajos en pacientes sin seguro médico que en pacientes con seguro médico.

"Estos resultados han revelado una brecha [de disparidad] que es mucho más significativa de lo que uno podría pensar", manifestó la doctora Kurian.

Razones y recomendaciones para las pruebas genéticas

Alrededor de 15 % de los distintos tipos de cáncer de ovario son causados por mutaciones hereditarias, y numerosas organizaciones médicas recomiendan que todas las mujeres con diagnóstico de cáncer de ovario se realicen pruebas genéticas.

Para las mujeres con cáncer de seno, las recomendaciones para recibir asesoramiento genético y hacerse las pruebas correspondientes son, en general, más limitadas, y dependen mayormente de factores como edad al momento del diagnóstico y antecedentes familiares. Sin embargo algunas organizaciones, entre ellas la Sociedad Americana de Cirujanos de Mama, recomiendan que debe aumentarse la disponibilidad de las pruebas genéticas para todas las mujeres con diagnóstico de cáncer de seno.

Hay muchas razones por las que las mujeres con cáncer de ovario y de seno deberían hacerse las pruebas, explicó la doctora Kurian.

"Sabemos que si las pacientes presentan una mutación genética hereditaria específica, es probable que obtengan mayores beneficios con una nueva clase de fármacos denominados inhibidores de PARP", expresó la doctora.

La Administración de Alimentos y Medicamentos ha aprobado tres inhibidores de PARP para cáncer de ovario asociado a BRCA1 y BRCA2 y dos para cáncer metastático de seno asociado a BRCA1 y BRCA2. Se sabe que las variantes perjudiciales de BRCA1 y BRCA2 aumentan el riesgo de cáncer de seno y de ovario, así como de otros varios tipos de cáncer.

"Otra razón para hacerse las pruebas es que las pacientes con mutaciones genéticas asociadas al cáncer de seno o de ovario pueden tener mayor riesgo de padecer un segundo cáncer, por lo que no deberíamos arriesgarnos a pasar por alto un segundo cáncer que podría ser problemático", puntualizó la doctora Kurian.

"Los resultados podrían también salvar la vida de los familiares de las pacientes. Si se halla que la paciente es portadora de una mutación, cada pariente de primer grado, ya sea de sexo femenino o masculino, tiene un 50 % de probabilidad de tener la misma mutación", dijo la doctora.

Por lo tanto, las pruebas pueden mejorar la detección y prevención para miembros de la familia que son portadores, explicó la doctora.

Estudio demográfico de referencia de pruebas genéticas

El estudio incluyó a todas las mujeres mayores de 20 años con diagnóstico de cáncer de seno o de ovario en California y en Georgia entre 2013 y 2014, cuyos datos se notificaron a los registros de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del NCI. Participaron 77085 pacientes con cáncer de seno y 6001 pacientes con cáncer de ovario. Los datos del registro se relacionaron a los resultados de cuatro laboratorios que realizaron casi todas las pruebas genéticas de mutaciones heredadas, o de estirpe germinal, en esos estados durante el período en que se realizó el estudio.

De acuerdo con los autores, este es el primer estudio demográfico de pruebas genéticas de cáncer hereditario en los Estados Unidos con resultados de las pruebas confirmados por laboratorio.

"Nunca antes pudimos contar con este tipo de relación, y esto nos proporciona una base de referencia que nos permite saber si se estaba cumpliendo con el tratamiento convencional", dijo la coautora del estudio, doctora Lynne Penberthy, directora adjunta del Programa de Investigación y Vigilancia Epidemiológica del NCI. "Por esa razón esto es tan importante. Esos datos pueden usarse para saber dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. Podemos seguir ofreciendo esta información, con la esperanza de que las personas puedan observar un aumento en el uso adecuado de pruebas genéticas a través del tiempo".

La relación de los datos del registro SEER con los datos de las pruebas en este estudio ofrece "datos realmente objetivos sobre el extremadamente bajo volumen de pruebas que se realizan en pacientes con cáncer de ovario", dijo la doctora Susan Domchek, directora ejecutiva del Centro Basser para el estudio de BRCA en el Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania, quien no participó en el estudio.

"Las pruebas se recomiendan para todas las pacientes con cáncer de ovario", agregó la doctora, por lo que el hecho de que solo un tercio de estas pacientes se hayan sometido a las pruebas en este período "es un ejemplo claro de que no estamos haciendo todas las pruebas que deberíamos a las pacientes con cáncer de ovario".

Desigualdades inesperadas y bajos índices de realización de pruebas

Aunque no se observaron grandes desigualdades raciales y socioeconómicas en los índices de realización de pruebas entre mujeres con cáncer de seno; entre mujeres con cáncer de ovario, los índices de realización de pruebas fueron mucho más bajos en mujeres de raza negra que en mujeres de raza blanca (21,6 % frente a 33,8 %), y en mujeres sin seguro médico que en mujeres con seguro médico (20,8 % frente a 35,3 %).

Es complicado comprender por qué los índices de realización de pruebas genéticas son tan bajos en mujeres con cáncer de ovario y por qué existen desigualdades raciales y socioeconómicas entre las mujeres con este cáncer, puntualizó la doctora Kurian.

"No se han estudiado en profundidad las pruebas para el cáncer de ovario (definitivamente no a nivel demográfico) ni tampoco en una población tan diversa", agregó la doctora, "por lo tanto hay mucha información que desconocemos sobre las barreras existentes".

Por ejemplo, según la doctora no está claro si las pruebas genéticas están tan presentes en la mente de los doctores que tratan a pacientes con cáncer de ovario tanto como lo están para las pacientes con cáncer de seno. La doctora Domchek dijo que las pacientes podrían tener también ideas equivocadas sobre los costos de las pruebas genéticas.

"Pero si es difícil el acceso al asesoramiento genético o a la información sobre las pruebas, no será fácil desterrar estas ideas equivocadas", dijo la doctora. "Por lo tanto, tratar de averiguar cómo lograr eliminar los obstáculos [asesoramiento y educación] en la práctica para asegurarnos de que todas estas personas con cáncer de ovario se sometan a las pruebas, es un tema de investigación en curso".

La doctora Domchek señaló que el NCI está buscando financiar estudios que ofrezcan pruebas genéticas a mujeres con antecedentes personales o familiares de cáncer de ovario para ver si esto puede ayudar a identificar a los familiares que puedan tener un mayor riesgo de padecer cáncer.

Más sobre BRCA

Si bien las variantes de los genes BRCA1 y BRCA2 fueron las que se encontraron con más frecuencia en el estudio, los laboratorios buscaban también otras mutaciones genéticas heredadas relacionadas con el cáncer mediante pruebas conocidas como paneles multigénicos.

Los resultados ofrecen "un entendimiento, a escala más amplia, de la frecuencia como se producen estas mutaciones", dijo la doctora Kurian.

Las pruebas del panel multigénico originaron otros hallazgos a destacar, dijo la doctora Penberthy.

"Lo realmente interesante fue que, aunque BRCA1 y BRCA2 fueron las mutaciones más comunes de estirpe germinal que hallamos en el estudio, hubo otras mutaciones de frecuente aparición y que pudieron aprovecharse también a nivel clínico en términos de tratamiento", explicó la doctora.

Por ejemplo, 60 mujeres con cáncer de seno en el estudio presentaron una mutación en los genes CDH1PALB2PTEN. Estas mutaciones se asocian a un aumento considerable del riesgo de cáncer de seno, dijo la doctora Kurian, por lo que las mujeres que tienen estas mutaciones deberían considerar la posibilidad de operarse ambos senos (mastectomía bilateral de reducción de riesgo), en lugar de extirparse solo el seno en donde se encontró el tumor.

Y las pautas clínicas más usadas recomiendan que las mujeres con cáncer de seno que tienen ciertas mutaciones genéticas heredadas, incluidas las que se presentan en genes como ATM y CHEK2, se sometan a exámenes de detección más intensivos para segundos cánceres. En el estudio se hallaron mutaciones en ATM y CHEK2 en 0,7 % y 1,6 % de mujeres con cáncer de seno, respectivamente.

Se hallaron mutaciones en CHEK2 PALB2 y en varios otros genes en mujeres con cáncer de seno y en mujeres con cáncer de ovario. Los estudios aún no han relacionado a estos genes con un mayor riesgo de cáncer de ovario, por lo tanto se deben hacer más estudios, escribieron los autores.

No obstante, el mensaje clave que arroja el estudio es el bajo volumen de pruebas que se realizan en pacientes con cáncer de ovario, que claramente las necesitan, dijo la doctora Domchek.

"Esto no significa que no debamos debatir la realización de pruebas de detección en la población [para mutaciones heredadas], o cuáles son los genes que debemos estudiar, y cómo vamos a hacerlo", dijo la doctora. "Pero primero, está claro, debemos comenzar por hacer las pruebas a las personas que definitivamente lo necesitan; no solo porque afecta a sus familiares, sino también porque ahora contamos con inhibidores de PARP como terapia de primera línea. Todas las mujeres con cáncer de ovario deberían tener presente su información sobre BRCA1 o BRCA2".

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