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Estudio de MATCH-Infantil encuentra más cambios genéticos que pueden atacarse de los esperados

, por Equipo del NCI

En el Estudio MATCH Infantil, se evalúa el tumor de un paciente para detectar alteraciones genéticas que correspondan a uno de los fármacos dirigidos que se prueban en el estudio.

Crédito: Dr. D. Williams Parsons, Facultad de Medicina de Baylor

Un informe inicial de un estudio grande de medicina de precisión de niños, adolescentes y adultos jóvenes con cáncer avanzado indica que 24 % de los pacientes jóvenes cuyos tumores fueron analizados para detectar alteraciones genéticas reunieron las condiciones necesarias para recibir una de las terapias dirigidas del estudio; una cifra mucho más alta del 10 % que habían proyectado los científicos.

El estudio a nivel nacional, denominado MATCH Infantil NCI–COG, está tratando a pacientes basándose en las alteraciones genéticas de sus tumores, en lugar de basarse en el tipo o en la localización del cáncer.

Iniciado en 2017, el Estudio MATCH Infantil es uno de los primeros estudios clínicos grandes de niños en probar en forma sistemática fármacos que actúan sobre alteraciones genéticas específicas en cánceres de niños, adolescentes y adultos jóvenes, dijo la directora del estudio, doctora Nita Seibel, del Programa de Evaluación de Terapéutica del Cáncer del NCI.

El estudio, financiado por el NCI, fue creado por el NCI y el Grupo Oncológico Infantil (COG) y es dirigido en forma conjunta por las dos organizaciones.

Debido a que, en promedio, los cánceres infantiles tienen menos alteraciones genéticas que los cánceres de adultos, los investigadores no tenían la seguridad de que se podrían detectar suficientes alteraciones para que el Estudio MATCH Infantil fuera viable, explicó el presidente del estudio COG, doctor D. Williams Parsons, de la Facultad de Medicina de Baylor.

Pero, hasta la fecha, esa preocupación no ha sido confirmada.

"El Estudio MATCH Infantil está mostrando que el enfoque de medicina de precisión puede estudiarse a gran escala en el ámbito pediátrico", destacó el doctor Andrew Bukowinski, del Hospital de Niños de Pittsburgh, uno de los casi 200 centros de COG que inscriben a pacientes en el estudio.

El doctor Parsons presentó los hallazgos el 15 de mayo en una rueda de prensa antes del congreso anual de 2019 de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), que se realizó del 31 de mayo al 4 de junio en Chicago.

Un enfoque basado en la evidencia para alinear pacientes a tratamientos

El Estudio MATCH Infantil está inscribiendo a niños, a adolescentes y a adultos jóvenes entre 1 y 21 años de edad con tumores sólidos avanzados cuyos cánceres han empeorado durante el tratamiento o ha regresado, o recaído, después del tratamiento.

En la etapa de selección inicial del estudio se usa una única prueba que detecta alteraciones en más de 160 genes asociados al cáncer sobre las que podría actuar uno de los fármacos que se están probando en el estudio. Los investigadores planean evaluar al menos de 1000 a 1500 pacientes menores para el estudio, dijo la doctora Seibel.

Los pacientes cuyos tumores presenten una alteración genética sobre la que puede actuar un fármaco incluido en el estudio, podrán entonces pasar a la segunda etapa del estudio, en la que se inscribe a los pacientes en el grupo de tratamiento para ese fármaco. En este momento se están probando diez fármacos y se agregarán más a medida que avance el estudio.

La doctora Seibel destacó que una característica clave del estudio es el uso de un algoritmo informático que considera el peso de la evidencia científica disponible para decidir la inclusión de un fármaco específico como parte del estudio y, también, para alinear a pacientes que pueden participar con uno de los fármacos del estudio.

Todos los fármacos que se están probando en el estudio que, a excepción de uno, están todavía en etapa experimental para uso en niños y adolescentes, son donados por compañías farmacéuticas que se han asociado al NCI.

En la rueda de prensa, los investigadores informaron que hasta finales de 2018, en la etapa de selección del estudio se habían inscrito a 422 pacientes, de casi 100 centros, y se había completado el análisis de tumores en 357 pacientes (92 %).

Las alteraciones genéticas en las que actúa uno de los 10 tratamientos del estudio se identificaron en 112 pacientes (29 % del grupo evaluado), y se determinó que 95 de esos pacientes (24 % del grupo evaluado) podían ser asignados a uno de los grupos de tratamiento.

El haber encontrado que 24 % de los pacientes participantes en la selección podían ser asignados a un grupo del estudio fue una sorpresa. Basándose en la experiencia de análisis genéticos de cánceres infantiles de diagnóstico reciente, los investigadores habían anticipado que no más del 10 % de los pacientes que participaron en la selección presentarían las condiciones necesarias.

Una de las razones posibles de haber encontrado más alteraciones en las que se pueda actuar en más pacientes de lo indicado por los investigadores, es que los niños que padecen una recaída del cáncer o que no responden a las terapias convencionales quizá presenten más alteraciones genéticas de las que tenían al momento del diagnóstico, comentó el doctor Parsons.

Otra posibilidad, dijo el doctor, es que "los doctores que inscriben a pacientes en el Estudio MATCH Infantil quizá ya sepan que sus pacientes puedan presentar las mutaciones necesarias para participar en uno de los tratamientos del estudio. Esto es porque las pruebas genéticas de muestras tumorales de niños con cáncer se han convertido en una práctica más común, señaló el doctor.

Se sigue ampliando el Estudio MATCH Infantil

De los 95 pacientes que podían participar en uno de los 10 grupos de tratamiento del estudio, 39 pacientes se habían inscrito en un grupo a finales de 2018. Cada grupo de tratamiento está probando la seguridad de una única terapia dirigida, además de la respuesta tumoral, y los investigadores planean inscribir al menos a 20 pacientes por grupo.

Por varias razones, no todos los pacientes que pueden ser asignados a uno de los tratamientos experimentales se inscribirán en un grupo de tratamiento, dijo la doctora Seibel.

Por ejemplo, un fármaco podría tener solo una presentación en píldora y el paciente quizá no pueda pasar las píldoras. O el propio doctor del niño quizá lo inscriba en la etapa de selección del estudio cuando ese paciente aún está recibiendo y respondiendo a otro tratamiento.

Todos los pacientes inscritos en uno de los grupos de tratamiento pueden seguir recibiendo el fármaco del estudio siempre que sus tumores se encojan cada vez más o no crezcan.

"Si el cáncer comienza a empeorar, entonces pueden volver a ser evaluados para ver si hay alguna otra alteración genética que corresponda a uno de los otros grupos de tratamiento. De ser así, se le ofrecerá la opción de participar en ese grupo", puntualizó la doctora Seibel.

"Seguimos ampliando el Estudio MATCH Infantil a fin de que puedan beneficiarse del mismo el mayor número posible de niños y adolescentes, si participan en la selección", prosiguió la doctora. Los investigadores planean continuar agregando al estudio nuevas terapias dirigidas basándose en la evidencia de otras investigaciones, incluidos los estudios con pacientes adultos, agregó.

Ya se están creando grupos para cuatro fármacos adicionales, que actúan sobre alteraciones genéticas que son menos comunes que las incluidas actualmente en el estudio, puntualizó la doctora Seibel. "Y siempre que agregamos un nuevo grupo de tratamiento, evaluamos a todos los pacientes que previamente estaban inscritos en la etapa de selección y que todavía están en estudio, para ver si alguno de ellos puede participar en el nuevo grupo".

Debemos ser realistas en nuestras expectativas

El Estudio MATCH Infantil está también brindando información sobre los tipos y las variedades de las alteraciones genéticas observadas en cánceres infantiles avanzados y, también, sobre la frecuencia con que ocurren esas alteraciones.

Estos análisis podrían revelar alteraciones genéticas en determinados tipos de tumores que los investigadores quizá nunca antes hayan conocido, comentó el doctor Bukowinski. Asimismo, podría "proveernos una mayor comprensión de algunas de las alteraciones genéticas que están causando estos cánceres infantiles", agregó el doctor.

Si bien en el Estudio MATCH Infantil se están inscribiendo solo a los pacientes cuyo cáncer no responde a otros tratamientos, o que ha regresado, los investigadores del estudio esperan que en última instancia el estudio genere una disponibilidad de terapias que puedan usarse en pacientes menores con cánceres en etapas menos avanzadas.

"La meta inicial es averiguar cuáles de estas terapias dirigidas pueden brindar beneficios a los pacientes", dijo el doctor Parsons. "Entonces podremos estudiar más cómo funcionan para cada tipo de cáncer o en otros escenarios, por ejemplo, incorporándolas como parte de terapias de combinación o como tratamiento inicial" para niños y adolescentes con diagnóstico reciente de cáncer, explicó el doctor.

"Estamos entusiasmados con estos tipos de enfoques de medicina de precisión, pero aún nos resta averiguar cómo podemos aprovecharlos mejor para pacientes menores", prosiguió el doctor Parsons. Agregó que, por lo tanto, "tenemos una importante obligación de asegurarnos de que las expectativas de los oncólogos pediátricos, así como las de nuestros pacientes y sus familias, sean tan realistas como sea posible".

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