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Hacer ejercicio con regularidad tal vez mejore la supervivencia de las mujeres con cáncer de seno (mama)

, por el Equipo del NCI

Dos mujeres afroamericanas mayores caminan en un día de otoño.

Según los resultados de un nuevo estudio, hacer ejercicio con regularidad quizás prolongue la vida de algunas mujeres con cáncer de seno.

Fuente: iStock

En un nuevo estudio se respaldan indicios anteriores que relacionan la actividad física con la supervivencia prolongada de mujeres con diagnóstico de cáncer de seno (mama) de riesgo alto.

Según el estudio, las mujeres que realizaban actividad física con regularidad antes del diagnóstico de cáncer y después del tratamiento tenían menos probabilidad de que el cáncer recidivara (volviera) o de que murieran en comparación con las mujeres que no hacían actividad física.

Algo fuera de lo común sobre el estudio es que, en distintos momentos (poco antes del diagnóstico, durante la quimioterapia y después de finalizar el tratamiento), se obtuvo información sobre los niveles de actividad física de las mujeres con cáncer de seno de riesgo alto (cáncer que es probable que recidive o se disemine).

“Nuestros datos parecen indicar con claridad que, mientras más constante la actividad de las pacientes, mejores resultados de salud tuvieron”, dijo la autora principal del estudio, Rikki Cannioto, doctora y titulada en Educación, del Centro Oncológico Integral Roswell Park en Buffalo (Nueva York).

Además, aunque la supervivencia se prolongó en mujeres que a lo largo del tiempo cumplían de manera constante con las Pautas Federales de Actividad Física para Estadounidenses (Physical Activity Guidelines for Americans) en comparación con quienes no las cumplían, “de todos modos hubo un aumento en la supervivencia de las mujeres que [eran activas pero] no cumplían totalmente las pautas”, señaló la doctora Cannioto.

Estos resultados “ofrecen pruebas de que la actividad física en cualquier momento parece beneficiar a las sobrevivientes de cáncer de seno”, dijo Joanne Elena, doctora y diplomada en Salud Pública, del Programa de Investigación de Epidemiología y Genómica (EGRP) en la División de Control de Cáncer y Ciencias Demográficas (DCCPS) del NCI, que no participó en el estudio.

“Este estudio respalda los indicios de que hacer más actividad física después de un diagnóstico de cáncer de seno es una de las maneras en que las sobrevivientes pueden tomar las riendas, mejorar su salud y disminuir su probabilidad de muerte”, señaló Kathryn Schmitz, doctora y diplomada en Salud Pública, una investigadora en el campo del ejercicio y el cáncer en la Facultad de Medicina de Penn State, que tampoco participó en el estudio.

El nuevo estudio se publicó el 2 de abril en la Journal of the National Cancer Institute.

El ejercicio a lo largo del tiempo

Los resultados provienen del estudio financiado por el NCI llamado Alimentación, Ejercicio, Estilo de Vida y Pronóstico de Cáncer (DELCaP), que dirige la doctora Christine Ambrosone, también de Roswell Park. El estudio se incluyó en un estudio clínico grande a cargo de la Red de Investigación Oncológica SWOG financiada por el NCI, en el que se compararon distintos regímenes de quimioterapia para mujeres con cáncer de seno de riesgo alto.

El análisis de la actividad física que realizó la doctora Cannioto y sus colegas incluyó a 1340 pacientes del estudio SWOG también inscritas en el estudio DELCaP. Las participantes respondieron a cuestionarios sobre el tipo, la frecuencia y la duración de la actividad física recreativa en cuatro momentos específicos: durante el mes antes del diagnóstico, durante el tratamiento, y 1 y 2 años después de la inscripción en el estudio. Se dio seguimiento a las participantes hasta 15 años después o hasta la muerte, con una media de seguimiento de 89 meses (7,4 años). 

La doctora Cannioto indicó que gran parte de las investigaciones epidemiológicas en las que se describe la relación entre la actividad física y los desenlaces del cáncer se basa en datos de actividad física obtenidos en un solo momento (punto temporal).

Con las respuestas de los cuestionarios, los investigadores determinaron si las participantes habían cumplido el mínimo de las Pautas Federales de Actividad Física para Estadounidenses (versión de 2018) en cada punto temporal. En las pautas se recomienda que los adultos hagan al menos 2,5 a 5 horas de actividad física de intensidad moderada o 1,25 a 2,5 horas de actividad física aeróbica de gran intensidad por semana.

Las mujeres con cáncer de seno que cumplieron el mínimo de las pautas de actividad física, tanto antes del diagnóstico como a los 2 años de seguimiento después del tratamiento, tuvieron una reducción del 55 % en la probabilidad de recidiva del cáncer y del 68 % en la probabilidad de muerte por cualquier causa (no solo por cáncer de seno), en comparación con quienes no cumplieron las pautas en ambos puntos temporales.

En las pacientes que no cumplieron las pautas antes del diagnóstico, pero que las cumplieron a los 2 años de seguimiento, la probabilidad de recidiva o muerte se redujo en un 46 % y 43 %, respectivamente, en comparación con quienes no cumplieron las pautas en esos momentos. La conclusión, señaló la doctora Elena, es que “nunca es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio y obtener beneficios”. 

Los investigadores también analizaron las variables del tiempo para tomar en cuenta que los datos sobre la actividad física se obtuvieron en distintos momentos”, explicó la doctora Cannioto.

Estos análisis demostraron que la probabilidad de muerte por cualquier causa disminuyó más en las pacientes muy activas que en las inactivas. Sin embargo, incluso las pacientes que participaron con regularidad en niveles bajos de actividad física obtuvieron un beneficio de supervivencia considerable.

Estos resultados “son buenas noticias para las pacientes de cáncer de seno, que a veces se sienten abrumadas por las pautas de actividad física, en particular durante el tratamiento”, cuando suelen tener mucho cansancio o dolor, dijo la doctora Cannioto. Sin embargo, recalcó que para lograr el máximo beneficio de salud, las pacientes y sobrevivientes, en lo posible, deben esforzarse por seguir estas pautas.

Menos inexactitudes en las autonotificaciones

Aunque la información sobre actividad física que notifican las personas no es siempre exacta, es probable que con el cuestionario detallado de este estudio se calcule mejor cuánto ejercicio hacen que con una sola pregunta o encuesta breve, “y esto aumenta la confiabilidad de los resultados”, explicó la doctora Schmitz.

Además, al evaluar los resultados según el cumplimiento de las pautas de actividad física, como lo hicieron los autores del estudio, en vez de guiarse por los minutos semanales de actividad física, también es probable que haya menos inexactitudes, comentó el doctor Richard Troiano, otro miembro del EGRP en la DCCPS.

Los doctores Troiano y Elena señalaron que, una limitación de los estudios de observación, como el DELCaP y muchos otros estudios epidemiológicos que fundamentan las pautas más recientes de ejercicio para los sobrevivientes de cáncer, es que esos estudios no comprueban de forma definitiva una relación de causa y efecto entre la actividad física y la supervivencia prolongada o una disminución del riesgo de recidiva.

Esto es porque también es “más probable que las personas que se sienten mejor puedan hacer actividad física en comparación con las personas que están más enfermas”, explicó el doctor Troiano.

Otra limitación es que en el estudio DELCaP solo se obtuvo información sobre las muertes de las pacientes por cualquier causa, en vez de muertes solo por cáncer de seno, y es posible que la actividad física tenga menos efecto en la mortalidad por cáncer de seno, indicaron los doctores Schmitz y Troiano.

Muévase lo más seguido que pueda, cuando sea que pueda

“Este estudio se publica cuando ya tenemos recomendaciones nacionales e internacionales de actividad física para los sobrevivientes de cáncer, con el fin de disminuir el riesgo de recidiva y mortalidad”, dijo la doctora Schmitz, y los nuevos resultados reafirman estas recomendaciones.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que, “sin duda, la actividad física no es el único factor que determina la recidiva del cáncer de seno ni la muerte por esta enfermedad. Es solo una pieza del rompecabezas”, dijo la doctora Elena.

“No queremos que alguien piense, ‘Si hago suficiente ejercicio, el cáncer no volverá’”, agregó. “Pero si incorporan la actividad física en la vida diaria, es probable que esto influya en muchos aspectos de la salud de las sobrevivientes de cáncer de seno”. Esto incluye calidad de vida, ansiedad, cansancio y capacidad para tolerar tratamientos, así como el riesgo de muerte.

La doctora Elena terminó diciendo que el mensaje clave para las sobrevivientes de cáncer de seno es “muévanse lo más seguido que puedan, cuando sea que puedan”.

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