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El durvalumab mejora un poco la supervivencia de las personas con cáncer avanzado de vías biliares

, por el Equipo del NCI

En el estudio llamado TOPAZ-1, el tratamiento con durvalumab (un medicamento de inmunoterapia) produjo una leve mejora en la supervivencia de las personas con cáncer de vías biliares.

Los nuevos resultados de un estudio clínico grande dan esperanza a las personas con cáncer de vías biliares. Este tipo de cáncer es raro pero agresivo (maligno), y podría incluir el cáncer de conducto biliar o el cáncer de vesícula biliar.

En el TOPAZ-1, se observó que agregar el medicamento de inmunoterapia durvalumab (Imfinzi) a la quimioterapia estándar prolongó levemente la supervivencia de las personas con cáncer avanzado de vías biliares. El TOPAZ-1 es el primer estudio clínico grande en el que se demuestra que el tratamiento de primera línea (inicial) con inmunoterapia mejora la supervivencia de los pacientes con cáncer avanzado de vías biliares.

Los expertos dicen que una pequeña mejora en la supervivencia es notable, ya que este cáncer de crecimiento rápido tiene mal pronóstico y las opciones de tratamiento son limitadas.

En el estudio, las personas siguieron vivas por más tiempo (una mediana de alrededor de 6 semanas) tras iniciar el tratamiento que añadió durvalumab a la quimioterapia, en comparación con las personas que recibieron quimioterapia y un placebo. A los 2 años de comenzar el tratamiento en el estudio, cerca del 25 % de los pacientes que recibieron la quimioterapia y durvalumab seguían vivos, en comparación con el 10 % de los pacientes que recibieron la quimioterapia y un placebo.

La doctora y licenciada en Medicina Do-Youn Oh, del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl en Corea del Sur, dirigió el TOPAZ-1. La doctora Oh presentó los hallazgos el 21 de enero en el Simposio de Cánceres Gastrointestinales de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO).

Este estudio “tiene el potencial de cambiar el estándar de atención” para las personas con cáncer avanzado de vías biliares, comentó la doctora Nilofer Saba Azad, oncóloga del Centro Oncológico Integral Sidney Kimmel de la Universidad Johns Hopkins, que habló en el simposio acerca de estos resultados pero que no participó en el estudio.

“Desde una perspectiva, la leve mejoría en la supervivencia para los pacientes al agregar el durvalumab es decepcionante”, comentó el doctor Tim Greten, jefe de la sección de neoplasias malignas del Centro de Investigación Oncológica del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Pero hay que ver el panorama completo, continuó el doctor Greten. “Estoy entusiasmado porque en el estudio se demuestra un beneficio real para los pacientes, y es el primer estudio en el que se comprobó que la inmunoterapia podría servir” para las personas con este cáncer que es difícil de tratar.

Un nuevo tratamiento que prolonga la supervivencia es “algo que no hemos visto para este [tipo de cáncer] en muchos años”, recalcó el doctor Greten. Añadió que, por otra parte, el leve beneficio en la supervivencia “significa que hay mucho por hacer”.

El durvalumab mejoró la supervivencia sin causar más efectos secundarios graves

El cáncer de vías biliares incluye el cáncer de conducto biliar y el cáncer de vesícula biliar. Es un tipo de cáncer raro: hubo alrededor de 11 980 diagnósticos nuevos en los Estados Unidos en 2021. Pero cada año se diagnostican más casos nuevos en el mundo, explicó la doctora Oh.

La única forma de curar el cáncer de vías biliares es extirpar el tumor por completo. El problema es que, con frecuencia, estos cánceres se diagnostican cuando la enfermedad avanzó y la cirugía ya no es una opción. Desde hace más de una década, la combinación de quimioterapia de gemcitabina y cisplatino continúa siendo el tratamiento de primera línea estándar para las personas con cáncer avanzado de vías biliares, incluso cuando el cáncer vuelve después del tratamiento inicial.

Sin embargo, por las características biológicas del cáncer de vías biliares, se pensaba que podía responder a la inmunoterapia, al menos en algunos casos, comentó la doctora Azad.

En un estudio clínico preliminar más pequeño, la doctora Oh y sus colegas agregaron el durvalumab a la combinación estándar de gemcitabina y cisplatino. Entonces descubrieron que había actividad antitumoral prometedora como tratamiento de primera línea del cáncer de vías biliares. Esos resultados fundamentaron el estudio más grande.

AstraZeneca, el fabricante de durvalumab, financió el TOPAZ-1. En el estudio se inscribieron a 685 personas con cáncer avanzado de vías biliares inoperable. El estudio se llevó a cabo en los Estados Unidos y otros 17 países, y en cuanto a los participantes, un poco más de la mitad eran de países asiáticos, señaló la doctora Oh.

Los participantes se asignaron de forma aleatoria para recibir durvalumab junto con gemcitabina y cisplatino, o un placebo junto con gemcitabina y cisplatino. Después de un máximo de ocho ciclos de quimioterapia, los pacientes continuaron el tratamiento con durvalumab o con un placebo, según el grupo. Todos los tratamientos, incluso el placebo, se administraron por vía intravenosa. El placebo se usó sin que los pacientes o los investigadores supieran el grupo de tratamiento al que estaban asignados los participantes.

Según los hallazgos presentados en el simposio, quienes recibieron durvalumab vivieron una mediana de 12,8 meses y quienes recibieron solo quimioterapia vivieron una mediana de 11,5 meses.

Los pacientes del grupo de durvalumab también vivieron más tiempo (mediana de 7,2 meses) sin que la enfermedad empeorara, en comparación con el grupo de quimioterapia sola (mediana de 5,7 meses), y fue más probable que los tumores se achicaran después del tratamiento.

Cabe destacar que la mejora en la supervivencia no causó efectos secundarios graves nuevos, aclaró la doctora Oh. Los efectos secundarios más comunes fueron anemia (recuento de glóbulos rojos bajo), neutropenia (recuento de glóbulos blancos bajo) y náuseas.

Casi dos tercios de las personas de ambos grupos tuvieron efectos secundarios relacionados con el tratamiento potencialmente graves. Agregó que, sin embargo, fueron pocos los participantes del estudio que dejaron el tratamiento por los efectos secundarios, y el número de quienes lo dejaron fue similar en ambos grupos de tratamiento.

¿A qué pacientes con cáncer de vías biliares beneficiaría más este tratamiento?

En el TOPAZ-1 se observa un “beneficio atractivo [del durvalumab] por las tasas de supervivencia y de respuesta [tumoral], pero quedan algunas preguntas sin responder”, dijo la doctora Azad en el simposio.

Una de las preguntas clave, según señalaron la doctora Azad y el doctor Greten, es cómo identificar a las personas con cáncer de vías biliares que más se beneficiarían de la inmunoterapia.

Como el cáncer de vesícula biliar y el cáncer de conducto biliar son raros, los investigadores “siempre los agrupan juntos [como estudios clínicos de ‘cáncer de vías biliares’], a pesar de que las características biológicas son distintas”, recalcó el doctor Greten. Así que, quizás la respuesta a la inmunoterapia dependa de dónde está el tumor en las vías biliares del paciente.

Además, la doctora Azad comentó que, en estudios recientes, se indicó que es posible separar los tumores de vías biliares en subgrupos según las características genéticas. Y es probable que algunos de estos subgrupos respondan mejor al durvalumab o a otros tipos de inmunoterapia.

En definitiva, señala el doctor Greten, es necesario seguir trabajando para identificar mejores combinaciones de medicamentos que prolonguen más la supervivencia de las personas con estos cánceres devastadores.