Terapias biológicas para el cáncer

¿Qué es la terapia biológica?

La terapia biológica implica el uso de organismos vivos, sustancias procedentes de organismos vivos o versiones producidas en el laboratorio de tales sustancias para tratar enfermedades. Algunas terapias biológicas para el cáncer estimulan el sistema inmunitario del cuerpo para que actúe contra las células cancerosas. Estos tipos de terapia biológica, los cuales algunas veces se llaman colectivamente "inmunoterapia" no atacan directamente a las células cancerosas. Otras terapias biológicas, como los anticuerpos, sí atacan directamente a células cancerosas. Las terapias biológicas que interfieren con moléculas específicas que participan en el crecimiento y evolución de tumores se llaman también terapias dirigidas. (Para mayor información, vea Terapias Dirigidas contra el Cáncer).

Para pacientes con cáncer, las terapias biológicas pueden usarse para tratar el cáncer mismo o los efectos secundarios de otros tratamientos del cáncer. Aunque ya se han aprobado muchas formas de terapia biológica por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), otras son todavía experimentales y están disponibles para pacientes con cáncer principalmente por medio de participación en estudios clínicos (estudios de investigación en los que participan personas).

¿Qué es el sistema inmunitario?

El sistema inmunitario es una red compleja de células, tejidos, órganos, y las sustancias que producen. Ayuda al cuerpo a combatir las infecciones y otras enfermedades.

  • Los glóbulos blancos de la sangre, o leucocitos, son los que participan en primer lugar en las respuestas del sistema inmunitario. Estas células llevan a cabo las muchas tareas requeridas para proteger al cuerpo contra los microbios y las células anormales que causan enfermedades.
  • Algunos tipos de leucocitos recorren el sistema circulatorio en busca de invasores foráneos y de células enfermas, dañadas o muertas. Estos glóbulos blancos proveen un tipo general—o no específico—de protección inmunitaria.
  • Otros tipos de leucocitos, conocidos como linfocitos, proveen protección dirigida contra amenazas específicas, ya sea de un microbio específico o de una célula enferma o anormal. Los grupos más importantes de linfocitos responsables de estas respuestas inmunitarias específicas son los linfocitos B y los linfocitos T.
    • Las células B producen anticuerpos, los cuales son proteínas grandes secretadas que se adhieren a invasores foráneos o a células anormales y ayudan a destruirlos.
    • Los linfocitos T citotóxicos destruyen células infectadas o anormales al expedir compuestos químicos tóxicos o al hacer que las células se destruyan a sí mismas (en un proceso conocido como apoptosis).
  • Otros tipos de linfocitos y de leucocitos tienen funciones de apoyo para asegurar que las células B y las células T citotóxicas llevan a cabo sus trabajos eficazmente. Estas células de apoyo incluyen los linfocitos T colaboradores y las células dendríticas, las cuales ayudan a activar tanto los linfocitos B como los linfocitos T citotóxicos y les facilitan responder a amenazas específicas de un microbio o de una célula enferma o anormal.

Los antígenos son sustancias en las células propias del cuerpo y en microbios que pueden ser reconocidos por el sistema inmunitario. Las células normales en el cuerpo tienen antígenos que las identifican como “propias”. Los antígenos propios comunican al sistema inmunitario que las células normales no son una amenaza y que deberá ignorarlas. Al contrario, los microbios son reconocidos por el sistema inmunitario como una amenaza posible que deberán ser destruidos porque llevan antígenos foráneos, o no son propios. Las células cancerosas también contienen, con frecuencia, antígenos, llamados antígenos de tumores, los cuales no están presentes (o están presentes en concentraciones más bajas) en células normales.

¿Puede el sistema inmunitario atacar al cáncer?

La capacidad natural del sistema inmunitario para detectar y destruir las células anormales probablemente impide o suprime la formación de muchos cánceres. Las células inmunitarias se encuentran algunas veces en los tumores o cerca de ellos. Estas células, llamadas linfocitos infiltrantes de tumores o TIL, son una indicación de que el sistema inmunitario está respondiendo al tumor. La presencia de TIL en el tumor de un paciente está relacionada con frecuencia con un mejor resultado en el paciente.

Sin embargo, las células cancerosas tienen diversas formas de evadir la detección y destrucción por el sistema inmunitario. Por ejemplo, las células cancerosas pueden:

  • Experimentar cambios genéticos que las hacen que reduzcan la expresión de antígenos del tumor en su superficie, lo que las hacen menos “visibles” al sistema inmunitario.
  • Tienen proteínas en su superficie que inactivan a las células inmunitarias.
  • Inducen a las células normales alrededor del tumor (es decir en el microentorno del tumor) para liberar sustancias que suprimen las respuestas inmunitarias y que promueven la proliferación celular y supervivencia del tumor.

La inmunoterapia usa varios métodos para reforzar al sistema inmunitario y/o ayudarle a superar las defensas del cáncer contra el sistema inmunitario. El objetivo es mejorar la capacidad del sistema inmunitario para detectar y destruir el cáncer.

¿Qué tipos de terapia biológica se usan para tratar el cáncer?

Varios tipos de terapias biológicas, especialmente inmunoterapias, se están usando o formulando para el tratamiento de cáncer. Estas terapias combaten el cáncer de diferentes formas.

Inhibidores de punto de control inmunitario

¿Cómo funcionan? Este tipo de inmunoterapia libera un “freno” en el sistema inmunitario que impide normalmente las respuestas inmunitarias demasiado fuertes que podrían dañar las células normales así como las células anormales. Este freno implica proteínas en la superficie de linfocitos T llamadas proteínas de punto de control inmunitario. Cuando las proteínas de punto de control inmunitario reconocen proteínas compañeras específicas en otras células, se envía una señal de “apagado” que dice a los linfocitos T que no lancen una respuesta inmunitaria contra esas células.

Dos proteínas que han sido estudiadas muy extensamente son la PD-1 y la CTLA-4. Algunas células tumorales expresan altas concentraciones de la proteína PD-L1 compañera de la PD-1, la cual hace que los linfocitos T se “apaguen” y ayuda a las células cancerosas a evadir la destrucción inmunitaria. Asimismo, las interacciones entre las proteínas B7 en las células presentadoras de antígenos y la CTLA-4 que se expresa en linfocitos T evitan que los linfocitos T destruyan otras células, incluso las células cancerosas.   

Los fármacos llamados puntos de control inmunitario (o moduladores del punto de control inmunitario) impiden la interacción entre las proteínas de punto de control inmunitario y sus proteínas compañeras, facilitan una fuerte respuesta inmunitaria. Los blancos de los inhibidores de punto de control actuales son la PD-1, PD-L1 y la CTLA-4. 

¿Cómo se usan?: Los inhibidores de punto de control inmunitario están aprobados para tratar una variedad de tipos de cáncer, incluso cáncer de piel, cáncer de pulmón de células no pequeñas, cáncer de vejiga, cáncer de cabeza y cuello, cáncer de hígado, linfoma de Hodgkin, cáncer de células renales (un tipo de cáncer de riñón) y cáncer de estómago. Un inhibidor de punto de control inmunitario, el pembrolizumab (Keytruda®), se usa para tratar cualquier tumor sólido que tiene una alta inestabilidad microsatélite o discrepancia de reparación y se ha diseminado o no puede extirparse por cirugía. Otro inhibidor de punto de control inmunitario, el nivolumab (Opdivo®), se usa para tratar la discrepancia de reparación y alta inestabilidad microsatélite y cáncer colorrectal metastático que ha avanzado después de tratamiento con una fluoropirimidina, con oxaliplatino y con irinotecán.

Terapia de células inmunitarias (llamada también terapia celular adoptiva o inmunoterapia adoptiva)

¿Cómo funciona? Este método permite que las células inmunitarias propias del paciente puedan atacar a los tumores. Hay dos métodos para la terapia celular adoptiva para el tratamiento de cáncer. Ambos incluyen la recolección de las células inmunitarias propias de un paciente, la multiplicación de un gran número de estas células en el laboratorio y la infusión de las células de regreso al paciente.

  • Linfocitos infiltrantes de tumores (o TIL). Este método usa linfocitos T que se encuentran naturalmente en el tumor del paciente, llamados linfocitos infiltrantes de tumores (TIL). Se seleccionan los TIL que reconocen mejor en pruebas de laboratorio las células tumorales del paciente, y estas células se cultivan en grandes números en el laboratorio. Las células se activan luego por tratamiento con proteínas de señalización del sistema inmunitario llamadas citocinas y se infunden en el torrente sanguíneo del paciente.

La idea detrás de este método es que las TIL han mostrado ya la capacidad para dirigirse a las células tumorales, pero puede ser que no haya suficientes de ellas en el microentorno del tumor para destruir el tumor o para superar las señales inmunitarias supresivas que expide el tumor. La introducción de cantidades masivas de TIL activados pueden ayudar a superar estas barreras.

  • Terapia de células T y CAR. Este método es semejante, pero los linfocitos T del paciente son modificados genéticamente en el laboratorio para expresar una proteína conocida como receptor de antígeno quimérico, o CAR, antes de que se cultiven y se infundan en el paciente. Los CAR son formas modificadas de una proteína llamada receptora de linfocitos T, la cual es expresada en la superficie de los linfocitos T. Los CAR son diseñados para permitir que los linfocitos T se adhieran a proteínas específicas en la superficie de las células cancerosas del paciente, lo que mejora su capacidad para atacar a las células cancerosas.

Antes de recibir los linfocitos T expandidos, los pacientes se someten también a un procedimiento llamado agotamiento linfático, el cual consiste en una ronda de quimioterapia y, en algunos casos, radiación de cuerpo entero. El agotamiento linfático desecha otras células inmunitarias que pueden impedir la eficacia de los linfocitos T que ingresarán.

¿Cómo se usa? La transferencia adoptiva de linfocitos T se estudió primero para el tratamiento de melanoma metastático porque los melanomas causan con frecuencia una reacción inmunitaria considerable, con muchos TIL. El uso de TIL activados ha sido eficaz para algunos pacientes con melanoma y ha producido resultados positivos alentadores en otros cánceres (p. ej., carcinoma cervical de células escamosas y colangiocarcinoma).

Dos terapias de linfocitos T y CAR han sido aprobadas. Tisagenlecleucel (Kymriah™) ha sido aprobado para el tratamiento de algunos adultos y niños con leucemia linfoblástica aguda que no responde a otros tratamientos y para el tratamiento de adultos con algunos tipos de linfoma no de Hodgkin de células B que no han respondido o que han tenido recidiva a al menos otras dos clases de tratamiento. En estudios clínicos, muchos cánceres de pacientes han desaparecido por completo, y varios de estos pacientes han permanecido sin cáncer durante períodos largos. El axicabtagene ciloleucel (Yescarta™) ha sido aprobado para pacientes con ciertos tipos de linfoma no de Hodgkin de células B que no han respondido o que han tenido recidiva después de al menos otras dos clases de tratamiento. Ambas terapias implican la modificación de las células inmunitarias propias de un paciente.

Anticuerpos terapéuticos

¿Cómo funcionan? Los anticuerpos terapéuticos son anticuerpos producidos en el laboratorio que están diseñados para destruir las células cancerosas. Son un tipo de terapia dirigida al cáncer—fármacos diseñados específicamente para interactuar con una molécula específica (o “blanco molecular”) necesario para que crezcan las células cancerosas.  Más información acerca de la terapia dirigida está disponible en la hoja informativa Terapias dirigidas contra el cáncer.

Los anticuerpos terapéuticos funcionan en muchas formas diferentes:

  • Pueden interferir con un proceso clave de señalización que promueve el crecimiento del cáncer y alerta al sistema inmunitario para que destruya las células cancerosas a las que se adhieren los anticuerpos. El trastuzumab (Herceptina), el cual se adhiere a una proteína en algunas células cancerosas llamadas HER2, es un ejemplo.
  • La adherencia a la proteína como blanco puede causar directamente que las células cancerosas procedan a la apoptosis. Ejemplos de este tipo de anticuerpos terapéuticos son el rituximab (Rituxan®) y el ofatumumab (Arzerra®), los cuales atacan a una proteína en la superficie de los linfocitos B llamada CD20. En forma similar, el alemtuzumab (Campath®), se adhiere a una proteína en la superficie de linfocitos maduros llamada CD52.
  • Es posible que estén unidos a una sustancia tóxica que destruye las células cancerosas a las cuales se adhiere el anticuerpo. La sustancia tóxica puede ser un veneno, como una toxina bacteriana; un fármaco de molécula pequeña; un compuesto químico sensible a la luz (usado en fotoinmunoterapia); o un compuesto radiactivo usado en radioinmunoterapia). Los anticuerpos de este tipo algunas veces se les llama conjugados de anticuerpo y fármaco (ADC).  Ejemplos de ADC usados para el cáncer son el ado-trastuzumab emtansina *ado-trastuzumab emtasina (Kadcyla®), la cual es absorbida por las células cancerosas que expresan HER2 en su superficie y las destruye, y el brentuximab vedotina (Adcetris®) la cual es absorbida por las células de linfoma que expresan CD30 en su superficie y las destruye.
  • Ellos pueden acercar a los linfocitos T activados a las células cancerosas. Por ejemplo, el anticuerpo terapéutico blinatumomab (Blincyto®) se adhiere tanto al CD19, un antígeno asociado a tumores que es sobreexpresado en la superficie de células de leucemia, como al CD3, una glicoproteína en la superficie de linfocitos T que es parte del receptor de los linfocitos T. El blinatumomab pone en contacto a las células de leucemia con los linfocitos T, lo que resulta en la activación de los linfocitos T y de los linfocitos T citotóxicos contra las células de leucemia que expresan CD19.

Otras inmunoterapias combinan otras (no anticuerpos) moléculas del sistema inmunitario y sustancias que destruyen cáncer. Por ejemplo, el denileucina diftitox (ONTAK®) comprende la interleucina-2 (IL-2) adherida a una toxina producida por la bacteria Corynebacterium diphtheria, la cual causa la difteria. El denileukin diftitox usa su porción de IL-2 para atacar las células cancerosas que tienen receptores de IL-2 en su superficie, lo que permite a la toxina de la difteria que las destruya. 

¿Cómo se usan? Muchos anticuerpos terapéuticos han sido aprobados para tratar una amplia variedad de cánceres.

Vacunas terapéuticas

¿Cómo funcionan? Las vacunas de tratamiento de cáncer están diseñadas con el fin de tratar cánceres ya existentes al reforzar las defensas naturales del organismo para combatir el cáncer. El propósito es que retrasen o detengan el crecimiento de células cancerosas; hagan que se reduzca el tumor; impidan que regrese el cáncer; o eliminen las células cancerosas que no hayan sido destruidas por otras formas de tratamiento.

El propósito en cuanto a las vacunas de tratamiento del cáncer es la introducción de uno o más antígenos de cáncer en el cuerpo que causen una respuesta inmunitaria que, a fin de cuentas, destruye las células cancerosas.

Las vacunas de tratamiento de cáncer pueden producirse de las células del paciente mismo (es decir, se modifican de tal manera que crean una respuesta inmunitaria contra las características que son exclusivas del tumor específico del paciente), o hacerse de sustancias (antígenos) que son producidas por ciertos tipos de tumores (es decir, ellas crean una respuesta inmunitaria en cualquier paciente cuyo tumor produce el antígeno).

La primer vacuna de tratamiento de cáncer aprobada por la FDA, sipuleucel-T (Provenge®) está adaptada a cada paciente. Fue diseñada para estimular una respuesta inmunitaria a la fosfatasa ácida prostática (PAP), un antígeno que se encuentra en la mayoría de las células cancerosas de próstata. La vacuna se crea al aislar las células inmunitarias llamadas células dendríticas, las cuales son un tipo de células que presentan antígenos (APC), de la sangre de un paciente. Estas células se envían al fabricante de la vacuna, en donde se cultivan junto con una proteína llamada PAP-GM-CSF. Esta proteína está compuesta de PAP enlazadas a una proteína llamada factor estimulador de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF), el cual estimula al sistema inmunitario y mejora la presentación de antígenos.

Las células que presentan antígenos cultivadas con PAP-GM-CSF son el componente activo de sipuleucel-T. Estas células se infunden en el paciente. Aunque no se conoce el mecanismo preciso de acción de sipuleucel-T, parece que las células APC que han absorbido PAP-GM-CSF estimulan a los linfocitos T del sistema inmunitario para que destruyan las células tumorales que expresan PAP.

La primera terapia oncolítica viral aprobada por la FDA, talimogene laherparepvec (T-VEC, o Imlygic®), se considera también un tipo de vacuna. Está basada en el virus herpes simplex tipo 1 e incluye un gen que codifica para GM-CSF. Aunque este virus oncolítico puede infectar tanto a las células cancerosas como a las células normales, las células normales tienen mecanismos para destruir el virus mientras que las células cancerosas no los tienen. La T-VEC se inyecta directamente en un tumor. Conforme se replica el virus, causa que las células cancerosas exploten y mueran. Las células moribundas liberan nuevos virus, GM-CSF y una variedad de antígenos específicos del tumor que pueden estimular una respuesta inmunitaria contra las células cancerosas en todo el cuerpo.

¿Cómo se usan? El sipuleucel-T se usa para tratar el cáncer de próstata que ha tenido metástasis en hombres que tienen pocos síntomas o ninguno y cuyo cáncer es refractario a las hormonas (no responde al tratamiento hormonal). La T-VEC se usa para tratar a algunos pacientes con melanoma metastático que no puede ser extirpado con cirugía.

Sustancias moduladoras inmunitarias

¿Cómo funcionan? Las sustancias moduladoras inmunitarias mejoran la respuesta inmunitaria del cuerpo contra el cáncer. Estas sustancias incluyen proteínas que normalmente ayudan a regular, o modulan, la actividad del sistema inmunitario, los microbios y los fármacos.

  • Citocinas Estas proteínas de señalización son producidas naturalmente por los glóbulos blancos de la sangre.  Ayudan a mediar y a afinar las respuestas inmunitarias, la inflamación y la hematopoyesis (formación de nuevos glóbulos de la sangre). Hay dos tipos de citocinas que se usan para tratar a pacientes con cáncer:  Los interferones interferónes (INF) y las interleucinas (IL). Un tercer tipo, llamados factor de crecimiento hematopoyético, se usa para contrarrestar algunos de los efectos secundarios de algunos esquemas de quimioterapia.

Investigadores han encontrado que un tipo de interferón, el interferón-α, puede mejorar la reacción inmunitaria de un paciente a las células cancerosas al activar algunos glóbulos blancos de la sangre, como los linfocitos citolíticos naturales y las células dendríticas (1). El interferón-α puede también inhibir el crecimiento de células cancerosas o promover su muerte (2, 3).

Investigadores han identificado más de una docena de interleucinas distintas, incluso la interleucina-2, la cual se llama también factor de crecimiento de linfocitos T. La interleucina-2 es producida naturalmente por los linfocitos T activados. Aumenta la proliferación de los glóbulos blancos, incluso de los linfocitos T citotóxicos y de los linfocitos citolíticos naturales, lo que resulta en una mejor reacción inmunitaria contra el cáncer (4). La interleucina-2 facilita también la producción de anticuerpos por los linfocitos B para atacar aún más las células cancerosas.

Los factores de crecimiento hematopoyético son una clase especial de citocinas que existen naturalmente. Ellas promueven el crecimiento de diferentes poblaciones de células sanguíneas que se agotan por la quimioterapìa. La eritropoyetina estimula la formación de glóbulos rojos de la sangre, y la interleucina-11 aumenta la producción de plaquetas. El factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF) y el factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) estimulan ambos el aumento de linfocitos, lo que reduce el riesgo de infecciones.

El factor estimulante de colonias de granulocitos y el factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos pueden también mejorar las reacciones anticancerosas específicas del sistema inmunitario al aumentar el número de linfocitos T que combaten el cáncer.  

  • Bacilo de Calmette-Guérin (BCG). La forma debilitada de una bacteria viva de tuberculosis no causa enfermedad en humanos. Fue usada primero en medicina como una vacuna contra la tuberculosis. Cuando se inserta directamente en la vejiga con un catéter, el bacilo de Calmette-Guérin estimula una reacción inmunitaria general que se dirige no solo contra la bacteria foránea misma sino también contra las células cancerosas de la vejiga.  No se entiende bien el mecanismo exacto de este efecto anticanceroso, pero el tratamiento es efectivo.
  • Fármacos inmunomoduladores (llamados también modificadores de la respuesta biológica). Estos fármacos son moduladores fuertes del sistema inmunitario del cuerpo. Incluyen la talidomida (Thalomid®); lenalidomida (Revlimid®) y pomalidomida (Pomalyst®), derivados de talidomida que tienen una estructura y función similar; y imiquimod (Aldara®, Zyclara®).

No está completamente claro cómo la talidomida y sus dos derivados estimulan el sistema inmunitario, pero ellas promueven la secreción de IL-2 de las células e inhiben la capacidad de los tumores para formar nuevos vasos sanguíneos para respaldar su crecimiento (un proceso que se llama angiogénesis). El imiquimod es una crema que se aplica a la piel. Hace que las células liberen citocinas, especialmente INF-α, IL-6 y TNF-α, (una molécula implicada en la inflamación).

¿Cómo se usan? La mayoría de las sustancias que modulan lo inmunitario se usan para tratamiento de cáncer avanzado. Algunas se usan como parte de un esquema de cuidados médicos de apoyo. Por ejemplo, formas recombinantes y biosimilares de GM-CSF y G-CSF se usan en combinación con otras inmunoterapias para fortalecer las respuestas inmunitarias contra el cáncer al estimular el crecimiento de glóbulos blancos de la sangre.

¿Cuáles son los efectos secundarios de las terapias biológicas?

Los efectos secundarios de terapias biológicas reflejan principalmente la estimulación del sistema inmunitario y pueden diferir por el tipo de terapia y por la forma como pacientes individuales reaccionan a ella. 

Sin embargo, el dolor, la inflamación, la irritación, el enrojecimiento de la piel, la comezón y la erupción en el sitio de la infusión o de la inyección son bastante comunes con estos tratamientos. Pueden causar también un conjunto de síntomas como de gripe, incluso fiebre, escalofríos, debilidad, mareos, nauseas o vómitos, dolor de músculos o de articulaciones, cansancio, dolor de cabeza, dificultad ocasional para respirar, y elevar o bajar la presión arterial. Algunas inmunoterapias que provocan una reacción del sistema inmunitario causan también un riesgo de reacciones de hipersensibilidad (alergias), aun fatales.

Efectos secundarios por mucho tiempo (especialmente inhibidores de punto de control inmunitario) incluyen síndromes autoinmunitarios y diabetes de aparición aguda. 

Los efectos secundarios posiblemente graves de inmunoterapias son:

Inhibidores de punto de control inmunitario

  • Reacciones que dañan órganos causadas por actividad inmunitaria y que implican el aparato digestivo, el hígado, la piel, sistema nervioso, corazón y en las glándulas que producen hormonas. Estas reacciones pueden causar neumonitis, colitis, hepatitis, nefritis y deficiencia renal (riñón), miocarditis (inflamación del músculo del corazón) e hipotiroidismo e hipertiroidismo.

Terapia de células inmunitarias

Anticuerpos terapéuticos y otras moléculas del sistema inmunitario

  • Síndrome de liberación de citocinas (blinatumomab)
  • Reacciones de infusión, síndrome de fuga capilar y falta de agudeza visual (denileukin diftitox)

Vacunas terapéuticas

  • Síntomas como de gripe
  • Reacción alérgica grave
  • Ataque cerebral (sipuleucel-T)
  • Síndrome de lisis tumoral, infección viral por herpes (T-VEC)

Moduladores del sistema inmunitario

  • Síntomas como de gripe, reacción alérgica grave, recuentos sanguíneos bajos, cambios de la química de la sangre, daño a órganos (citocinas)
  • Síntomas como de gripe, reacción alérgica grave, efectos secundarios urinarios (BCG)
  • Defectos graves de nacimiento si se toma durante el embarazo, coágulos de sangre embolismo venoso, neuropatía (talidomida, lenalidomida, pomalidomida)
  • Reacciones de la piel (imiquimod)

¿Cuál es la investigación actual sobre la inmunoterapia de cáncer?

Los investigadores se están concentrando en varios campos importantes para mejorar la eficacia de la inmunoterapia de cáncer, lo que incluye:

  • Métodos para superar la resistencia a la inmunoterapia de cáncer. Los investigadores están probando combinaciones de varios inhibidores de punto de control inmunitario, así como inhibidores de punto de control inmunitario en combinación con una amplia gama de otras inmunoterapias, terapias para el cáncer molecularmente dirigidas y radioterapia, como formas de superar la resistencia terapéutica de los tumores a la inmunoterapia (5,6). 
  • Identificación de biomarcadores que predicen la respuesta a la inmunoterapia. No toda persona que reciba inmunoterapia responderá al tratamiento. La identificación de biomarcadores que predicen la respuesta es un campo principal de investigación (7,8).
  • La identificación de antígenos novedosos asociados con el cáncer—los llamados neoantígenos—que pueden ser más eficaces para estimular las respuestas inmunitarias que los antígenos ya conocidos (9,10).
  • Estrategias no invasivas para aislar células inmunitarias que reaccionan a tumores que expresan neoantígenos (11).
  • Comprender mejor los mecanismos por los que las células cancerosas evaden o suprimen las respuestas inmunitarias contra el cáncer. Comprender mejor cómo las células cancerosas manipulan el sistema inmunitario podría dirigir a la formulación de fármacos que bloquean esos procesos.
  • Fotoinmunoterapia próxima a infrarroja. Este método usa luz infrarroja para activar la destrucción dirigida de células cancerosas en el cuerpo (1214).

¿En dónde puedo encontrar información sobre estudios clínicos de inmunoterapias?

Tanto las inmunoterapias aprobadas por la FDA como las experimentales para tipos específicos de cáncer están en evaluación en estudios clínicos. Las descripciones de los estudios clínicos en curso que están probando tipos de inmunoterapias en pacientes con cáncer pueden encontrarse en la lista de estudios clínicos de cáncer del sitio web del NCI. La lista del NCI de estudios clínicos incluye todos los estudios clínicos patrocinados por el NCI que se llevan a cabo en los Estados Unidos y Canadá, incluso en el Centro Clínico de los NIH en Bethesda, Maryland. Para información en inglés sobre otras formas de buscar en la lista, vea Help Finding NCI-Supported Clinical Trials.

De otra forma, llame al Centro de Contacto del NCI al 1-800-422-6237 (1-800-4-CANCER) para información acerca de estudios clínicos de inmunoterapias.

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  • Revisión: 26 de abril de 2018

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